El azúcar vuelve hiperactivo a los niños. ¿Mito o realidad?

Científicos hicieron un estudio acerca de la influencia del azúcar en "niños más sensibles" a esta.

El mundo de la salud y el de los mitos van de la mano en las creencias populares. Uno de los más famosos es el de la relación entre el consumo de azúcar por parte de los niños y la hiperactividad que genera en estos. Muchos padres creen que sus hijos son particularmente sensibles al azúcar.

Para determinar la precisión de esta creencia un grupo de científicos investigadores comparó a dos grupos de niños. Por un lado, 25 niños «comunes» de tres a cinco años de edad y por el otro, 23 niños de seis a 10 años. A los 48 niños sus padres describieron como «sensibles al azúcar».

Para cada familia de estos niños se les aplicó un plan de tres dietas experimentales por turno, las cuales se llevaron a cabo durante tres semanas cada uno. Dentro del estudio se utilizó un placebo del azúcar, el aspartamo y, además, se descartó el consumo de colorantes artificiales, aditivos y conservantes.

Durante cada una de las semanas los científicos estudiaron el comportamiento cognitivo de los niños. Una vez concluido el análisis, los investigadores concluyeron que «para los niños descritos como sensibles al azúcar, no hubo diferencias significativas entre las tres dietas en ninguna de las 39 variables conductuales y cognitivas.

Para los niños en edad preescolar, solo 4 de las 31 medidas diferían significativamente entre las tres dietas, y no hubo un patrón consistente en las diferencias que se observaron»

Expectativas superiores a la realidad

Si el azúcar no impacta a los niños para crear hiperactividad, ¿entonces por qué se asegura observar esto? De acuerdo con Noticias en Salud, esto recae justamente en la apreciación. En 1994 el Journal of Abnormal Child Psychology publicó un informe acerca de la expectativa de los padres sobre sus hijos y el consumo de azúcar.

El estudio reunió a 35 años de cinco a siete años cuyos padres consideraban «sensibles al azúcar». A la mitad de los niños les dieron un aspartamo y al otro azúcar. A la mitad de las madres se les dijo que a sus hijos se les dio un placebo y a la otra mitad se les indicó que estos recibieron una gran dosis de azúcar.

Los científicos grabaron a madres e hijos en sus interacciones y les cuestionaron acerca de las mismas. Los investigadores explicaron que aquellas madres que creían que sus hijos ingirieron mucha azúcar los consideraron «significativamente más hiperactivos».

Sin embargo, pudieron comprobar que estas ejercían un mayor control sobre los niños, así como mostraban tendencias para criticar, mirar y hablar con sus hijos más que las otras madres. El otro agente que colabora con el mito es la percepción y la instauración del mismo a través de los medios. Desde dibujos animados hasta películas y comerciales le dan largas al relato.

Asimismo, el otro factor es el entorno en el que consume azúcar el niño. Si un menor ingiere grandes cantidades de esta sustancia en una fiesta de cumpleaños, lo normal es que el entorno, la interacción con los demás niños, generen una excitación en los mismos. Lo que quiere decir que esto sería así inclusive si no consumieran azúcar.

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