Da Silva se reúne con pastores evangélicos

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva prometió que, si gana las próximas elecciones, hará un gobierno para todos, en un encuentro con evangélicos en São Gonçalo, municipio de Río de Janeiro. «He aprendido que el Estado no debe tener religión, no debe tener iglesia, debe garantizar el funcionamiento de la iglesia», afirmó el candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) en el segundo mayor colegio electivo de ese estado.

Ante más de ocho mil evangelios, según sus organizadores, destacó que la voluntad de él era hacer un evento abierto, para la gran población, pero hoy el acto era «cerrado para los pastores quienes querían demostrar que Dios es paz». Puedo decirles, señaló, que «un ser humano normal miente, pero resulta inaceptable que un pastor hable en nombre de Dios y mienta. Nadie debe usar el nombre de Dios en vano», indicó.

Medios periodísticos aseguran que el voto evangélico es uno de los reductos más sólidos del mandatario de tendencia ultraderechista Jair Bolsonaro en la justa comicial del 2 de octubre, en la cual procurará reelegirse, y Lula intenta mostrar cercanía con los religiosos.

Sin entrar en temas conservadores, el exdirigente obrero trató de desmentir las fake news (noticias falsas) relacionadas con la religión, como el rumor sobre el cierre de iglesias. En clima de culto, el escenario del evento contó, inclusive, con lectura evangélica y una representante subió al púlpito y leyó un pasaje bíblico. La página oficial del PT asegura que en el período en que la organización política gobernó Brasil, entre 2003 y 2016, la cantidad de evangélicos en el país creció 129 por ciento, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) y del Instituto Datafolha.

En 2003, en el primer año de administración de Lula, había cerca de 26,2 millones de evangélicos en Brasil, refiere el IBGE. Tal crecimiento siguió en los calendarios siguientes y, en 2016, año del golpe parlamentario judicial que destituyó a la entonces presidenta Dilma Rousseff, la población evangélica estaba formada por cerca de 60 millones de personas, indica Datafolha, citado por el PT. El sitio detalla que, en diciembre de 2003, Lula sancionó la ley que permitió que los santuarios y asociaciones religiosas pasaran a tener personalidad jurídica, para que dejaran de ser clasificadas como simples entidades de clase, como clubes de fútbol y otras organizaciones no religiosas. Así, cada iglesia pasó a tener la prerrogativa de formular su propio estatuto. En septiembre de 2009, el entonces presidente firmó la ley que creó el Día Nacional de la Marcha para Jesús, y en septiembre de 2010 la que instituyó el 30 de noviembre como Día Nacional del Evangélico.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.