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El Covid-19 y el fútbol

Desde el inicio de la pandemia por Covid-19 el mundo laboral se vio afectado por bajas aleatorias en sus plantillas, ya sea por contagio, contacto o posible contacto, los servicios sufrieron cambios en su dinámica. El deporte no es la excepción. Los planteles de fútbol deben adaptarse a estos casos poniendo en riesgo la competitividad pero también la salud de familiares y allegados.

por Alejandro Guarch

Desde el inicio de la pandemia por Covid-19 el mundo laboral se vio afectado por bajas aleatorias en sus plantillas, ya sea por contagio, contacto o posible contacto, los servicios sufrieron cambios en su dinámica.

El deporte no es la excepción.

Los planteles de fútbol deben adaptarse a estos casos poniendo en riesgo la competitividad pero también la salud de familiares y allegados.

Casos recientes y focos de contagio

En Argentina, River Plate tiene un foco de contagios que involucra a gran parte del plantel.

El técnico, Marcelo Gallardo, solo contaría con 10 jugadores para el partido del próximo miércoles, frente a Independiente Santa Fe, de Colombia.

Además, el caso del golero de Boca Esteban Andrada, que estuvo retenido en Ecuador al dar positivo en su hisopado y no le permitían el ingreso a su país.

En nuestro país, el Club Nacional de Football  tiene un nuevo brote que afecta a siete jugadores de su plantel contagiados en el último partido frente a Atlético Nacional, en tierras cafeteras.

Hoy, a las 19:15 de nuestro país, el equipo tricolor enfrenta a Universidad Católica de Chile y se sospecha que otros jugadores pueden dar positivo al test del encuentro.

Las excepciones que los gobiernos han tenido con el fútbol fueron innumerables, y aun así, los contagios continúan.

En el año de pandemia los planteles del fútbol uruguayo fueron foco de contagio pero eso no perjudicó el desarrollo del torneo.

Peñarol, Danubio y Nacional son algunos de los equipos que tuvieron que modificar sus planteles en este último tiempo a causa del Covid-19.

Incluso la Selección Uruguaya sufrió los golpes de este virus, situación por la que fue multada por el Ministerio de Salud Pública.

Al igual que en cualquier otro sector comercial, las instituciones con mayor poder son las que se ven menos afectadas, ya sea por cantidad de jugadores como por cintura a la hora de suspender actividades.

Los equipos más pequeños vieron comprometida su economía mientras se buscaba una salida, allá por mediados del 2020.

Pago de sueldos a jugadores y funcionarios, gastos de infraestructura y contrato con auspiciantes son algunos de los factores que pusieron en alerta a los directivos

El fútbol no se toca.

Podemos pensar que el fútbol no es un servicio esencial  y que si la actividad del deporte profesional no se ha cortado, a pesar de brotes de contagio, burbujas que se rompen y viajes al exterior, es debido a la gran cantidad de dinero que se mueve alrededor de él.

Desde agosto del 2020, en Uruguay, se juega el campeonato casi sin cortes.

La actividad económico-social se modifica  y alterada, incluso en sectores que no han sido foco de contagio, como el rubro espectáculos.

Estas instancias nos hacen interrogarnos si hay negocios más importantes que otros.

Si las decisiones políticas en cuanto a igualdad social y de oportunidades de trabajo, tan avasalladas por causa por el Covid-19, dejaron al margen al fútbol que sigue su caminar (sin gente en las tribunas pero no sin público).

Y si es buena señal que, en medio del peor momento de pandemia, se le otorgue a Montevideo la sede de las finales de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana.

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