El aprendizaje a través de la experiencia

¿Cuál es la mejor manera de aprender?, ¿cómo captar e integrar conocimientos nuevos de manera rápida y eficiente? ¿Es posible captar nueva información, comprender y fijar en la memoria el nuevo aprendizaje de manera disfrutable?

Estamos acostumbrados a pensar que los nuevos conocimientos se adquieren desde una postura pasiva, hasta a veces tediosa, sin mucha práctica, o no más de la que requiera la nueva disciplina. ¿Por qué nos cuesta tanto disponeros a leer, escribir y realizar ejercicios? ¿Asociamos el aprender algo desde cero con aburrimiento? ¿Por qué?

Quizá nos estemos olvidando que la calidad de la enseñanza y del aprendizaje esté relacionado en cómo es transmitido ese conocimiento, y en cómo nuestra memoria retiene mejor los nuevos datos.

Al plantearnos el desafío de aprender sobre algo nuevo debemos tener presente que si desde un principio lo vamos a vivir como algo aburrido, molesto y sin muchas ganas de dedicarle tiempo ya estaremos perdiendo gran parte de poder de asimilación de nueva información, ya que a través de esta actitud le estamos informando al cerebro que a lo que nos vamos a enfrentar no tiene mucho interés desde nuestra parte.

En cambio cuando estamos apasionados y muy interesados en lo que estamos por aprender, nos agrada la temática, nos sentimos preparados y buenos en el tema que nos disponemos a ahondar, el mensaje que le enviamos al cerebro cambia, le estamos diciendo que ese nuevo tema a asimilar cognitivamente es interesante, nos va a servir y lo vamos a necesitar. Desde ese momento ya la predisposición de nuestro cerebro a captar y retener la nueva información es mayor.

¿Por qué se da esto?

Porque se pone en juego el binomio dato – emoción. Para entender esto pensemos en lo siguiente: ¿Cuáles son los recuerdos que son más fáciles de acceder? Parece ser que son aquellos que fueron vividos con cierta carga emocional, buena o mala, ¿verdad?

El cerebro registra y retiene más fácilmente la información cuando ésta accede acompañada del componente emocional. Entonces si a la hora de transmitir conocimientos lo hacemos a través de experiencias de disfrute, diversión y agrado los datos serán registrados y recordados mucho más fácil. Por eso la idea de la experiencia como aprendizaje es tan importante.

El neurólogo Facundo Manes, en su libro denominado “Usar el cerebro” sostiene lo siguiente con respecto al funcionamiento del cerebro:

«Las actividades que se incluyen dentro de una rutina continúan siendo importantes para nuestro cerebro. Sin embargo lo fundamental y definitorio para optimizar los resultados es buscar también actividades novedosas y desafiantes para cada persona. A veces uno se siente cómodo con ciertas rutinas y le quita al cerebro el desafío que implica hacer frente a los nuevos aprendizajes. Es importante mantener la mente activa, lo cual se logra conservando una amplia gama de interesas, pasatiempos, y hobbies y buscar actividades que resulten estimulantes para nuestro cerebro. De esta manera, mantener un alto grado de desafío cognitivo, aceptar los cambios que se nos presentan y estar abiertos a nuevos aprendizajes nos ayudara a ampliar el rango de nuestras  experiencias, logrando una mayor estimulación del cerebro y reduciendo consecuentemente el grado de las dificultades y el nivel de deterioro cognitivo».

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