Castro a Julio Julián: «te convertiste en una mano paloma»

El murguista Raúl "Flaco" Castro dedicó un sentido mensaje a Julio Julián, compañero musical con el que trabajó en Falta y Resto.

Castro
Foto: Facebook de Raúl Castro.

En la tarde del pasado domingo falleció Julio Julián, un representante de la murga uruguaya, histórico director y arreglador de estas. Uno de sus amigos y compañero musical, Raúl “Flaco” Castro, conversó con LA REPÚBLICA acerca de sus caminos cruzados, recuerdos y anécdotas.

“Julio Julián fue mi primer director técnico en los juveniles del Pastoriza, allá por mediados de la década del sesenta”, dijo.  “Decía, cincuenta años antes que Guardiola, que el fútbol se jugaba para atrás y para adelante, un crack. Jugaba muy bien al fútbol y era muy buen docente no conmigo, que siempre fui muy pata dura, pero con otros pibes del barrio hizo una buena tarea. Muchos se harían jugadores de fútbol después”, completó.

Juntos

El “Flaco” conversó sobre lo que fue la conformación de Falta y Resto, colectivo que los unió en los tablados.

“Tuve la suerte de que la vida me lo cruzo, allá por el año ochenta, cuando él ya era un cantautor conocido que haya ganado algún festival en Chile. Me pidió que integrase La Falta y Resto” en la cuerda sobre primos. Fue fundador junto conmigo y otros dieciséis compañeros más de la agrupación en 1981”, contó.

“Para 1982, los mismo milicos que el cogobiernan en el país nos censuraron la “una mano paloma”, su mayor creación, su obra cumbre. Mucha gente no lo sabe pero estuvo censurada durante todo el año para el cual fue escrita en el año”, añadió.

Un himno

“Cuando fui a buscar la letra de la censura y estaba toda tachada, teníamos veinticuatro horas para presentar la letra nueva fuimos a mi casa empezamos a corregir toda la letra. Cuando llegamos a “La paloma” había sido censurada por completo. Buscamos algún sinónimo y no había nada nada que pudiera igualar a lo que eran las “manos palomas”. Le quisimos poner azul, le quisimos poner amor, de todo pero no hubo caso, no mantenía concepto. Como dijo Quiroga: hay un solo sustantivo que va a un solo adjetivo, un solo adverbio y hay que encontrarlo, y ese era “paloma”, explicó.

Castro conversó que, tras no conseguir una versión justa, decidieron dejarla tal cual. “Ahí le sugerí a Julián que la dejáramos así, que no la cantáramos; que la dejáramos censurada porque censurada iba a volver más fuerte todavía. Fue tal cual, después se convirtió en el himno de Falta y Resto de toda su historia, de más de cuarenta años. Himno que hasta el día de hoy contamos con un amor con amor y con una emoción brutal porque era más que nada menos que eso: un agradecimiento a los aplausos del público, a las manos palomas que vuelan desde la platea al escenario.”

Una mano paloma

Para culminar, el Castro dejó un sentido mensaje metafórico donde proyecta a la eternidad a Julián.

 “Julián se transformó, como aquella noche en el Liverpool. Esa noche, ultima de carnaval del 82’ en el Liverpool cuando la gente se paró para abrir la despedida y gritaban “otra, otra, otra” y yo le dije a Julián “¿Te animás a cantar ‘la paloma’?”. Él me respondió “pero ‘Flaco’, está prohibido” y le dije: “dale, no pasa nada, estos milicos ya se van”.  Faltaba todavía, pero se iban, se veía. Ya habían perdido el plebiscito”, inició

“Con el miedo de escuchar las sirenas en el Liverpool lleno de gente, cuatro mil personas, cantó por primera vez en público: “Era una niña paloma mi mano…” El silencio fue maravilloso hasta que llegó el final y el estruendo atronador del aplauso me dura hasta hoy en la memoria”, reconoció.

“Maestro, te convertiste en tu manos palomas y cada vez que el pueblo uruguayo aplaudan realidad salud”, dijo sobre Julián.

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