Claves para lograr hábitos saludables

"El lunes empiezo", "arranco la semana que viene", "lo veo más adelante", "no puedo", "luego de tal cosa lo hago..." y miles de excusas más aparecen al momento de enfrentar y comenzar un proceso de generación o cambio de hábitos en nuestra vida.

Cambiar o generar nuevos hábitos en las rutinas implica nuevos aprendizajes, cambios en las formas, maneras y costumbres que tenemos de hacer determinadas cosas, o de encarar diversas situaciones. Emprender un camino de cambio de hábitos suele verse muchas veces como una misión imposible, o como algo muy difícil de lograr, pero si vemos cuáles son los aspectos fundamentales de este proceso, los analizamos y nos proponemos llevarlo a cabo, seguramente en poco tiempo podamos decir que generamos ciertos cambios en el tipo de conducta que sea, y notemos los resultados que eso genera.

¿Qué factores son importantes tener en cuenta si se desea cambiar o generar hábitos que mejoren nuestra calidad de vida?

Es fundamental encontrarnos con cierta energía y ganas al momento de decidir generar ese cambio. El entusiasmo, la decisión clara y estar dispuestos favorecerá y agilizará los movimientos necesarios para comenzar a provocar los cambios necesarios de ese nuevo hábito.

Preparar el «terreno» y a nosotros mismos. ¿Qué es eso?. Dependiendo del cambio que estemos buscando, será necesario acondicionar y proponer las modificaciones que sean necesarias en el entorno y de esta manera favorecer el desarrollo del cambio. Por ejemplo, si nos proponemos una alimentación saludable, reducida en calorías y más sana, será necesario tener en nuestra casa alimentos frescos, frutas, verduras, jugos, y no alimentos con alto aporte en grasas, azúcares o de gran aporte calórico. O si el cambio que nos proponemos es aprovechar mejor el día, salir a caminar, o hacer deportes a la mañana, «preparar el terreno» sería acostarnos temprano la noche anterior, dejar una alarma que nos despierte, tener preparada la ropa cómoda para salir a caminar (por ejemplo) etc.

Otro punto muy importante es tener claro el motivo de ese nuevo hábito que queremos incorporar y el sentido que éste tendrá para nosotros. Esto es fundamental porque es como si estuviéramos hablando del «motor» que nos llevará a generar los aprendizajes y modificaciones necesarias para efectuar ese cambio tan buscado.

Ser pacientes también es relevante. Los resultados de las modificaciones y de los cambios que estemos haciendo se verán reflejados más adelante. Por lo tanto ayuda notoriamente comprender desde un principio que se trata de un proceso, que requiere además de paciencia, constancia y disciplina.

Organizarse. Acomodar horarios, actividades y otros compromisos dando lugar, o que permitan que de alguna manera se pueda, al menos comenzar a gestionar esos cambios de hábitos que se pretenden lograr, resulta ser muy práctico.

Otra idea que puede ser útil es comenzar de a poco, paso a paso, con pequeños cambios pero seguros y constantes. A medida que vaya transcurriendo el tiempo irán apareciendo algunos cambios y mejoras. Esto nos estimulará a continuar y querer mejorar cada vez un poco más. Es clave seguir, tener continuidad. Si por alguna razón el proceso de cambiar un hábito se viera interrumpido, lo que importa es retomar el proceso ni bien sea posible y seguir. Tener objetivos, metas claras, querer alcanzarlas y comenzar a efectuar cambios en función de lo que buscamos también son buenos hábitos que se conjugan muy bien con otros objetivos saludables que nos propongamos alcanzar.

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