Para evitar el dolor

Eutanasia en perros: una problematica de la vejez

La prolongación del dolor y el sufrimiento de un animal de compañía suele afectar a las familias. Los medicos veterinarios ofrecen la eutanasia como una forma rápida de culminar con una situación innecesaria.

Pese a que se considera un momento doloroso y trascendental para la familia de las mascotas, la decisión no se puede tomar a la ligera. Lo primero que debe agotarse son los recursos para el tratamiento.

A nivel nacional e internacional, el procedimiento de la eutanasia suele contar con el aval de un gran número de instituciones abocadas al cuidado y la protección de los animales, así como todos los gremios de médicos veterinarios en el mundo. 

La eutanasia se define como “la buena muerte”, una “muerte apacible” o una “muerte alejada del sufrimiento y de los efectos habituales”. Este concepto que se desprende del origen de la palabra aplica a cualquier ser vivo. 

En definitiva, la eutanasia consiste en aminorar o reducir los efectos de una enfermedad terminal o una condición que no tiene buen prónostico ni perspectivas de mejora. A través de proporcionar una muerte digna y en condiciones que no afecten el bienestar, siendo asistida para evitar al máximo el dolor o sufrimientos innecesarios. 

Este procedimiento se aplica desde la antigüedad, y en la actualidad es discutido en múltiples países por las implicaciones éticas tanto de las familias como de los médicos veterinarios que lo aplican. Las organizaciones religiosas suelen estar determinantemente en contra. 

Lo cierto es que pese a esta controversia, nadie está preparado para ver partir a su mascota y mucho menos de manera dolorosa. La decisión de la mayoría de los tutores es que la muerte de su mascota se dé de manera natural. Aunque esto puede llevar a que el animal sufra, manifieste incomodidad o su calidad de vida se vea seriamente afectada. 

Si la eutanasia se aplica, siempre tiene que estar autorizado por el propietario o el tutor del animal de compañía. En el caso de enfermedades terminales o crónicas, como son el cáncer o la rabia, cuyo tratamiento sea inviable o las lesiones estén lo suficientemente avanzadas como para ser incurables. 

Existen exámenes y pruebas para que un médico veterinario pueda determinar cuál es el caso del animal. Los tratamientos disponibles en la actualidad son muchos y todos estos deben estar agotados. 

El asesoramiento veterinario siempre permite determinar la enfermedad, la causa y las formas de tratamiento. Antes de tomar una decisión así muchos tenedores responsables de perros suelen consultar para pedir una segunda o tercera opinión a un profesional. 

Para valorar las condiciones en las que se encuentra un animal debemos visualizar la problemática desde diferentes aristas. En particular si el animal padece demasiado dolor, si la mascota expresa algunos sentimientos de motivación o alegría o si tiene dificultades para las actividades que le resultan placenteras. 

También se debe considerar si está comiendo y bebiendo como corresponde o si mantiene el peso sin variaciones o si tiene dificultades para pasar el alimento o el agua. La movilidad es otro elemento a tener en cuenta, así como el tratamiento y la forma de vincularse con el entorno. 

Más datos:
Antes de que llegue el momento, se recomienda aprovechar al máximo los últimos días con la mascota: darle la comida que más le gusta, permitirle pasar tiempo con toda la familia y hacer lo que más disfruta. Estos últimos días ayudarán a estrechar los lazos entre las personas y la mascota, además de brindarle calidad de vida y bienestar.

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