A diferencia de un herrerista, un wilsonista cuestiona la tenencia compartida y quiere discutir sobre eutanasia e impuestos a los ricos

Wilsonistas y herreristas discreparon en temas como los artículos originales de la Ley de Urgente Consideración (LUC) y mantienen diferencias en materia del monopolio de Ancap en materia de combustibles según el diputado blanco, Álvaro Viviano. También expresó a La República que como porlapatrista cuestiona la iniciativa de tenencia compartida a estudio del Parlamento y apoyada por el presidente Luis Lacalle Pou.

Viviano estimó que en un enfoque wilsonista, se debe estudiar proyecto sobre eutanasia del legislador de Ciudadanos Ope Pasquet sin «ceñirnos de entrada a pensamientos más conservadores que lo que hacen es cortarte la posibilidad de dialogar».

El diputado porlapatrista reivindicó también que otra de las diferencias del wilsonismo con el sector mayoritario del partido que lidera la coalición multicolor, pasa por el debate –que se está dando en otros países del mundo- radica en rever la carga tributaria para que los que tienen más riqueza aporten a los más necesitados en momentos de crisis.

El siguiente es un resumen de la entrevista que La República mantuvo con Álvaro Viviano, diputado al que llaman Tato, quien reivindica ser «blanco de ley, bolso, aguatero y carnavalero; hincha de los Diablos Verdes, amigo de (Ariel) Pinocho Sosa».

¿En qué temas se pueden expresar las diferencias entre, hoy, entre un wilsonista y un herrerista hoy que son las alas del partido mayoritario de la coalición de gobierno?

Por ejemplo, cuando discutimos en la LUC los temas vinculados a el agravamiento de penas de adolescentes. Ahí vino acá un determinado proyecto. Nosotros tuvimos diferencia con eso. Tanto es así, que cambiamos sentido que tenían las normas en su principio con un contenido, verdaderamente, quizás…

Represivo…

Represivo. Hacia un componente de fortalecimiento de la línea social de las medidas socioeducativas para el tratamiento de los adolescentes. Sin perjuicio de que tuvimos matices….tuvimos algunos encuentros, por ejemplo, de bueno, en agravar las penas de los delitos gravísimos.

Pero modificamos una suerte de sentido represivo, si se quiere, que tuvieron en la impronta, en el mensaje inicial, bueno, para otro con una impronta un poco más social enfocado a la rehabilitación que a la represión.

Entonces yo creo que ahí, ahí, hubo matices en esa discusión. Los podemos tener, por ejemplo en el monopolio de ANCAP. Que es un tema que está en discusión arriba de la mesa. Entre monopolio o liberalización absoluta, del mercado de combustibles. O libre importación. Bueno, y ahí tenemos algunas diferencias nosotros.

De hecho, hoy, el país está recorriendo un camino en el medio que tiene que ver con, por ejemplo, la fijación de precios a partir de la paridad de importación. Y ahí hubo matices diferentes que han ido pesando donde nuestra impronta, de alguna manera, se diferenció en algunos aspectos de la línea mayoritaria.

Veremos en algunos temas, por ejemplo, de corte social que tienen que ver con la discusión de tenencia compartida, de eutanasia. Que están hoy arriba de la mesa y seguramente ahí también en esos temas tengamos diferencias.

Tenencia compartida es un proyecto que el presidente lo apoya.

Sí, ahora nosotros compartimos algunas de las observaciones, por ejemplo, que puso arriba de la mesa UNICEF de que los proyectos, en su esencia deben preservar el interés superior del niño, por encima de todo.

Tenemos diferencias con el diálogo transversal. Sin lugar a dudas. Yo creo que nosotros hemos sido más aperturistas, a tener posibilidades de dialogar con la oposición, de hablar de manera más profunda. De encontrar y buscar siempre hasta el final vínculos de encuentros, por ejemplo, en las instancias presupuestales con las organizaciones sindicales.

Está pendiente el tema eutanasia, que es un proyecto de Ciudadanos.

Seguramente, la posición predominante en el partido sea contraria al proyecto de Ciudadanos. Algunos de nosotros queremos discutirlo. Y eventualmente analizarlo. Sin determinadas condiciones y con determinadas garantías, la propuesta no puede ser pensada y no cerramos de antemano a un debate, que me parece que es un debate integral de la sociedad, en su conjunto. Abierto, profundo, sincero. Y no ceñirnos de entrada a pensamientos más conservadores que lo que hacen es cortarte la posibilidad de dialogar. Instalar el debate…

Es uno de esos temas, como pudo haber sido en su momento la discusión del aborto o del matrimonio igualitario, que cortan los partidos no de manera vertical sino transversal.

Seguro. Hay temas muy complicados, tan complicados que deberíamos pensar sino debemos abstraernos y en algún momento, y en particularmente en momentos como este, no pensar si la gran riqueza en el país no tiene que tener una contribución mayor en momentos especiales que vive una sociedad y que vive un país, como ésta.

Un tema tan complejo que el gobierno pasado no lo pudo asumir. Y hoy también a nosotros nos cuesta. Hay en juego muchas condicionantes y muchas reflexiones muy seriamente hechas que tienen en el centro lo que implica, el trabajo y todo lo demás.

Un poco lo que planteó en Estados Unidos Hillary Clinton, que las secretarias no pueden estar pagando más impuestos que los presidentes de empresas.

Hay momentos, hay momentos en que la sociedad y el sistema político abstrayéndonos de nuestras diferencias y, sobre todo, de los intentos de sacar ventaja o no, de plantear estos temas. Deberíamos plantearnos si, eventualmente, la gran riqueza no le tiene que dar un poco más, al que menos tiene, en momentos tan difíciles…

Como con el Covid.

Como el Covid, por ejemplo. Y ahí, en buena medida, y a partir de los ejemplos que te digo, quizás se empieza a transuntar buena parte de las diferencias del pensamiento de un wilsonista con un pensamiento mayoritario en el país hoy en día.

Mucha gente se reivindica wilsonista dentro del nacionalismo. No todos están en el mismo lugar. También tienen miradas diferentes hacia adelante. ¿Qué implica ser wilsonista hoy?

Es verdad; el wilsonismo, o de algún modo parte de sus ideas están dispersas en el Partido Nacional, pero también están dispersas fuera de él. El pensamiento wilsonista, fue en esencia un pensamiento transformador, innovador. Tanto a nivel país, a nivel de la sociedad, como a nivel partidario.

Entonces, más allá de lo que fue su historia y lo que representó en su momento, para mí hoy el wilsonismo sigue siendo en esencia un pensamiento transformador. Un pensamiento que asume y visualiza la sociedad con sus problemas o dificultades y se propone afrontarlas. Se propone resolverlas.

Tiene como centro la persona, ante todo. Tiene como centro el enfoque transformador y productivo del país y la sociedad. Nosotros siempre tomamos en referencia a un muro que estuvo mucho tiempo pintado en el entorno del Palacio y que decía «Wilson está en todos lados, pero nosotros somos de Wilson».

Reivindicamos su esencia, sobre todo los parlapatristas. Aquí estamos los que estuvimos desde la primera hora, quienes lo sufrimos, quienes lo acompañamos, quienes lloramos con él, quienes disfrutamos las buenas y estuvimos en las malas.

Nos hemos, de algún modo, jurado, juramentado continuar su ideario, continuar su filosofía y continuar en forma permanente renovando las ideas de trabajo político vinculado en un sentido de transformación de la sociedad de forma permanente. Yo creo que ese es el sentido esencial de lo que en principio es el pensamiento wilsonista.

¿Cómo se sentiría Wilson si ve a los wilsonistas compartiendo una coalición de gobierno con un senador que dice que no quiere más militares octogenarios en las cárceles?

Wilson fue un pensamiento transformador y siempre fue más allá. Y siempre dejó de lado, los intereses personales y las ideas más radicales en pos de lograr la armonía institucional en el país. Y eso lo llevó, en su momento, bueno, a uno de los más grandes sacrificios que él tuvo que poner sobre sus hombros, que fue la ley de caducidad.

Un tema que, sin lugar a dudas, cortó aguas en el partido. Que fue muy complejo, que a él le costó mucho. Algunos piensan que hasta su propia salud. Entonces si un hombre, en ese momento vertebral para el país, estuvo a la altura de hacer algunos renunciamientos en pos de la institucionalidad y la salida del país en un momento muy difícil, cuesta creer que hoy no estaría tirando puentes por todos lados para construir ese sentir común. Porque acá hay que ubicar, también, que pasaron muchas cosas. Indudablemente es un debate que queda pendiente. No nos olvidemos que el país salió rápidamente de una solución para los presos políticos pero aún, aún, está viviendo las consecuencias de los pronunciamientos con los militares que fueron parte de ese proceso dictatorial.

No es un tema solo del Partido Nacional. Fuentes de Ciudadanos me dijeron que la mayoría del Partido Colorados quiere una solución para el tema de los desaparecidos.

Tenemos temas que no se han terminado de laudar. Todavía quedan reminiscencias de aquel proceso. Y que me parece que hoy el rol que él tendría, bueno, tendría un rol primordial en el sostenimiento de la institucionalidad. Y seguramente, tendiendo puentes con los distintos matices, con los diferentes actores políticos, a los efectos de resolver, seguramente, definitivamente esas cuestiones que están quedando. No lo imagino un hombre profundizando los antagonismos. Me lo imagino, hoy, un hombre profundizando los encuentros y tratando de resolver definitivamente uno de los temas que seguramente, que el país arrastra hoy y que seguramente, por un tiempo más van a estar arriba de la mesa.

Con Larrañaga, se perdió «uno de los pilares del pensamiento wilsonista»

Más allá de lo personal, más allá de lo emocional, los sentimientos, la muerte de Larrañaga ¿Qué significó para el wilsonismo?

Significó perder uno de los pilares de lo que fue el pensamiento wilsonista. Pero también en esencia uno de los pilares también de lo que es el otro pensamiento dentro del partido. Porque aquí yo creo que el partido tiene varias visiones internas.

Algunas sintetizadas dentro de lo que es hoy Luis (Lacalle Pou), que es el pensamiento preponderante si se quiere. Pero también hay otra línea de pensamiento dentro del partido. Sin romper la unidad, porque somos un partido, pero es verdad que no somos homogéneos en el pensamiento. Y que hay otra forma de ver algunas cosas en el partido.

No sería tampoco algo nuevo porque

No es nuevo. No es nuevo.

Los blancos siempre tuvieron a sus caudillos y doctores.

Exactamente. Se remonta a la historia del partido. Y creo que de algún modo Larrañaga, sin perjuicio, también, de representar parte de las ideas wilsonistas era un pilar dentro del partido del pensamiento diferente, del pensamiento distinto, del pensamiento no homogéneo. Que él introdujo y lo introducía de forma permanente como lo hacemos nosotros, algunos matices a los temas centrales, que vive el país que sobre todo están arriba de la mesa a la hora de gobernar.

Wilson no ganó en 1971 porque no se comprendió su pensamiento transformador

Hablemos de temas electorales. Concretamente, estamos viviendo la antítesis de 1971. Hoy, el herrerismo es grande. Dió dos presidentes en 30 años al Partido Nacional. El wilsonismo de 1971 era la mayoría inmensa, pero en el herrerismo estaba en soledad Aguerrondo. Sin embargo, el wilsonismo no llegó a la presidencia, ni entonces ni nunca. Entonces, ¿Qué es lo que hay que tener en cuenta para explicar el fenómeno que el wilsonismo sea muy popular, también lo es el herrerismo, pero no llegue a la presidencia?

Creo que el problema del wilsonismo estuvo, justamente, en que en ese momento tan peculiar, no se comprendió adecuadamente lo que para mí era un pensamiento transformador. Wilson puso arriba de la mesa cuestiones muy interesantes con cambios, particularmente, transformadores en la expresión productiva del país.

Pero también en la forma de cómo concebir el país, su transformación al servicio de un aparato productivo, ágil y moderno. Que trajo entre algunas otras cosas, cuestiones que hoy las estamos observando en el país como pensar por ejemplo los efectos de la extranjerización de la tierra hacia el futuro del país. Un problema que hoy tenemos que ya él lo visualizaba hace unas cuántas décadas que a mi juicio son parte de un pensamiento que cayó en un tiempo donde costó entender y comprender. Y que quizás, lo haya pagado electoralmente. Lo de 1984 fue distinto.

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