El Gobierno cubano se moviliza para frenar la mayor protesta desde los años noventa

La policía se despliega en las calles y Díaz-Canel acusa a EE UU de alentar la revuelta.

La Habana amaneció este lunes con un importante dispositivo de seguridad -miles de policías desplegados en los barrios más conflictivos, tiendas de divisas cerradas, restricciones de acceso y calles acordonadas- en las zonas más calientes de las protestas que se produjeron el domingo, especialmente en Centro Habana y La Habana Vieja, donde miles de cubanos se echaron a la calle en la mayor manifestación contra el Gobierno desde los años noventa. Esa expresión de descontento fue algo inédito, y supuso una verdadera sacudida política para el Gobierno cubano, que reaccionó acusando a Estados Unidos de alentar la protesta.

A diferencia del año 1994 -el llamado Período Especial, cuando cientos de cubanos protestaron por la precariedad económica en vísperas del estallido de la crisis de los balseros-, lo sucedido ahora adquirió una dimensión nacional debido al poder de convocatoria de las redes sociales, con protestas en diversos pueblos y ciudades del país que sorprendieron a las autoridades. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, que el domingo llamó a los revolucionarios «a tomar las calles y enfrenar las provocaciones», compareció el domingo en televisión acompañado de los principales ministros de su Gobierno y acusó a Washington de recrudecer el embargo para asfixiar a la isla y promover un «estallido social», como parte de una «estrategia de guerra no convencional» ensayada antes en Venezuela y otros países.

Poco a poco se fueron conociendo detalles de lo sucedido el domingo. En algunos lugares fueron saqueadas tiendas de divisas, cuya apertura hace algo más de un año provocó la inconformidad y las críticas de muchos cubanos que no tiene acceso a esta moneda. Hubo también enfrentamientos con la policía y pedradas, gritos de «libertad» y «abajo la dictadura» e incluso vehículos policiales volcados durante la protesta, algo absolutamente extraordinario en la isla. No hay cifra oficial de detenidos, pero por lo visto durante la manifestación en el Parque de la Fraternidad, cerca del Capitolio Nacional, pueden ser centenares.

En algunas comisarías de policía, el domingo se concentraron familiares de los arrestados pidiendo su liberación, pero no trascendieron incidentes como los sucedidos la víspera. Desde la mañana no funcionaba -o lo hacía a intervalos- el servicio de internet y datos telefónicos, algo que ya ha sucedido cuando en el pasado se ha producido alguna protesta, como la de un grupo de artistas a las puertas del Ministerio de Cultura el pasado 27 de noviembre exigiendo libertad de expresión y el cese del hostigamiento a los activistas y creadores disidentes.

Desde el mismo domingo, después del llamamiento «al combate» de Díaz-Canel, miles de personas salieron a la calle gritando consignas en favor del Gobierno y realizando actos de «reafirmación patriótica» en todo el país, que fueron retransmitidos en directo por televisión. Algunos locutores llegaron a decir que EE UU trataba de arrebatar a Cuba la revolución y que el pueblo debía salir a defenderla.

La epidemia se agrava

Horas después, en su comparecencia del lunes, el presidente cubano aseguró que Estados Unidos ha venido «calentando» la situación en Cuba desde hace meses aprovechando el descontento popular causado por el desabastecimiento y la crisis galopante, agravada en las últimas semanas por el peor brote de la epidemia de coronavirus. Díaz-Canel culpó de la agudización de la crisis en su país «al bloqueo norteamericano, que de forma mentirosa y cínica trata de provocar un cambio de régimen en Cuba», y pidió a Washington levantarlo si de verdad le interesa el bienestar del pueblo cubano. «Que quiten el bloqueo, y a ver cómo tocamos», instó.

Durante su intervención, dijo que los incidentes del domingo fueron organizados por un «pequeño grupo de contrarrevolucionarios» que realizaron «actos vandálicos» y provocaron a la policía, tratando de «fracturar la unidad del pueblo» y «manipular» las emociones de la gente, aunque admitió que en las protestas hubo también gente con «inconformidades y reclamaciones legítimas» y también «revolucionarios confundidos», que salieron a manifestarse por las penurias que se están pasando en la isla. Sobre su llamamiento a tomar las calles, indicó que nunca pidió el enfrentamiento entre cubanos, sino que la gente «saliera a ejercer su derecho a defender la revolución».

El mandatario afirmó que, básicamente, las insatisfacciones se centran en el incremento de los apagones en las últimas semanas, la escasez de medicamentos de todo tipo y la existencia de tiendas en divisas, donde muchos cubanos no pueden comprar y además para acceder a ellas hay que hacer largas colas para comprar los artículos más básicos. Díaz-Canel aseguró que, en todos los casos, es el embargo norteamericano y las sanciones de la administración Trump, que Joe Biden ha mantenido, las que más afectan y las que han provocado un deterioro de la situación.

Reflejo del impacto que tuvieron los incidentes y manifestaciones del domingo fue la propia comparecencia especial de Díaz-Canel, acompañado por la plana mayor del Gobierno. Para el Gobierno cubano, no hay matices: las manifestaciones del domingo en diversos pueblos y ciudades de la isla se inscriben en las viejas discrepancias entre Cuba y Estados Unidos, y los organizadores de las protestas son «delincuentes» y «mercenarios» que promovieron la violencia y los actos vandálicos.

1 Comentario

  1. Como en Venezuela y Nicaragua, el gobierno moviliza alcahuetes para reprimir al pueblo que clama por libertades.
    Mirá si los EEUU van a poder movilizar a los miles de sencillos cubanos que salen a protestar.
    ¿Acaso enviaron agentes de la CIA casa por casa amenazandolos que si no salían a protestar, los castigaban?
    Eso es lo que hacen por la noche los policías del régimen cuando van casa por casa a arrestar a los manifestantes.

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