Huertas orgánicas

Cultivar nuestros propios alimentos, formar parte del proceso, cuidado, cosecha y disfrute del resultado final es algo de lo que nos regala esta propuesta.

Las huertas orgánicas son cada vez más más populares y eficientes. Se trata de una forma de cultivo en la que es muy importante la preparación, cuidado y la fertilidad del suelo donde se vaya a trabajar. Se utilizan diferentes formas de abonar y fertilizar el suelo sin necesidad de utilizar fertilizantes industriales, pesticidas y otro tipo de químicos.

La idea es utilizar todos los recursos disponibles de la propia tierra y de la naturaleza para lograr frutas, verduras y especias saludables obtenidas desde un trabajo con consciencia, de manera eficiente, sustentable y amigable con el medio ambiente.

Quizá la idea de tener una huerta de la impresión de que sea necesario un espacio relativamente grande de tierra para poder cultivar, y esto no tiene por qué ser necesariamente así. Cada vez son más las ideas para tener huertas orgánicas en lugares realmente chicos. Un pequeño cantero, un formato de «huertas colgantes», cajones o cubos con tierra cuidada pueden servir perfectamente como espacios donde plantar, cuidar y cosechar vegetales sanos.

Los beneficios de esta práctica son muchos, empezando por la propia salud que al consumir alimentos tan cuidados y libres de agroquímicos mejora notablemente. El impacto a nivel ecológico es muy favorable también ya que el suelo se enriquece con el propio cultivo disminuyendo la contaminación ambiental. Otro de los beneficios es a nivel económico. Es abundante la producción de alimentos que se puede alcanzar en un espacio con tierra relativamente mediano, invirtiendo muy poco dinero.

El proceso de plantar, cuidar, nutrir, y cosechar es también muy beneficioso para quien lo practica ya que esa rutina de cuidado evita el sedentarismo, estimula una disciplina de trabajo y además resulta ser muy gratificante cosechar, consumir y compartir lo trabajado durante todo ese proceso.

Es una práctica que nos estimula a trabajar la paciencia, a respetar los tiempos de la naturaleza, los procesos de crecimiento y formar parte de ellos. Es un trabajo que implica bajar los ritmos vertiginosos de cada día, es un espacio que puede ser de conexión con nosotros mismos, saliendo de los apuros y responsabilidades de cada día. Además resulta ser una actividad que une a miembros de una familia, amigos o vecinos ante una tarea en común. Es muy beneficioso también para incluir y enseñarle a los niños desde pequeños, las propiedades, el valor y los beneficios de cosechar vegetales sanos y como resultado del trabajo de nosotros mismos.

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