El primer viaje en auto de larga distancia

Bud, el pitbull gomero que recorrió EEUU de punta a punta

En Estados Unidos del siglo XIX, el viaje de punta a punta del país se podía realizar de tres formas. Tanto en tren como en caballo, las distancias largas se acortan. Las rutas sólo existían en los alrededores de las ciudades más importantes del país y eran pocas las que estaban pavimentadas.

Los automóviles existían pero eran escasos. Nelson Jackson era de los únicos que contaba con medio de transporte particular. Por eso le juró a su esposa que podría ir de San Francisco a Nueva York en 90 días. 

Tenía en cuenta que debía guiarse por los cursos de los ríos, atravesar desiertos y montañas sin carreteras a la vista y sin contar con estaciones de servicio para reponer combustible. El paisaje norteamericano le agregaría diversos obstáculos. 

Tras ver el panorama que se avecinaba y teniendo en cuenta los 6.800 kilómetros que separaban las dos ciudades -que demandaban tres días y medio yendo en tren-, Bertha, quien en ese momento mantenía un matrimonio con él, aceptó la apuesta por 50 dólares. 

El reto que había aceptado Jackson podría romperse, pero de igual manera decidió contratar a un mecánico de 22 años para asistirlo en los desperfectos que podía sufrir el vehículo. 

El punto de partida era San Francisco y el destino Oregón. Tanto a Jackson como a su mecánico le faltaba integrar un perro al viaje, que no sólo ayudaría a los conductores sino que tendrían menos preocupaciones. Lo querían entrenar como un guardián, no como un animal de compañía. 

El animal les ayudaría con sus instintos a adelantarse al conocimiento territorial y poder intuir el peligro antes de que llegue. Decidieron adoptar un perro de raza pitbull. Jackson pagó unos 15 dólares por él, completó el cupo del vehículo y siguieron la ruta. 

No solo lo bautizaron como Bud, sino que también le colocaron unos lentes grandilocuentes pero muy útiles, ya que fueron vitales para que los periódicos y las revistas de la época se hicieran eco de la aventura y publicaran fotos del acompañante. 

Bud se enfermó tras beber agua estancada. Luego de pasar 36 horas sin divisar a sus dueños, los vio, se repuso y logró recorrer 11 estados. California, Oregón, Idaho, Wyoming, Nebraska, Iowa, Illinois, Indiana, Ohio, Pensilvania y Nueva York conformaron parte del paisaje de los tres viajeros. 

El 26 de julio de 1903, después de 63 días, 12 horas y 30 minutos, miles de personas asistieron al cruce de meta en la Quinta Avenida. Por primera vez un auto cruzaba Estados Unidos de costa a costa. 

Por esa proeza, los conductores y el perro fueron reconocidos como héroes nacionales y dieron el puntapié para convencer a los estadounidenses de que los viajes de larga distancia eran posibles en auto. 

Bud se convirtió en un perro mediático. Comenzó a ser portada de miles de revistas y fue famoso. Al volver a California, Jackson se dio cuenta que sus gastos habían subido a unos 8.000 dólares. En 1944 el médico donó el auto al Instituto Smithsoniano del Museo Nacional de Historia Estadounidense junto con los famosos lentes de Bud, que siguen expuestos al público.

Más datos:
Se cree que los perros detectan modificaciones en el campo magnético terrestre. Por ello, Bud detectó a los humanos que lo acompañaban. Sin embargo, biólogos y veterinarios especialistas en comportamiento aún no establecen que esto efectivamente sea así. 

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