Joe Biden y Xi Jinping se reunieron para abordar sus múltiples discrepancias

Ambos líderes han reiterado "su acuerdo de que una guerra nuclear nunca debe librarse y nunca puede ganarse".

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El presidente estadounidense, Joe Biden, y su homólogo chino, Xi Jinping, mantuvieron este lunes su primera reunión como jefes de Estado con el objetivo de reducir las tensiones y romper el enorme bloque de hielo diplomático entre EEUU y China.

Biden señaló que el mundo espera que los dos países trabajen juntos para abordar desafíos globales como el cambio climático y la inseguridad alimentaria. «Como líderes de nuestras naciones, compartimos la responsabilidad, en mi opinión, de demostrar que China y Estados Unidos pueden manejar las diferencias, evitar que la competencia se convierta en conflicto y encontrar formas de trabajar juntos en asuntos globales urgentes que requieren nuestra cooperación mutua», dijo Biden.

Los lazos entre las dos primeras potencias mundiales se han hundido desde la última vez que ambos líderes se estrecharon la mano en el foro de Davos de 2017. «Desde entonces, se han desarrollado grandes cambios como nunca antes y el mundo ha llegado a una encrucijada. Todos esperan que China y Estados Unidos manejen adecuadamente su relación. Debemos trabajar juntos con el resto del mundo para proporcionar esperanza y confianza en la estabilidad mundial», dijo Xi en una reunión en la que ninguno de los dos líderes llevaba mascarilla, a diferencia de sus respectivas y amplias delegaciones que los acompañaban.

El encuentro bilateral fue largo: 3 horas y 12 minutos. Incluso hubo un pequeño incidente que destacaron los periodistas presentes antes de que cerraran las puertas: un productor de televisión estadounidense fue empujado por un funcionario chino después de preguntarle a Biden si planeaba mencionar los derechos humanos durante la reunión.

Oposición al uso de armas nucleares

Según la lectura de la reunión que ha hecho la Casa Blanca, a pesar de que ambos países están en las antípodas en cuanto a su trato con Moscú, ambos líderes han reiterado «su acuerdo de que una guerra nuclear nunca debe librarse y nunca puede ganarse, subrayando su oposición al uso o amenaza del uso de armas nucleares en Ucrania».

Otro de los temas principales durante las conversaciones entre ambos líderes ha sido Taiwan, la isla autónoma con una democracia autogobernada pero que China considera parte de su territorio, y que cuenta con el respaldo de Washington como principal valedor internacional y proveedor de armas. Desde EEUU, aunque narrativamente siempre se balanceen en favor de Taiwan, sobre el papel solo reconocen el gobierno de Pekín.

Según el comunicado de Washington, el presidente Biden le dijo a su homólogo chino que EEUU se opone a los «cambios unilaterales» sobre el statu quo de Taiwan y objeta las «reacciones coercitivas y cada vez más agresivas» de China hacia la isla, que «socavan la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán y en la región en general, y ponen en peligro la prosperidad mundial». Biden también expresó delante de Xi su preocupación por las «prácticas de la República Popular China en Xinjiang, el Tíbet y Hong Kong, y los derechos humanos en general».

Por su parte, la lectura que Pekín hace de la charla resalta el comentario de Xi sobre que la resolución del problema de Taiwan es «un asunto interno de China. Mantener la unidad y la integridad territorial de la patria es el deseo común del pueblo chino». Y Xi sentenció: «La independencia de Taiwán es incompatible con la paz y la estabilidad en el estrecho».

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