«Historias de sicarios en Uruguay»

Panorama 1410 tuvo el agrado de compartir una entrevista con Gustavo Leal, autor del libro "Historias de sicarios en Uruguay".

Compartimos parte de la charla con Gustavo

Noelia: Tenemos un tema super interesante, Gustavo Leal es sociólogo, diplomado en políticas sociales, posgrado en especialización en comunicación social y autor del libro: «Historias de sicarios en Uruguay». Un tema hiper interesante. Ya estábamos hablando antes de salir al aire. Y ya nos colgábamos a continuar conversando. Gustavo, este libro consta de historias, casos reales ¿No? A partir de entrevistas con hombres y mujeres que fueron los autores intelectuales y los autores materiales, ¿Cómo surge esta idea de armar este libro, de contar éstas historias?

GL: El libro, que se llama Historias de Sicarios en Uruguay, tiene una compilación de casos que ocurrieron en el país. Les comentaba recién, uno de ellos ocurrió a pocos metros de aquí, de la radio. Y donde, son casos reales de sicariatos. Quiere decir de homicidios contratados. Donde el ejecutor cobró un dinero por matar a una persona que no conocía, por encargo de alguien que tenía algún problema con esa persona que lo quería dirimir de esa forma. Y en el libro hay, justamente, seis casos reales donde se explica, en detalle, qué fue lo que sucedió. Y después hay entrevistas a autores materiales y a los autores intelectuales del sicariato. Es decir, quien tiene la idea y quien después lo concreta.

En total son 45 horas de grabación que hay. El inicio de este libro tuvo su origen en el año 2018. Esto es un libro que me ha llevado casi 3 años de hacer. Donde, en el barrio Casavalle hubo un enfrentamiento entre dos grupos criminales. Y uno de esos grupos resolvió contratar a un sicario para asesinar a una mujer (…) Esa persona no se animó a hacerlo donde ella vivía que era dentro del complejo de viviendas que se conoce como los Palomares pero que en realidad se llama Unidad Misiones.

Y entonces, resolvió buscar otro contexto y no se le ocurrió mejor idea que hacerlo cuando ella estaba trasladando a sus hijos a la escuela. Y entonces, en la puerta de la escuela, antes que ingresaran todos los niños, un día de marzo al mediodía, él ve que esta mujer estaba con sus hijos pero en la puerta de la escuela había decenas y decenas de niños, de padres, abuelos, tíos. O sea, todo lo que pasa en la puerta de una escuela. Y el hombre, en la multitud disparó y erró el tiro.

Y le pegó a un niño. Un niño que en ese momento tenía doce años. Y, bueno, a partir de ese hecho, se comienza a investigar rápidamente. Se logra tener la información de que había sido un sicario contratado. Al otro día se lo logra detener. Y yo lo entrevisto a él. Para tener, digamos, más contexto de cómo es que él se había incorporado a ese fenómeno del sicariato. Porque era un caso muy grave. Y, a ver, si bien teníamos como que la información relativamente precisa de que el objetivo era esta otra mujer. Había que hablar con el involucrado para ver si efectivamente era así. Había estado una hipótesis ahí, capaz que podía ser un enfrentamiento, incluso con la escuela o una venganza, o algo. Había tanta gente en la puerta de la escuela que los motivos…

Juan Pablo: Todo era posible.

GL: Los motivos eran una cantidad. Potenciales, digo.

N: Sí, sí, claro.

GL: ¿Por qué? Porque por cada persona siempre hay historias atrás que a alguien se le puede cruzar por la cabeza resolverlo de esa manera. Que uno dirá bueno no. Pero no todo el mundo tiene problemas con el narcotráfico. Pero lo que pasa es que el sicariato no tiene que ver con el narcotráfico. El sicariato es una forma de dirimir conflictos extrema. Y en el libro hay casos de sicariato por ejemplo como este que ocurrió cerquita acá de la radio, por una disputa de una herencia.

JP: ¿Cómo fue eso, Gustavo?

GL: Entre hermanos.

N: Claro. Realidades que uno de repente ni se imagina.

GL: En otro caso, hay casos de sicariatos por desavenencias conyugales. Y, un esposo resuelve contratar un sicario para matar a la mujer. Por ejemplo. Digo. Han habido casos de sicariato por desavenencias por orgullo deportivo. Como por ejemplo, el que fue cerca también de acá. Acá en 8 de octubre donde mataron al hincha de Nacional. 8 de octubre y Berro (…)

N: Es impresionante. Impresionante.

JP: ¿Cómo encaras las entrevistas, Gustavo? Porque me imagino que debe ser complicado. Porque acá estamos en la radio, en un ambiente que ya se conoce. Cuando te toca entrevistar ¿Cómo arrancas? ¿Le preguntas cómo está? ¿Le preguntas por la familia? Digo, obviamente que vos ya tenes información de ellos, pero ¿Cómo se da esa instancia de diálogo? En la cual vos estás ahí con un sicario y para recabar el testimonio también precisas información que de repente vos ya no tenes de antes. ¿Cómo lo maniobras a eso?

GL: Bueno, como formación de base soy sociólogo y tengo posgrados, también, realizados en temas de investigación cualitativa que donde uno aprende mucho a hacer entrevistas en profundidad. No como periodista. Sino entrevistas para poder conocer fenómenos sociales, historias de vida o el manejo de grupos, de técnicas de funcionamiento de grupo. Y aquí lo que se hizo fue hablar con ellos sobre sus valores y su trayectoria. Que es lo que me importaba. A mí me importaba conocer y echar luz sobre la mentalidad criminal.

Sobre el hecho ya estaba claro, porque ellos estaban presos porque el hecho se había resuelto. Desde el punto de vista judicial te estoy hablando. Por lo tanto, más allá de algún detalle, lo que había pasado estaba claro. Lo que había pasado en cuanto a la víctima, a cómo la había matado, a quién lo había contratado. El plus de la entrevista estaba en tratarde ahondar, en la percepción de valores que ellos tienen, en cómo se conecta la oferta y la demanda. ¿Qué es lo que siente?

N: Ese es un punto interesante. ¿No? Cómo se encuentran…

GL: Claro. ¿Qué es lo que siente cuando se incorpora a ser sicario? ¿Qué imagen tienen los sicarios dentro de la cárcel? ¿Cuál es el estándar o el nivel de restricciones que ellos se autoimponen? Es decir, porque ellos se ofrecen en un mercado que es relativamente invisible, discreto, pero muchos de ellos tienen condiciones. Tienen condiciones de precio. Pero me interesaba, además de conocer la escala de precios que ellos le ponían a la vida, porque eso da una idea también de la naturalidad con la cual están dispuestos a hacer cosas. O sea, una persona está dispuesta a disparar 7 veces a una multitud caminando, quiere decir que está dispuesto a asesinar a 7 personas por 8 mil pesos. Bueno, y 5 gramos de pasta, que no es nada. Digamos, que su escala de valores es bien complicada. Y a ver si tenían restricciones también. A qué le decían que no.

N: Y ¿Tuviste algún tipo de respuestas así?

GL: Sí, hay un código entre ellos, no escrito, pero que es un código carcelario, en realidad. Que es ni mujeres ni niños.

N: ¿En general todos respondían lo mismo?

GL: En general lo decía. Pero hay varios casos de sicariatos de mujeres. De mujeres muertas, digo. Y también de mujeres que fueron las autores intelectuales y también las autores materiales. Ese código, cuando ellos dicen no ni mujeres ni niños, después lo diluyen un poquito. Como toda la dualidad moral que ellos tienen (…)

N: Qué fuerte manejar una entrevista así.

GL: Es muy fuerte. Es muy fuerte.

N: Con esas declaraciones y esa naturalidad ¿No? Con eso tan fuerte que está diciendo.

JP: Claro, te iba a preguntar Gustavo en esa escala de valor, digamos, en ese mercado que están los sicarios. Te pongo un ejemplo lejano y también para… ilustrativo.. Es como los futbolistas, digamos, ¿hay sicarios que son mejores que otros y tienen una tasación mayor? O sea ¿Para contratar a determinado sicario tenes que pagar más? ¿Cómo se manejan?

GL: Sí. Claro. Claro. Hay sí. Hay niveles. Y hay principiantes también. Gente que se incorpora al mundo sicario sin escala digamos, sin haber tenido previamente ninguna actividad criminal. Es decir, por ejemplo hay un caso en el libro de una profesora de biología (…) y por un problema de una herencia con sus cuñados resuelve matar a toda la familia. A toda la familia. Y contrata primero un sicario.

Y después se da cuenta que con uno no va a poder, entonces, necesita otro y encuentra un segundo. Y después se da cuenta que con 2 no puede y contrata a un tercero (…), hay otro caso que ocurrió en Pocitos (…) Era una pareja ¿No? Estaban casados (…) el hombre tenía una amante. Y con la amante pergeñaron la idea de matar a la esposa. Y bueno, lo intentaron 3 veces matarla (…)Entonces, digo, hay… y después hay casos de sicarios que sí efectivamente están vinculados a grupos criminales (…) En primer lugar es importante, que la gente lo tenga claro de que esto viene del fondo de la humanidad.

La palabra sicario viene del latín y fueron los romanos en el Imperio Romano, los primeros que impulsaron y desarrollaron esta práctica de matar, en aquel caso, enemigos políticos por contrato. Y lo que le daban, en aquel momento era una daga, que era un cuchillo largo que se llama sica. De ahí viene en el latín. Sica, sica, sicarium eran los que ejecutaban la acción y en el año, por ahí, 90 aproximadamente, la Real Academia Española incorporó la palabra a nuestro idioma. Y entonces, así como hay esta forma de dirimir conflictos a veces se piensa que es llevada adelante solamente por hombres jóvenes de la periferia, pobres y que están vinculados al narcotráfico, es un profundo error. Un profundo error.

N: Es una realidad mucho más amplia.

GL: Totalmente.

N: Ahora, en estas entrevistas que tuviste, ¿Encontraste algún perfil en común o algo en común en estos perfiles, mejor dicho? Mencionabas algo de la moral ¿No? De todas estas respuestas que te daban y me da la curiosidad preguntarte también si entre el autor intelectual y el autor que ejecuta ¿Hay algo en común? Porque por algo se encuentran ¿No? Por algo buscan dirimir este conflicto de esta manera.

GL: Bueno, entre el autor material y el autor intelectual, lo que hay, a veces es un cruce en la historia de vida, a veces muy insólito. No necesariamente, son mundos de vidas que se conocen (…)

JP: Claro. Gustavo, los sicarios más sofisticados, digamos, ¿Hacen un estudio de la situación? ¿Cómo se contactan con la información, digamos? (…) Alguien a quien se le asigna un trabajo puntual, ¿Cómo lo estudia? ¿Lo estudia con la autor intelectual? ¿Se juntan?

GL: Sí, en general sí. En general, es el autor intelectual el que le da la información, a veces, los guía (…)

N: ¿Qué pasa con las penas en estos casos?

GL: Bueno, son variadas ¿No? Hay casos en que hay penas muy altas. La máxima, digamos, el caso este de la profesora de biología, por ejemplo….

N: Pero digo, ¿Van por igual intelectual y material?

GL: Bueno, en algunos casos sí. Hay una cantidad de, digamos, hay una variedad de situaciones muy, muy, particulares. Por ejemplo, la profesora de biología, tiene la máxima pena que existe en el Uruguay de cárcel. Que son 30 años más 15. Es decir, 45 años inexcarcelable. Y ella va a salir cuando tenga 85 años de la cárcel. Ingresó cuando tenía 39-40. En otros casos, hay penas de 25, 26 años. Porque en este caso la defensa logra algún tipo de alternativa para bajar algún año.

Yo creo que son casos, este tipo de casos, o sea los homicidios son casos que deberían tener en nuestro sistema penal una tipificación mucho más dura. Fíjense que hoy una persona que ingresa, 20 gramos de marihuana a la cárcel, puede llegar a tener una pena de 4 años. Ta. Y el sicario contratado que disparó en la puerta de la escuela, y erró el tiro, y le pegó a un niño que por suerte no lo mató, aunque estuvo gravísimo el niño y quedó con secuelas, va a estar preso 3 años y medio. Sale en setiembre.

N: ¿3 años?

GL: Sí, sale ahora. En dos meses. Porque fue intento de homicidio. ¿Sí? 3 años y medio (…)

JP: Claro. Gustavo, ¿A qué le da valor el sicario? ¿Le da valor…?

GL: A la plata. A la plata. Es lo único que le interesa. La plata. El prestigio.

JP: ¿El prestigio entre pares, digamos? En ese mundo, digamos.

GL: Sí, el prestigio. Y después una cosa que varios hablan ahí que es la adrenalina. Es la adrenalina. Hay uno que cuenta con detalles: » Bueno, sí, si no te viene la capacha. No. Es como que no estás.» La capacha es sentirse buscado. Después de tener una actividad criminal es saber que la policía te está buscando. O que te puede atrapar. Entonces, ese momento donde ellos viven… la capacha para ellos es como una cosa…

N: Un motivo….

GL: Claro es como fuerte. Es haberla vivido para poderla contar. Por decirlo de alguna manera.

N: Claro. Sí.

GL: Es como importante. Es sentirse protagonista…

N: Exacto.

GL: Sentirse protagonista, bueno, en este caso es de haberle disparado a alguien, de haber entrado a los balazos (…)

N: De esas entrevistas que tuviste ¿hubo alguna que fue más difícil de sostener? O ¿alguna que te conmovió más? O no, más o menos, quizás todas fueron igual de fuertes, quizás.

GL: No, son.. lo que pasa es que…. son todas distintas y son todas terribles.

N: Tal cual.

GL: A cual peor. Esa es la verdad. No hay una.. hay entrevistas que a veces cuesta por el nivel incluso cultural del entrevistado. Cuesta más que hable ¿No? Hay gente que logra expresar sus pensamientos en forma hilada, sujeto, verbo, predicado, punto y seguido. Y un razonamiento relativamente estructurado. Hay otros que su lenguaje es de videoclip ¿No? Imágenes entrecortadas, palabras, frases que no culminan, pensamientos muy… lo que se denomina en lingüística oralidad secundaria. Es decir, una estructura muy de pensamiento flash. ¿No? Entonces, por eso lo de videoclip (…)

JP: Gustavo, ¿se generan tensiones ahí? o con esas personas que ya viven, digamos, como esas situación de tensión de que la policía los busca, de que van a matar a alguien, digamos el charlar contigo, de repente, no le genera, digamos, una emoción. ¿Hay un momento en que, por ejemplo, le preguntaste a alguien algo y se enojó, un sicario? No me imagino una entrevista con un sicario que se te enoje si, bueno, acá estoy en un problema, digo, eso depende también tuyo. Pero como que…

GL: No, se enojan. Claro que sí. Porque… yo los entrevisté para conocer la mentalidad criminal no para ponerlos en un podio. ¿Sí? No es para convertirlos en estrellas. Al revés. Es para que se conozca en profundidad cosas que a veces no se saben. Y que son importantes para la criminología. Y para la investigación policial. Es decir, conocer la mentalidad de las personas a las cuales vos te estas enfrentando es clave. Entonces, en algunos momentos, hubo discusiones fuertes. Sobre todo por esta dualidad moral que ellos tienen.

Por ejemplo, los sicarios materiales, tienden a pensar de que no son asesinos. De que el asesino es quien lo contrató. Y ese es un desarrollo del pensamiento muy complejo de aceptar. Que alguien te diga riéndose: «No, pero mire, yo le disparé a él. Pero el asesino es el que me contrató». Silencio. Y entonces, vos lo miras diciendo cómo me está diciendo esto este hombre, cómo me está diciendo..él está diciendo yo le disparé y lo maté pero no soy el asesino.

N: Es una concepción de la realidad totalmente diferente.

GL: Claro. Yo hice el trabajo. O sea, el asesinar para él tiene una carga de valor. No es un hecho, no es un hecho.

JP: Él se cosifica, digamos, ante el evento, digamos, como él dice yo soy un instrumento, digamos, se puede decir…

GL: Totalmente. Totalmente (…)

N: Estamos todos como muy impresionados con esta entrevista. Me imagino lo que debe haber sido estar ahí en el mano a mano. Llega un mensaje de un oyente preguntando, ¿Alguno de los sicarios al reintegrarse a la sociedad cambia su forma de vida o vuelven a delinquir?

GL: Bueno, eso no lo sabemos hasta que vuelvan. Yo tengo la impresión de que hay ciertas características de las personalidades que no cambian. Y además ellos en varios momentos de la entrevistas, en esa dualidad moral de a ratos, dicen estar arrepentidos y a los 10 minutos… son entrevistas largas, duran como 2 horas y media, esas entrevistas, dos horas.

En un momento dicen no yo estoy arrepentido y al rato cuando uno lo pone en escena y las personas ya están en una conversación de otras características, «bueno, imaginate el futuro, cuando vos salgas de acá, si un día te ofrecen, no, no, yo ya cumplí, estoy cumpliendo la pena, bueno, pero si tuvieras que hacerlo, bueno…» Y ahí empieza de vuelta la relatividad moral. «Bueno, en ese caso, no sé, habría que ver» Y en realidad uno se da cuenta que es algo que lo hicieron y lo volverían a hacer.

JP: ¿Cómo se da…?

GL: Que en todo caso el arrepentimiento es estar preso. No es haber hecho. Es haber caído preso.

JP: Es la consecuencia y no el hecho.

GL: El arrepentimiento es no haber tenido la habilidad para evadir a la policía y a la justicia. O el arrepentimiento es haber dejado una huella, haber dejado una evidencia que lo incrimina. Pero, ellos no se entregaron. Empecemos por ahí. A ellos los atraparon. Que es distinto. Si leen el libro esto es el prólogo del libro. Leyendo el libro uno lo que tiene son las entrevistas. Que repito no es un novela. Yo no soy novelista. No soy escritor. Yo soy sociólogo y el objetivo de esto fue hacer un perfil criminal de estas personas y de esta práctica. Tratar de conocer en profundidad ese mundo.

N: Es que es necesario conocer este perfil.

GL: Esos mundos, esos códigos de valores. Tener claro cómo deciden las personas lo que hacen (…)

N: ¿Dónde se puede conseguir el libro?

GL: En cualquier librería. En cualquier librería. En las librerías de los centros comerciales y en las librerías de aquí de Montevideo o del interior. Incluso hay una librería, hoy hay librerías en realidad que envían al interior del país, los libros y ya te los llevan a tu casa. Entonces, hay una en particular que es broli.uy En ese lugar tienen ese sistema, para el interior sobre todo, te lo hacen llegar. Que son fenómenos que han venido con la pandemia. Ahora hay una especie de delivery, por así decir. Pero, bueno, creo que es una lectura, más allá de que yo lo haya escrito, y que estoy divulgando un trabajo que hice…

N: Muy interesante.

GL: Creo que es una lectura necesaria para poder entender aristas de la sociedad que para nosotros, en general, a veces, son incomprensibles. Pero que tienen una lógica. Y, lo último, para transformar la realidad hay que conocerla. Y hay que comprenderla. De lo contrario nosotros terminamos creyendo que lo que sucede…. nos hacemos una interpretación sobre lo que sucede que a veces no es correcta. Y entonces, no damos pie en bola, como se dice. Y, bueno, para conocerla, lo que hay que hacer es estudiar. Es estudiar con método, con rigor, y hay ciertas cosas que se conocen preguntando. Haciendo las preguntas correctas. Haciendo trabajo de campo.

N: Acercándose a la propia realidad.

GL: Acercándose a la realidad. En estos casos, a veces, con características terribles, porque bueno, una entrevista a un sicario es una experiencia absoluta diría yo. Y muy perturbadora.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Cultura