Lugares antiguos pero aún vigentes

El Fortín de Veracierto y el Parque Forestal

En Canelones se puede visitar el Fortín de Veracierto, que perteneció al secretario personal de Fructuoso Rivera, Domingo Veracierto. Está cercado con muros y cuatro torreones para protegerse. Otra atracción es el parque forestal que lleva el nombre de uno de sus dueños, Joaquín Suárez.

El Fortín de Veracierto está ubicado en Los Cerrillos y es un casco de estancia que perteneció a Domingo Veracierto. Estas tierras fueron originalmente vendidas por Thomas Domínguez a Salvador Britos el 12 de diciembre de 1785. Era una estancia, con rinconada y potrero, que lindaba con el río Santa Lucía al frente y sus fondos con el arroyo Las Brujas.

Cuando Britos murió, sus herederos la sucedieron en la propiedad de los campos. María, hija de éstos, estaba casada con Juan Bautista Veracierto. De a poco, Domingo Veracierto y su hijo Dalmiro adquirieron la propiedad de las tierras de los herederos. A la muerte de Domingo en el año 1868, su hijo se conviertió en el único heredero. 

Los sucesores de Veracierto vendieron al Estado las tierras que formaron el Campo Militar Nº 1 de Los Cerrillos, compuesto por unas 2.300 hectáreas. Allí se instaló la primera escuela de aviación que dio origen a la Fuerza Aérea Uruguaya.

En el fortín funcionó la primera comisaría rural del Uruguay y el primer Juzgado de Paz de Los Cerrillos, y parte de sus archivos y documentos se encontraban hasta hace algún tiempo en el edificio.

El Fortín se caracteriza por estar cercado por muros y rejas de hierro que lo rodean y por cuatro torreones, erigidos para proteger la construcción ante eventuales ataques, comunes en la época. El predio donde actualmente se encuentra la construcción abarca unas 43 hectáreas.

Domingo Veracierto fue secretario personal del presidente Fructuoso Rivera, manteniéndose un fuerte vínculo entre ambas familias. El testimonio de ello es la correspondencia que aún se conserva.

PARQUE FORESTAL JOAQUÍN SUAREZ

El parque se ubica en los márgenes del río Santa Lucía y cubre una superficie de 1.119 hectáreas de colinas, zonas bajas y bañados. Es propiedad del Banco de Seguros del Estado (BSE), que en el año 1935 concretó una operación de renta vitalicia con Arturo Heber Jackson. 

Las tierras que hoy ocupan el parque fueron primero propiedad de Don Antonio Figueredo entre los años 1773 y 1774. La propiedad sufrió diversos traspasos y llegó a manos de Doña María Josefa Alamo de Suárez, esposa de Joaquín Suárez, en 1823, y del Teniente General Máximo Tajes en 1888. 

Este último la vendió en el año 1909 a Jackson, que fue el último propietario. En 1935 las tierras fueron vendidas al BSE que planifica la instalación de un parque forestal en ese lugar.

El 24 de setiembre de 1944 fue inaugurada oficialmente la plantación y su denominación se dio en honor a uno de sus más reconocidos propietarios. Desde entonces, comenzó una forestación planificada, con la construcción de caminería y zonas de servicio. Las zonas altas fueron forestadas con variedades de eucaliptus y pinos, robles, grevilleas, encinas, casuarinas, álamos, sauces, cipreses, fresnos, y olmos. Las zonas bajas y húmedas fueron manejadas con plantaciones de sauces, además de mimbres y álamos.

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