Cuestión Malvinas: la actualidad de un tema siempre vigente

“La República Argentina heredó de España por sucesión de Estados, según el uti possidetis de 1810, los derechos soberanos sobre las Islas Malvinas. Desde que Argentina se independizó del Reino de España, ejerció plenamente la soberanía sobre las Islas Malvinas, procedió al dictado de normas y al establecimiento de estructuras jurídicas y administrativas”.

Por Daniel Filmus, secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto

Este 9 de julio es el 205º aniversario de la Declaración de la Independencia por el Congreso de Tucumán que terminó formalmente con los vínculos de subordinación política de las Provincias Unidas del Río de la Plata respecto de la monarquía española. 

Sucedió casi tres siglos después de que una de las naves pertenecientes a la Expedición de Magallanes por el Atlántico Sur haya descubierto las Islas Malvinas, que serían luego registradas en la cartografía europea con diversos nombres y quedarían dentro de los espacios bajo control efectivo de las autoridades españolas. 

En 1713, la Paz de Utrecht aseguró la integridad de las posesiones de España en América del Sur confirmando su exclusividad de navegación en el Atlántico Sur, cuyas cláusulas fueron aceptadas por los británicos como signatarios de estos acuerdos.

Por otra parte, en la segunda mitad del siglo XVIII España se opuso firmemente a los intentos de Francia y del Reino Unido de crear un establecimiento en Malvinas. En 1767 obtuvo el reconocimiento de la soberanía española por parte del Rey de Francia. Desde entonces hubo un ejercicio continuado de la jurisdicción española a través de una sucesión de 32 gobernadores residentes en las islas, dependientes de Buenos Aires, hasta 1811 cuando España retiró la guarnición en el marco de la guerra de la independencia en el Río de la Plata. La República Argentina heredó entonces de España por sucesión de Estados, según el uti possidetis de 1810, los derechos soberanos sobre los mencionados territorios.

Desde que Argentina se independizó del Reino de España, ejerció plenamente la soberanía sobre las Islas Malvinas, procediendo al dictado de normas y al establecimiento de las estructuras jurídicas y administrativas que consolidaron el ejercicio pleno de su soberanía, incluyendo el fomento al desarrollo de actividades comerciales y el establecimiento de población. 

Pero este ejercicio pleno de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas fue interrumpido el 3 de enero de 1833 cuando el Reino Unido, en plena expansión colonial, desalojó por la fuerza a los representantes del gobierno argentino y estableció otra población, proveniente de la propia metrópoli. Desde entonces, y durante los siguientes 188 años, los distintos gobiernos argentinos han venido reclamando permanentemente por la restitución del ejercicio pleno de soberanía sobre las Islas.

En ese reclamo, el apoyo de la comunidad internacional en general y de la República Oriental del Uruguay en particular, han sido fundamentales. Tempranamente, los países latinoamericanos manifestaron su solidaridad con la Argentina y afirmaron que se trataba de una agresión colonial que atacaba la soberanía de toda la región. Con el paso de los años y a medida que la comunidad internacional se organizaba en distintos foros multilaterales, se fueron sumando apoyos de distintos grupos regionales y multilaterales a la posición argentina. 

En ese marco, la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de Naciones Unidas (Declaración sobre la Concesión de la Independencia a los Países y Pueblos Coloniales) da sustento a la posición argentina respecto de la Cuestión de las Islas Malvinas, consagrando el principio de integridad territorial al sostener que “todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas“. 

Uruguay ha respaldado los legítimos derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, votando a favor de todas las resoluciones sobre la Cuestión Malvinas en las Naciones Unidas y realizando intervenciones favorables a la Argentina en el Comité Especial de Descolonización. En particular, se destaca la intervención del célebre Embajador uruguayo ante Naciones Unidas, Carlos María Velázquez, en 1964, quien fue reconocido por su solidez en la defensa de los derechos argentinos de soberanía sobre las Islas Malvinas y por su crítica profunda al colonialismo.

En 1965, se aprobó en el ámbito de las Naciones Unidas la primera resolución específica sobre la Cuestión de las Islas Malvinas, la resolución 2065 (XX), la cual constituye un hito fundamental para el reclamo argentino.

El apoyo que ha brindado Uruguay a la Argentina en la Cuestión Malvinas se ha manifestado también en la Organización de los Estados Americanos, donde apoya el consenso para la adopción de la Declaración sobre la Cuestión Malvinas y propone su adopción por aclamación y, asimismo, a través de declaraciones adoptadas en foros como el MERCOSUR, el G77+China, el ZPCAS, la CELAC y otros foros regionales y multilaterales.

Pese al constante llamado de la comunidad internacional, el Reino Unido persiste en el incumplimiento de retomar las negociaciones de soberanía, escudándose en el principio de libre determinación, que no resulta aplicable a la Cuestión de las Islas Malvinas, quedando así, cada vez más en evidencia, los intereses económicos y geopolíticos que subyacen a su pretensión de perpetuar su control en el Atlántico Sur.

El gobierno argentino tiene el firme convencimiento de que la mejor forma de mantener vigente este reclamo es continuar planteándolo como política de Estado y como una cuestión regional y global. 

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