Fielitz: «El suicidio no es solamente un problema asistencial o un problema médico»

Para el profesional, los 1.450.000 usuarios de ASSE son todos potenciales pacientes de salud mental; dijo que el organismo tiene un debe en cuanto a horas de atención y a la psicoterapia.

Pablo Fielitz es psiquiatra, magíster en drogodependencia y director de la Dirección de Salud Mental y Poblaciones Vulnerables de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE). En diálogo con LA REPÚBLICA, el médico habla acerca de la realidad de la salud mental en ASSE a nivel país, el suicidio, las necesidades de la población, la pandemia y cómo se visualiza el día post-covid, entre otros temas.

¿Quiénes están comprendidos dentro de esa área que usted dirige y cómo está hoy?

La División de Salud Mental y Poblaciones Vulnerables tiene cuatro unidades ejecutoras a su cargo. Son el Hospital Vilardebó, Seremos, el Portal Amarrillo y SAI – PPL, que es el servicio de asistencia integral a las personas privadas de libertad. Además tiene la dirección técnica de lo referente a salud mental en los equipos de salud mental de territorio, de hospitalarios y los ámbitos que tienen que ver con salud mental a nivel de ASSE. Entonces, en realidad ASSE tiene aproximadamente 1.450.000 usuarios, y potencialmente todos tienen que ver con la Dirección de Salud Mental.

¿Cuáles son las bases de las políticas de salud mental?

Lo primero es que existe un plan rector de las políticas de salud mental para todo el país, que es el plan de salud mental 2020 – 2027, que elaboró el Ministerio de Salud Pública en febrero de 2020. Y está enmarcado en la ley de salud mental que es 19.529, aprobada en 2017.

Y se implementó en 2018. Entonces, ¿qué sucede?, en términos generales, el modelo asistencial que se plantea implica un cambio. Porque es un modelo asistencial centrado en la comunidad, en la asistencia en territorio, más que en hospitales.

Entonces, se va orientando el modelo, saliendo del modelo asilar, donde se colocaba al paciente con enfermedades mentales en un asilo o el modelo hospital o céntrico que toda la asistencia gira alrededor del hospital, hacia un modelo centrado en la comunidad. Es decir, un modelo que prioriza la asistencia en territorio y en comunidad donde la persona vive y transcurre la mayor parte de su vida. Ese cambio de modelo nosotros lo compartimos y de alguna manera le hemos dado prioridad.

Porque, por ejemplo, en todo lo que tiene que ver con mejorar la accesibilidad de tratamientos para las personas nosotros hemos priorizado, en forma importante, el fortalecimiento de los equipos de salud mental del territorio. Que son la columna vertebral de las asistencias instrumentales. Pensamos que eso es lo que se tiene que fortalecer y en donde aparte habíamos tenido una pérdida de más del 30% de los psiquiatras de los equipos de salud mental en un poco menos de 10 años.

Así que nosotros ahora con el acuerdo con las gremiales médicas y con las sociedades científicas ya estamos, ya se cerró el llamado a concurso para las funciones de alta dedicación para la red metropolitana, primero interno. La gente no va a estar trabajando sola o exclusivamente en hospitales. Va a combinar el trabajo en hospital con el de policlínica. Porque necesitamos fortalecer las policlínicas. Necesitamos fortalecer los hospitales. Pero necesitamos, sobre todo, fortalecer los equipos de territorio.

¿Cuándo los psicólogos y psiquiatras consideran que un usuario tiene un problema o situación que puede derivar en una enfermedad mental? ¿Cuál podría ser el límite?

Un aspecto es qué impacto tiene en la vida cotidiana el síntoma o la situación que la persona plantee. Eso es una. Es decir, una cosa es que una persona puede estar triste porque no ve a los nietos, otra situación es distinta si no se puede levantar de la cama, adelgazó, no tiene interés en vivir, no tiene ganas de levantarse, se está descuidando, no se baña.

Hay una serie de cuestiones que dan un indicador de gravedad del síntoma que tiene la persona. Entonces, eso puede ser indicador de la necesidad de consulta en general rápida. No se puede demorar una consulta en una situación de esas. Los indicadores van por ese lado. Es decir, en qué medida el síntoma o los síntomas que la persona expresa están teniendo impacto en su vida cotidiana.

Porque el malestar emocional no necesariamente implica enfermedad mental. Una persona puede sentirse ansiosa. A uno le tocó estar cuarentenado por el Covid. Eso no significa que la persona está teniendo un trastorno mental. Está sufriendo, tiene sufrimiento psicológico que le genera ansiedad o le genera malestar, o se pone irritable. Es una reacción emocional frente al estrés.

En este caso el estrés del encierro. Entonces, el operador actúa en función del impacto de los síntomas y de la severidad. Por eso hay una guía, y los pacientes se dividen en tres categorías, que pueden ser de color verde, amarillo o rojo. De estas categorías, actualmente tenemos que un 38% son pacientes calificados como verdes, 36% amarillos y 9% rojos. Y un 17% no tenemos datos (Información de llamadas de línea de apoyo emocional).

¿Cómo empiezan a observar el alcance y las consecuencias del Covid sobre la salud mental?

Yo llegué a la Dirección de Salud Mental el 20 de mayo de 2020. La línea de apoyo emocional fue de alguna manera un sensor de cómo estaba impactando la pandemia en la población. Es decir, en cuanto a sintomatología depresiva, ansiedad, sentimientos desagregados y aislamiento. El propio temor a enfermarse o a que algún familiar se enferme. De alguna forma íbamos «censando» a través de lo que es la línea.

Fue un acierto la creación de la misma. Y bueno, desde el propio ASSE la licenciada Jimena Píriz fue fundamental en la organización de la línea junto con el voluntariado, el voluntariado Juntos. Ayudó bastante, fue el pilar y sostén de la línea durante prácticamente el primer año. Ahora tenemos psicólogos rentados que están sosteniendo la línea, además del voluntariado.

Y estamos en un proceso de transición a que sea puramente rentado el trabajo. Eso por un lado. El otro aspecto es que de alguna manera lo que se fue viendo fue un aumento en la lista de espera para consultas. Porque la capacidad de dar consulta estaba topeada ya. No se podía. No había capacidad ociosa. Entonces, lo que empezó a suceder es que fue aumentando paulatinamente la lista de espera de personas para consultas con psiquiatra. Sobre todo en la región metropolitana que es donde lo tenemos más medido a eso.

¿Qué puede decir de la línea de Apoyo Emocional (1920), hubo características generales en cuanto al perfil de los usuarios?

Hay puntos generales. El perfil etario es claro. En general eran personas mayores de 50 años. Claramente predomina el sexo femenino sobre el sexo masculino. La mayoría entre 61 y 70. Algunos de más también. Para la línea de apoyo emocional son muy pocas las llamadas de gente joven. Y de adolescentes, menos. La mayoría por arriba de 60. Más o menos 3 a 1 es la relación. En cuanto a departamentos, Montevideo en primer lugar y Canelones en segundo predominan sobre el resto del país.

¿Cómo se evaluó y procesó la información que recibían en la línea emocional?

Los voluntarios de la línea tienen una hoja de registro de cada llamada con una serie de ítems que van registrando. Eso se transfiere a una base y de ahí se toman los datos que se han ido proporcionando en cuanto a los motivos de consultas. Y a su vez, el número de llamadas fue fluctuando.

Fue intenso al inicio, después se estabilizó. Hacia fines del 2020, las llamadas eran muchísimo menos hasta que empezaron los rebrotes, y ahí comenzó nuevamente a aumentar. Después, en el período marzo-abril aumentó notoriamente. Actualmente estamos más o menos en 80-85 llamadas por día. Mucho menos de lo que fue en un inicio. Uno pensaría que la tendencia va a ser a que comience a disminuir. Pienso que eso se va a manifestar también en la cantidad de llamadas por día.

Los 270 psicólogos voluntarios que trabajaron en la línea de apoyo, ¿fueron capacitados?

Sí. Primero recibieron una capacitación básica y tienen los demás supervisores que controlan el trabajo clínico que hacen en la línea.

La línea 1920 comenzó el 8 de abril del 2020. Ya llegó a las 30.748 llamadas (al 16 de julio 2021). Se anunció que el proyecto seguirá funcionando. ¿Por qué?

Exacto. La idea es continuar con la línea de apoyo emocional. La idea es que pase a ser sostenida 100% por personal rentado. Estamos conversando ahora para transitar el proceso de transición del cese al voluntariado, y que transmitan a ASSE la experiencia, algunas conclusiones y recomendaciones, en lo que tiene que ver con la línea. Es abrir esa instancia de intercambio necesaria porque el voluntariado tiene una experiencia acumulada valiosísima, entonces hay que escuchar a sus coordinadores en todo lo que tengan para plantearnos que sea en beneficio del fortalecimiento.

¿El programa tendrá más cambios o ajustes de cara al futuro?

Creo que sí. Si uno piensa hacia un futuro, sería deseable que el operador que atienda a una persona que llama si la situación lo amerita pueda facilitar la agenda de esa persona para consulta en un equipo de salud mental. Todavía no estamos en ese estadio. Pero creo que uno tendría que pensar en esa posibilidad.

¿Pero qué sucede con los casos en los que el paciente requiere atención presencial urgente?

PF: Se lo deriva a su prestador. Si es un código rojo, se lo deriva eventualmente al 911 o a la línea Vida (0800 0767) -si es situación suicida-. La línea Vida lleva más de 11.300 llamadas desde su presentación (17 de julio de 2018). Pero hay situaciones menos graves que igual requieren tratamiento. Si quien llama es usuario de ASSE, puede tener en su plataforma ya la posibilidad de agendar una consulta, eso sería muy bueno. Todavía no estamos en esa capacidad de poder dar esa prestación, pero creo que en un futuro la podamos dar.

Sobre políticas de prevención del suicidio, ¿cómo ha sido trabajar y manejar el tema?

Es un tema en el que tenemos mucho para avanzar. La primera cosa es que el suicidio no es solamente un problema asistencial o un problema médico. Por lo tanto, las estrategias para mejorar las cifras de suicidio y bajar la tasa de suicidio, no pueden ser vistas solamente desde la perspectiva de la asistencia médica. La asistencia médica es necesaria y tiene que ser oportuna y accesible. Esas dos cualidades son imprescindibles para poder dar respuesta en forma adecuada. Pero además, de alguna forma hay que identificar los grupos sociales de riesgo y tener políticas específicas para esos grupos. Porque se sabe que hay grupos que tienen mayor riesgo de suicidio que otros. Hay que tener políticas específicas para esos grupos. No solamente sanitarias sino también políticas sociales.

¿Cómo van visualizando y proyectando el día después del Covid, la etapa post-Covid?

Ahí lo que es fundamental es que se consolide esto que estamos armando que es el fortalecimiento de los equipos de salud mental. Necesito mejorar y aumentar la cantidad de horas asistenciales. Por eso son todos los llamados que se hicieron. A nivel nacional para poder dar respuesta a la demanda que puede haber. Eso es lo primero. Tengo que continuar avanzando para garantizar la accesibilidad al tratamiento. Es un elemento central. Si alguien necesita atención, tengo que poder darle respuesta. Tengo que poder asistirlo.

Y entre los proyectos a desarrollar, ¿se está en deuda con algún tema?

Sí, con las psicoterapias.

¿Pero por qué?

Está planteado dentro de los proyectos 2020-2025. Está pautado, pero al día de hoy hay muy poca psicoterapia en ASSE.

¿Viene en pausa por la pandemia?

Influye pero no solamente. Tenemos que priorizar la tarea asistencial de los psicólogos de ASSE. Digamos, muchas veces están volcados a la prevención y promoción de salud, lo cual está muy bien, pero necesitamos que tengan horas asistenciales.

En lo profesional y personal, ¿qué significa el lugar que ocupa y la responsabilidad que tiene?

Es la oportunidad de pasar de la queja a la acción. En eso es y ha sido fundamental, y va a seguir siéndolo, el apoyo que tenemos de parte de Presidencia y de la Gerencia de ASSE. Lo que permite este lugar es poder implementar acciones, digamos. Ya no discursos. Acciones. Que redunden en beneficio de la gente. Ese es el gran desafío, el motivador que hace que uno labure todas las horas y el esfuerzo que mete, y la mala sangre que te agarrás también. Pero el motivador es poder tener un impacto beneficioso sobre la salud mental de muchísima gente. Y también, sobre las condiciones de trabajo de los colegas, que eso también importa.

Cifras de suicidios 2020 en Uruguay

Este sábado 17 se conmemora en el país el Día Nacional de Prevención del Suicidio. Por tal motivo, en la pasada jornada, el Ministerio de Salud Pública dio a conocer las cifras de suicidio en Uruguay correspondientes al 2020. La cartera informó que en 2020 se quitaron la vida 718 personas, lo que marca una tasa de 20,3 autoeliminaciones cada 100.000 habitantes -en 2019 hubo 723 suicidios-.

Otros números que se desprenden es que el pasado año, un joven se quitó la vida cada tres días, lo que significa un aumento del 45% respecto al año anterior. Esta cifra indica que la autoeliminación fue la primera causa de muerte en jóvenes en la franja comprendida entre 15 y 24 años. Mostrando una gráfica que marca la evolución de la tasa, Horacio Porciúncula señaló que «a partir de 2014 empieza a subir y se transforma en una especie de meseta donde más menos estamos con un 20 casos cada 100.000 habitantes».

Las estadísticas corresponden solo al 2020, de las cuales se desprende que el 80,92% de los uruguayos que se suicidaron son hombres y el resto mujeres. En la actividad estuvieron presentes el Ministro de Desarrollo Social, Martín Lema; el Subsecretario de Salud Pública, José Luis Sadtjian; la Subdirectora General de la Salud del MSP, María Giudici; Aparicio Saravia, Adjunto a la Dirección del Instituto Nacional de la Juventud; el referente del Programa de Salud Mental del MSP, Horacio Porciúncula; el Director de Salud Mental y Poblaciones Vulnerables de ASSE, Pablo Fielitz y referentes de las áreas de Adolescencia y Adulto Mayor del MSP, Lorena Quintana e Ítalo Savio.

1 Comentario

  1. La persona que se suicida , no es porque perdio un empleo o una relacion u otra perdida
    La persona que se suicida , esta pasando por un ciclo de psicosis y eso se corrije con medicamentos
    Ls psicoterapia es otro tratamiento aparte para traumas de la infancia y otros conflictos de la niňez

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