Embajador argentino recordó a 763 voluntarios uruguayos que desearon defender a Las Malvinas

Se realizó ayer un encuentro en el marco de los 40 años de la guerra por las islas.

Se realizó en la pasada jornada la mesa redonda «40 años después: Malvinas y su impacto en la integración latinoamericana», organizada por el Centro de Formación para la Integración Regional (CEFIR).

En la ocasión el Embajador Alberto Iribarne dijo que «las Malvinas son un símbolo» para su país siendo el objetivo de recuperación de las islas «una causa nacional». Señaló que el 10 de julio de 1973 a iniciativa de Perón se estableció como el día de la afirmación de los derechos de Argentina sobre las Malvinas. 

Acotó que en 1982 la recuperación de las islas «fué una decisión tomada por un gobierno ilegitimo, pero intentando manipular una causa legítima». El embajador reiteró el recuerdo por los soldados que fueron a batalla. «No nos podemos olvidar a quienes dieron la vida por Malvinas», agregando con respecto a la solidaridad uruguaya que «no hay expresión más acabada de esta solidaridad que lo que fué la presencia de 763 voluntarios uruguayos que se presentaron para defender a Las Malvinas». Durante el conflicto fue esa la cantidad de uruguayos que se alistaron para ir a la batalla. 

«Las Malvinas son un símbolo en nuestra identidad nacional, y es nuestra causa nacional. Desde 1833 hemos reclamado por nuestros derechos en las islas y hemos exortado al Reino Unido a que cumpla con las resoluciones de Naciones Unidas» dijo Iribarne. Señaló que el presidente Alberto Fernández también recordó esto en la Cumbre de las Américas que se realiza en Estados Unidos.

En su intervención y sobre el final agradeció a los «hermanos latinoamericanos» por el apoyo en la causa de Malvinas, y recordó que viviemos «en una zona de paz y libre de armas nucleares». 

«Zona de Paz»

Alberto Volonté Berro, presidentede la Cátedra Argentina del Centro de Formación para la Integración Regional (CEFIR) dijo que «la Banda Oriental y después Uruguay siempre reconocieron a las Malvinas como Argentinas». Acotó en su discurso que las «Malvinas siempre fueron argentinas, porque aunque las ocupen los ingleses, no los reconocen en el mundo»

Dijo que la región «es una zona de paz y que la paz como el aire, nos damos cuenta que nos falta cuando nos vamos a ahogar. Necesitamos morirnos por inanición para ver lo importante que es respirar. Hoy nuestra América y en especial nuestra América del Sur y mas particularmente nuestro Río de la Plata, es una zona de paz envidiable. Argentina está dando un ejemplo excepcional, integrando esta región, de lo que es dar la paz y tolerar aún con todas las razones, la ignominia de la presencia del colonialismo». Volonté manifestó que «hay que hacerle un reconocimiento a Argentina, por como busca los caminos de la paz y la diplomacia, para reintegrar a su territorio a las Malvinas» agregando «para mi es hoy un día de celebración porque la paz es escencial en la Tierra».

Historia de las islas

La subsecretaria de Educación y Cultura, Ana Riveiro, realizó una interesante semblanza entre los españoles que vivieron los primeros tiempos en las Malvinas y los soldados que terminaron luchando en ese lugar cientos de años después. Riveiro señaló que estuvo tarbajando en el Archivo de Indias buscando material sobre la lealtad a la corona española, porque fue su tesis doctoral. Pero en esa revisión de materiales encontró cartas que se enviaban al Rey, desde Malvinas y dónde se describían las tremendan circunstancias en que se vivía en el lugar. En 1771 el gobernador de Malvinas, Felipe Ruiz, envia una carta dónde describía el deterioro físico en el cual se encontraba tras haber llegado a ese lugar. Estaba en la isla desde hacía cinco años «con sufrimiento, totalmente desabrido y triste» solicitaba en la «clemencia» por su relevo. «No hay habitaciones reparadas, ni siquiera pido ladrillo para reparar, el frío nos mata y ya no hay nada que cazar» dice en su carta. A los pocos días, en otra misiva señala que llegó un bergatin con leña, algunas gallinas y ganado y recuerda «no se olvide lo que le pedí mi Rey, el relevo». Riveiro dijo que a Felipe Ruiz lo relevaron en 1773. Y vuelve a escribirle al Rey, ya fuera de las islas y dice: «Señor le recuerdo aquella gente que a quedado allá está totalmente falta de socorro. El navío llegó, pero salió con 160 vacas y llegaron 29 vivas, de las cuales 19 murieron en los siguientes días, porque no pudieron soportar el frío y tampoco llegaron vivos los gansos, patos y gallinas. Le pido disculpas por hablarse solo de miserias, pero esa tierra infeliz no produce otro mejor fruto que estas miserias que expongo ante usted». Riveiro dijo que de la zona siguieron llegando informes y dos años después uno señalaba que «estas tierras no son habitables y son esteriles y es imposible subsistir. Tenemos que unicamente asegurarnos que los ingleses no vuelvan, pero no vamos a tratar de poblar». 

Riveiro dijo que por esos documentos se puede observar que no eran tierras estratégicas que costaban mucho oro administrarlas desde el puerto de Montevideo. Defendieron las Malvinas hasta que comenzó el proceso revolucionario por estas tierras. 

Este contexto lo utilizó la historiadora para recordar y leer una carta de un combatiente de malvinas, una de las cartas que se enviabán desde el frente de batalla. Ahí se señala «el frío es cada vez más insoportable, y el tufo, porque desde que llegamos nos nos bañamos». Riveiro dijo «no se si tenemos que discutir a quienes pertenecen» las islas y dijo que le gustaría discutir como los imperios o los gobiernos, los poderes, ponen un manto de simbolismo. «Nunca nadie le dijo a un soldados español usted tiene que ir a defender un lugar clave, pero hablaban de Dios y los mandatos. Nadie le dijo a los jovenes argentinos que había necesidad políticas por parte de los militares y no importaba si las condiciones eran propicias» dijo. Y pidió no dejar «de hablar de la gente porque es lo que más importa». 

1 Comentario

  1. La invasión de Argentina a las Mlvins (y no Falkland Islands) fue un dislate político y un disparate militar. Un manotón desesperado de una dictadura que se derrumbaba y sólo podía mantenerse con el derramamiento de sangre, como lo demostró la matanza de fines de marzo. Eso no quita la absoluta justicia del reclamo argentino. Las Malvinas son argentinas.

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