Fundamental durante la pandemia

Ajustar el reloj interno puede ayudar a vivir mejor

Todos tenemos un reloj biológico que muchas veces está descompasado con los factores externos de los ciclos de la naturaleza. Eso se produce en mayor frecuencia con la pandemia, ya que se alteraron los hábitos y nuestros horarios para realizar actividades.

Todos los humanos cuentan con un reloj biológico, que es el que regula el ciclo circadiano. Este es un proceso biológico de 24 horas que marca el ritmo de nuestra vida y responde a los factores externos de los ciclos de la naturaleza como la luz del día y la noche. Así, nuestras necesidades básicas están, o deberían estar, sincronizadas con el orden natural para su correcto funcionamiento.

Hace miles de años, los expertos afirmaban que nuestros antecesores vivían en sintonía y conexión armónica con su cuerpo y el entorno, algo que era un proceso natural. Hoy los factores de la vida actual alteran ese flujo natural, y requieren de un proceso de autoconciencia mayor debido a que nos hemos desconectado de su cadencia original, según los doctores Eduard y Carla Estivill, padre e hija respectivamente.

Los doctores señalan que la falta de sintonía de nuestros patrones de vida con lo que pide el cuerpo significa una cronodisrupción, que es sinónimo de enfermedad.

El doctor Estivill es autor de un reconocido método para ayudar a dormir a los niños, que aplica desde hace más de 25 años y se explica en su libro Duérmete niño. Su hija Carla, con más de 15 años de experiencia científica, es responsable de investigación de la Fundación Estivill-Sueño.

Así, ambos señalan que el desajuste entre nuestros ritmos biológicos internos y los de la naturaleza se ha acentuado por consecuencia de la pandemia del Covid-19, que ha provocado la alteración de nuestros hábitos y horarios. Esto es problemático, porque no solo estamos hablamos de sueño, sino que también los ritmos biológicos responden por el apetito, la temperatura corporal o incluso para ir al baño.

¿Cómo sabemos si hay sintonía?

La única forma es fijarnos con lo que ocurre por fuera. “El síntoma más evidente suele ser la alteración del sueño, pero este desajuste también tiene impacto en el estado de ánimo, la energía con la que enfrentamos los retos diarios y nuestra buena forma física, además de incidir en posibles problemas de sobrepeso, en enfermedades como la diabetes o desajustes cardiovasculares. No prestar atención a nuestros relojes internos, lo que puede traducirse en trastornos orgánicos y psíquicos”, aseguran los expertos.

Los médicos señalan que la falta de sintonía de nuestros patrones de vida con lo que pide el cuerpo significa una cronodisrupción, que es sinónimo de enfermedad. “Regresar a esa armonía nos aportará aquello que necesitamos para vivir con salud, felicidad y energía”, explican los doctores Estivill.

Conocer nuestro cronotipo

“Dentro de nuestro cerebro tenemos unas pequeñas estructuras celulares que actúan como relojes y controlan nuestros ritmos biológicos, como el sueño, el estar despierto o dormido, y las secreciones de hormonas, como la del crecimiento”, explica el doctor Estivill. Señala que estos relojes internos controlan el buen funcionamiento dentro de nuestro cuerpo.

Más datos:
El experto recomienda adaptar nuestros ritmos biológicos a estos estímulos externos, como por ejemplo la luz solar y la oscuridad. El ser humano está programado para dormir de noche y estar despierto de día, “por lo que si tenemos luz a última hora de la noche, como sucede cuando utilizamos los móviles o las pantallas, provocamos una cronodisrupción, es decir, una alteración de estos ritmos biológicos”, advirtió.

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