Ahora que arranca la reactivación se confirma nuestra predicción: tardía, débil y, sobre todo, injusta (TDI)

La economía está mostrando ya signos de reactivación.

El cuadro 1 nos muestra la información sobre el índice de volumen físico desestacionalizado de los segundos trimestres de 2019, 2020 y 2021, con caída relevante en 2020 y recuperación en 2021, aunque aun por debajo de 2019, es decir por debajo de la prepandemia.

El cuadro 2 calcula dichos aumentos y caídas y muestra que respecto al segundo trimestre de 2020 (repito desestacionalizado) esta10,32% por encima lo que es lógico debido a que compara con el peor trimestre de la pandemia. Y si lo comparamos con el último segundo trimestre prepandemia es decir el de 2019,da que aun se está por debajo en un valor de 3,89%.

Para resumir esta situación digamos queel PBI se ubica en torno al 3% por debajo del nivel prepandemia (2,8% respecto al 4to trimestre de 2019 quitando efectos estacionales y 3,89 % como he dicho respecto al segundo trimestre de 2019).

Finalmente, el cuadro 2 nos agrega que el segundo trimestre que es el que se informa, está 0,9% por encima del primer trimestre, en una senda de recuperación del PBI.

Cuando miramos por sector el cuadro 3 nos da los datos que muestran que, en el segundo semestre respecto al primero, hay un importante crecimiento de la industria, del sector agropecuario y del comercio y también en menor medida de la construcción. Cuando comparamos con la prepandemia estos sectores también crecen, excepto

Explicación del BCU.

Sin embargo, estos datos de la producción que son auspiciosos no tienen aún ningún impacto en las condiciones de vida de la clase trabajadora.

En la columna del domingo pasado vimos que en materia de empleo aún estamos más de 50 mil. Empleos por debajo del último trimestre respecto a la pandemia.

En materia salarial al final de 2021, en dos años el salario real estará casi 7% por debajo de 2019.

Un caso muy relevante de esta situación es la industria manufacturera. Según la encuesta industrial reciente de enero a julio de 2021 el volumen físico de producción industrial creció respecto a 2019 en 4%, especialmente con gran crecimiento las industrias alimentarias y la farmacéutica.

En cambio, las horas trabajadas cayeron 8% comparando igual periodo de 2021 con 2019.

Es evidente que las grandes empresas concentradas tanto del comercio como de la industria exportadora y el capital inmobiliario han tomado la decisión de reactivar sus empresas utilizando más intensamente los trabajadores ya contratados. Y no se puede catalogar en tan poco tiempo como aumento de productividad. Se trata más bien de un aumento de la intensidad del trabajo y el uso de mayor extensión horaria que había caído con la pandemia. Es decir, recurrir a los mecanismos de generación de plusvalía absoluta.

Por lo tanto, esta reactivación económica se sustenta en la mejora relevante de la tasa de ganancia, fruto de la caída salarial y el aumento de las ventas tanto del sector exportador (ayudado por la devaluación) y de las grandes empresas que se apropian del consumo interno y de lis procesos de concentración fruto de la quiebra de muchas pequeñas y medianas empresas.

Y afirmamos que este fenómeno no cesara, ya que las pautas salariales de 2022 como ya hemos analizado en columnas anteriores mantienen y en algunos casos profundizan el rezago salarial y las políticas activas de empleo son inexistentes. Eso profundizará la brecha de de igualdad entre ganancia y salarios, así como mantendrá deteriorado el consumo interno masivo y por ende seguirá poniendo en jaque las pequeñas y medianas empresas.

En marzo de 2021 presentamos un documento del Frente Amplio en que caracterizábamos la reactivación como Tardía, Débil e Injusta. Reactivación TDI decíamos.

Tardía pues en términos de recuperación de los niveles prepandemia estamos en los lugares más bajos del ranking.

Débil pues con un crecimiento del primer semestre como el registrado, es dudoso que se llegue a la meta de 3,5% para el año prevista por el gobierno para 2021.

Injusta sobre todo injusta pues su resultados han favorecido a un pequeño puñado de ricos, expresión del capital concentrado y ha impactado negativamente sobre la mayoría de la población.

1 Comentario

  1. Los mega ricos se han favorecido con la pandemia en todo el mundo, y Uruguay no esta en otro planeta. La gran diferencia esta en como el Uruguay soporto la pandemia comparado con el primer mundo.… por la calidad de nuestros trabajos y de la infraestructura no hemos podido emplear el teletrabajo y la teleeducacion en la misma forma que lo han hecho otros, por eso hemos sufrido mucho mas., la excepción son los empleados públicos , que están blindados de todo mal terrenal.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Opinión

Julio Castro

El 1º de agosto de 1977 desaparece Julio Castro en Montevideo. Lo detienen, tras haber salvado