El Poder Legislativo liberó las actas del 26 y 27 de junio de 1973

Últimas sesiones antes de la clausura de las cámaras parlamentarias.

Con motivo de la conmemoración de un nuevo año de la ruptura democrática, además de ser otro paso en la apertura que el Palacio Legislativo procura tener hacia la sociedad, el Parlamento liberó las actas de las sesiones del 26 y 27 de junio de 1973 del Senado.

Como todo plenario, durante la asamblea del 26 hubo asuntos informados, orden del día, convenios internacionales y demás trámites habituales, como el pedido de licencia de Washington Beltrán por 40 días. Sin embargo, se trataba de una sesión extraordinaria: la 30ª de la XLI Legislatura, iniciada a las 17.30 horas, con la presidencia de Jorge Sapelli y, como suplente, Eduardo Paz Aguirre.

Pero también era extraordinaria por lo que se trataba. Así como por los dichos de varios legisladores sobre «rumores que de hacerse verdad…» dando por entendido que se vivía un clima de inestabilidad. En el orden del día se encontraba la creación de una comisión investigadora de documentos, señalando la existencia de torturas en el Cuartel de Paysandú, grupo parlamentario planteados por legisladores batllistas: Luis Hierro Gambardella, Paz Aguirre, Héctor Grauert, Guido Machado Brum y Nelson Constanzo.

El también colorado Agustín Caputi intervino para plantear que la investigación parlamentaria fuera desarrollada por un grupo preexistente, lo cual fue denegado por Hierro Gambardella. De inmediato, el senador frenteamplista de origen blanco Francisco Rodríguez Camusso apoyó la moción de los batllistas, recordando que la documentación que disparó la voluntad de investigar fue presentada al plenario por el colorado Amílcar Vasconcellos.

Rodríguez Camusso destacó que la documentación de Vasconcellos contuvo información «impactante; pero, por supuesto, no para nosotros renovador o sorpresivo». Más aún, Rodríguez Camusso indicó querer que las actuaciones de la comisión -una vez resuelta- diera paso a otras denuncias: «Nuestra reacción de indignación y emoción se opera contra la tortura en sí, contra el procedimiento en sí, sin importar fundamentalmente, a estos efectos, la calidad de la persona de la persona torturada ni el delito de que es acusada».

Citando a Simone de Beauvoir, el demócrata-cristiano sostuvo: «No es, lamentablemente, excepcional la tortura en este país y en este momento, sino que lo excepcional es que se hayan configurado este conjunto de antecedentes, y comprobaciones que hacen absolutamente indiscutible la existencia de ella en casos concretos». Zelmar Michelini exclamó: «Nos indignamos por todos los torturados en el Uruguay, pertenezcan a la clase social a que pertenezcan, tengan las ideas políticas que tengan, profesen las ideas religiosas que profesen».

«Si en su oportunidad, en abril de 1972, cuando nosotros denunciamos las cosas que se estaban haciendo en los cuarteles, cuando denunciamos la frase famosa del Presidente (Juan María) Bordaberry de que contra los tupas todo era bueno y servía, y cómo estaban poniendo al servicio de determinados fines cualquier medio, se hubiese procedido por parte de todos con la responsabilidad con que hoy se procede y se hubiese tenido la sensibilidad correspondiente, no hubiera habido torturas en Paysandú».

«Así, cientos y cientos, miles y miles, no hubieran sido torturados. Se pagan hoy los errores que se cometieron ayer. Pero a nosotros nos interesa la verdad, la decencia y la moral y no se puede hablar en este país de moral ni por parte del Poder Ejecutivo ni por parte de las Fuerzas Armadas cuando se está torturando».

Hierro Gambardella aclaró que el pedido de investigación parlamentaria no era cuestión de divisas y que «Para nosotros todos los torturados merecen nuestra defensa y todos los torturadores nuestro más profundo desprecio. No son frases. Estos son hechos que están escritos en la historia parlamentaria».

Vasconcellos dijo, entre otros conceptos, «declaro que contra lo que han dicho otros señores senadores, ni voto con alegría ni creo que este sea el triunfo de nadie. Voto con inmensa tristeza una cosa de estas en este país. Creo que esta es la derrota de cosas muy importantes. Nosotros levantamos nuestra voz contra la tortura e hicimos más: cargamos políticamente con la responsabilidad».

«Por eso, señor Presidente, creemos que en estos días en que toda clase de rumores -que pueden trágicamente convertirse en verdad- circulan por la República, nuestra actitud no puede ser más que la que anunciamos en torno a esta cuestión». Wilson Ferreira Aldunate adelantó que votaría la investigación parlamentaria de torturas practicadas en el Cuartel de Paysandú: «Casi no es necesario fundamentar nuestro voto», dijo.

«La tortura tiene una víctima, no sólo en el que la sufre concretamente. Quizá la principal víctima de ella sea el propio país y el alma nacional. Tengo la impresión de que el torturador termina siendo una de las más infelices víctimas del proceso. Siendo esto así y midiéndolo por su dimensión moral, no puede haber diferencias entre unos casos y otros; no puede ser distinto, de ninguna manera, en función de las circunstancias, los objetivos que el aplicador de las torturas se propone».

Carlos Julio Pereyra secundó a Ferreira, acotando que participó de una investigadora sobre los escuadrones de la muerte, cuyo cometido fue ampliado, sumando actos de terrorismo, tras lo cual detalló que hubo que solicitar mucha información que no terminó de recibir, además de otras dificultades que encontró la comisión. En una nueva intervención, Caputi advirtió que «este pedido de investigación nos lleva ahora, indudablemente, a un nuevo enfrentamiento del Parlamento de la República con las Fuerzas Armadas como institución».

A Caputi, le salió al cruce Vasconcellos: «El Parlamento no está enfrentado a las Fuerzas Armadas. Dentro de ellas, hay un grupo que sí lo está. Pero por ello, no vamos a confundir a ese núcleo con todo el Ejército».

«En segundo término, señalo que aunque se hayan hecho denuncias de que en alguna Unidad Militar o en varias, en otras circunstancias, se han cometido delitos, no significa que todos los oficiales de este país que están en actividad, sean torturadores. Nadie lo ha dicho, y sería totalmente injusto hacer una afirmación de ese tipo», dijo.

«A la gente no le podemos devolver la paz que le ha hecho perder este sufrimiento, así como tampoco los sentidos y la vida que otros han perdido; pero, por lo menos, podemos levantar una valla moral y decir a la población que estas cosas no se pueden hacer impunemente en el Uruguay y que si alguien lo hace hoy y permanece impune, que tenga la seguridad de que su nombre quedará inscripto en un libro donde nadie va a querer figurar: en el libro de la gente deshumanizada, que se aprovecha del sometido, del preso, del que está quebrado, del que ha pasado 6 días sin comer y sin beber, para abusarse de él o para amenazar a su familia».

Tras el debate, que transcurrió con los naturales contactos en ambulatorio y conversaciones entre sectores para llegar a un acuerdo, la investigadora se votó por 17 en 18 votos, con siete integrantes y 30 días para informar a sala.

La sesión prosiguió con una cuestión de fueros planteada por Ferreira Aldunate respecto de disturbios que hubo en un acto nacionalista en reivindicación del presidente del Honorable Directorio, quien había sido procesado por actividades vinculadas a su cargo. Para Ferreira; «Todo ello, encuadrado en lo que parece ser y es una campaña deliberada de destrucción del sistema político, de agresión permanente, inspirada en el propósito deliberado de crearle problemas al país».

El senador y ex ministro expresó al Cuerpo que tenía en su poder unos volantes tirados por los provocadores; «Los volantes son muy curiosos. Tienen una literatura hecha toda de agravio y ataque personal, en un nivel muy inferior, diría repugnante. Un sicólogo debe detectar fácilmente un indico claro de homosexualismo en los redactores de esta literatura, porque se advierte claramente por el estilo del documento».

Tras otro planteo de Ferreira Aldunate sobre un proyectado régimen para extraer restos de naufragios que obstruyan la navegación, Pereyra realizó una exposición sobre Ancap, arenas negras de Rocha y una denuncia referida al ente que no pudo terminar por falta de número.

«Es curioso que precisamente cuando se va a poner de manifiesto cómo se roba al país por medio de una maniobra contra Ancap, algunos de los senadores no tengan interés en el tema», infirió Pereyra. En la sesión extraordinaria del 27 de junio, Pereyra iba a retomar su discurso, pero le pidió una interrupción Ferreira Aldunate, quién planteó al Cuerpo la inminencia del golpe y efectuó una de las oratorias más recordadas en la historia del Parlamento y país.

«Nuestro Partido Nacional se considerará en guerra contra el señor Juan María Bordaberry, enemigo de su pueblo», Ferreira Aldunate

«A lo largo de todo el día de hoy, circularon persistentes rumores, que luego terminaron transformándose casi en noticia, según los cuales estaría a punto de culminar -si es que no ha culminado ya- un triste proceso que finalizaría con la violación, por parte de Juan María Bordaberry, de sus juramentos constitucionales y un asalto las instituciones y las libertades públicas.

Si eso llegara a confirmarse, como muchos tememos que ocurra, habrá que decir -como es corriente en estos casos- que a Bordaberry y a sus cómplices los juzgará la Historia. Y esto es verdad. Pero debe agregarse que antes, este, nuestro pueblo oriental de hoy, va a exigir su responsabilidad y a hacerla efectiva contra los culpables del atentado y sus cómplices.

Si ello llegara a confirmarse, señor Presidente, nuestro Partido Nacional se considerará en guerra contra el señor Juan María Bordaberry, enemigo de su pueblo. Los señores senadores me permitirán que yo, a pesar de que la hora exige emprender la restauración republicana como una gran empresa nacional, haga una invocación que me resulta ineludible a la emoción más intensa que dentro de nuestra alma alienta, y perdonarán que yo, antes de retirarme de Sala arroje al rostro de los autores de este atentado, en nombre de su más radical e irreconciliable enemigo que será, no tengan la menor duda, el vengador de la República: ¡el Partido Nacional! ¡Viva el Partido Nacional!».

Hierro Gambardella: «Arrojo a la sombra cobarde de los tiranos la imagen siempre luminosa de Baltasar Brum»

«El sector del Partido Nacional ha invocado, por razones que respeto, sus antecedentes para esta hora de lucha. Yo, que inicié mi vida cívica luchando contra una dictadura y quizá la concluya esta noche luchando contra otra, invoco a Baltasar Brum …y arrojo a la sombra cobarde de los tiranos la imagen siempre luminosa de Baltasar Brum como nuestro compromiso con la historia de la Nación, como nuestro mandato, come nuestras ganas de vivir y de morir.

Hemos luchado, durante 40 años, alentados por aquella imagen gloriosa, y sentimos, en esta noche histórica por tantas razones y tan profunda para nuestra emoción, que desde la sombra de la historia él se levanta y con él se levantan nuestras mejores fuerzas, lo más grande de la Nación resumido en su sacrificio y en su voluntad de lucha.

También le decimos, a quien quiera ser tirano, que sobre su sombra ignominiosa estará siempre ,la sangre y la luz de Brum, nuestra lucha, nuestro combate y la declslón de defender las libertades con nuestra vida, con nuestra sangre y con nuestra muerte, si ello fuera necesario».

Rodríguez Camusso: «Es un hecho repugnante, pero no Imprevisto»

«Hace cinco años, mes más o menos, en el Uruguay, en su proceso político y en su desenvolvimiento histórico se produjo un importante cambio. Valores tradicionales, estilos cultivados por encima de concepciones políticas, fueron vil e injustificadamente pisoteados: se aplicaron Medidas Prontas de seguridad que la Asamblea General, en uso de facultades constitucionales que nadie nunca sensatamente osó discutir, resolvió levantar y un Presidente de la República, que también ensució un juramento que pronunció por algo que, notoriamente, no tiene, desconoció aquel pronunciamiento.

La Asamblea General de entonces no enfrentó aquella grosera violación de potestades institucionales como debió hacerlo y, a partir de entonces, gradualmente, con persistencia y con firmeza el Uruguay vivió un proceso implacable y feroz de deterioro de todos los valores fundamentales de que, como orientales, por encima de ideologías; nos enorgullecemos.

La tortura, la persecución alevosa, campearon, por sus fueros desde entonces, el alud de negociados y de ilícitos más repugnantes, y la explotación más atroz signaron, en lo fundamental, la conducción política del país. Incluso las irregularidades en el campo de las opciones electorales, antes y durante el desarrollo de la confrontación pública de opiniones, sentó sus reales en estas desgraciadas circunstancias nacionales.

Lo de hoy, es un hecho repugnante, pero no Imprevisto; lo de hoy, es un acontecimiento trascendente y significativo, pero no aislado, sino que entronca a la perfección en el marco de una situación lamentable que no tenemos absolutamente ningún derecho a ignorar o a limitar. Se pretende pisotear o vulnerar al Parlamento, en la misma medida y con el mismo espíritu con que se ha torturado, vejado, maltratado, calumniado y con que se ha asesinado.

Se pisotea el orden institucional desconociendo al Parlamento, como antes se-desconoció y atacó la justicia. Se pretende Intervenir o sustituir al Parlamento elegido por el pueblo como antes se vulneró de modo absolutamente injustificado y violando el ordenamiento instltucional, todo lo que rige en materia de administración autónoma y descentralizada».

1 Comentario

  1. La foto de Wilson solo me recuerda que este diario ya no es plural, Wilson votó amarillo en el 89′, en fin….. Por cierto Sanguinetti era Ministro y apoyó el golpe, es más, hay una foto cuando las redadas de la carcel del pueblo que lo pinta gorilon cómo siempre fué, siempre tuvo infulas de patotero, por a no olvidarse, Sanguinetti es una persona violenta
    ..NUNCA MAS DICTADURA!!!

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