En las últimas semanas, he tenido oportunidad de recorrer varios Departamentos (Soriano, Paysandú, Salto, Artigas)

Al asumir la Presidencia de la Cámara, me comprometí a recorrer los “pagos chicos”. Una forma de acercar a nuestro Parlamento hacia la gente, en especial a los que están más alejados de los centros de poder. También como parte del esfuerzo de interpretar del mejor modo a nuestros conciudadanos. Como algunos de ustedes saben, nací en campaña, cerca de Fraile Muerto. Imaginen lo que era el medio rural en la década del cincuenta del siglo pasado. Agua de pozo, luz solar en las horas que el astro Rey estaba visible, galletón de campaña en lugar de pan fresco, carne de almuerzo y cena. No se conocía la “dieta mediterránea”. Crecí en una familia de sectores medios de la ruralidad de entonces, entre la 10ma sección, Fraile Muerto y Melo, cuando hubo que ponerse a estudiar. Lo que en la capital se denomina el “interior profundo”, es algo que me llega al alma y no exagero. Creo entenderlo. Me ha tocado ir a la escuela y conocer la época en que los hijos del acaudalado compartían banco de escuela con los hijos del trabajador. Aunque ya en el Liceo, los menos favorecidos la tenían cuesta arriba y tenían que ir a trabajar a edades muy tempranas. Llevo una vida entera alternando la ciudad con el campo, pero el campo es fuerte y siempre me llama. Es abrir los ojos cuando aparece el sol y los pájaros te avisan que es hora de levantarse. Es acomodar los aperos y salir a recorrer el campo a chequear que está todo en orden. Ninguna oveja “abichada”, ninguna vaca de menos, los alambrados tensos. Un par de horas y regresar. Abundante agua y ración para el caballo, socio imprescindible en la recorrida, y también para el cimarrón, infaltable compañero de andanzas. Pero volvamos a Pueblo Egaña, donde inicié esta última recorrida. Al llegar, algunos vecinos me hicieron saber lo que muchos imaginarán: “nos visitan poco…”. Logramos un lindo intercambio con vecinos del lugar. Tres kilómetros y volvimos a la ruta 2, un largo viaje hasta Pueblo Gallinal en Paysandú, otra geografía, otra producción (citrus y forestación), otros problemas dados por la lejanía con la capital departamental y los problemas del transporte colectivo agravados por la pandemia. De apuro viaje hacia la zona de Rincón de Valentín y Biassini, zona ganadera por excelencia, referencia de una serie de pequeños pueblos poco comunicados por una caminería rural que pide a gritos que la tratemos con cariño. Noche en Salto para salir temprano a Paysandú.

La Plaza Constitución nos esperaba con su acto del 18 de Julio, donde acompañamos al Intendente Olivera. Almuerzo de trabajo y visita al San Félix para entrega de premio. Otra vez a la ruta, en Salto nos esperaba el Dr. Francisco Soto, referencia ineludible en medicina rural. Al día siguiente, con el intendente Caram y el diputado Lorenzo en Artigas, para luego visitar Bernabé Rivera (ex Yacaré). Por suerte, la ruta 30 quedó de lujo, desvío hacia la localidad Topador por camino de bitumen en buen estado y 15 kilómetros finales hasta llegar a Yacaré en un aceptable camino de tierra. Nuevas demandas, otras ilusiones, estancias grandes, vacas y ovejas en abundancia, algunos ñandúes como toque de distinción y chacras preparadas para el arroz.

En todos los lugares, la presencia de Mevir. Una obra formidable que ha llevado dignidad en la vivienda rural. Escuelas respetables y un liceo moderno bien al norte en Bernabé Rivera. Como constante, policlínicas de ASSE de buen porte y flaco equipamiento, médico quincenal y ambulancia atendiendo zonas amplias. Con esta inquietud me vine. Contando con la buena voluntad de Intendentes, Alcaldes, del MSP y de la Facultad de Medicina. Ahora habrá que avanzar para desarrollar un Plan Piloto y que en diez localidades podamos contar con médico residente. Y si las cosas van como merecen ir, que todo nuestro interior profundo tenga un mejor acceso a la atención de la salud.

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