La cultura beneficia la salud y lo avala la ciencia

Escuchar música ayuda a controlar el nivel de glucosa en sangre, hacerla mejora el sistema inmunitario y la gestión del estrés, y la pintura o la escultura ayudan en los estados depresivos. También el arte reduce los efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer, incluyendo somnolencia, falta de apetito, falta de aliento y náuseas

Además, la música o los payasos reducen la ansiedad, el dolor y la presión arterial en situaciones de urgencia.

Quien lo dice es la oficina regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud que por primera vez ha realizado un estudio a gran escala (HealthEvidenceNetwork ), en el que analiza 3.000 publicaciones científicas sobre los lazos entre el arte y la salud y el bienestar, y por primera vez llama a los Gobiernos y autoridades a aplicar políticas que mejoren la colaboración entre los sectores sanitario y artístico.

“Los ejemplos citados en este innovador informe de la OMS muestran las maneras en que las artes pueden abordar problemas de salud insidiosos o complejos como la diabetes, la obesidad y la mala salud mental. Consideran la salud y el bienestar en un contexto social y comunitario más amplio, y ofrecen soluciones que hasta ahora la práctica médica común no ha podido abordar con eficacia”.Estas palabras son de la doctora ÖstlinPiroska, directora regional de la OMS para Europa, durante la presentación del informe en 2019, que tuvo lugar muy poco antes de que estallara la pandemia.

La declaración de la OMS supone todo un espaldarazo para las organizaciones y asociaciones que vienen trabajando en este terreno, como es el caso de la Fundación Cultura en Vena, que ha tenido la “osadía” de abrir una nueva y diferente convocatoria MIR, la de los Músicos Internos Residentes .

Cultura y Salud: Músicos Internos Residentes

El proyecto se ha traducido en la contratación de 46 músicos, que previamente formados, han ofrecido más de 2.000 sesiones musicales en vivo y en directo para los pacientes del Hospital 12 de octubre.

Con la ayuda de siete jefes de servicio de distintas especialidades se está elaborando ahora un estudio científico sobre los resultados, que ya deberían estar casi terminados, pero que la pandemia ha retrasado.

Esta es una de las variadas, cuidadas y originales iniciativas que lleva a cabo la citada Fundación.

Su impulsor y presidente, Juan Alberto García de Cubas, es un arquitecto, museógrafo, gestor cultural y comisario musical, que resolvió emprender esta aventura tras una experiencia ligada a la enfermedad de un ser querido y comprobó en primera persona la capacidad transformadora del arte en las personas que están, como los enfermos, en una situación vulnerable.

El poder de la pintura

Él y su equipo también tuvieron la artística idea de convertir a Goya en un visitante más de los enfermos.

La exposición presenta reproducciones de obras del Museo del Prado. Estampas campestres, costumbristas o protagonizadas por los niños, recogen los cartones que el artista pintó para la Real Fábrica de Tapices, encargados por Carlos III para decorar las paredes de palacio con “asuntos jocosos y agradables”.

Las imágenes, explica la Fundación, van acompañadas de textos especialmente creados para conectar con la vivencia por la que atraviesa el paciente y su familiar, así como la del personal sanitario, y proponen aproximaciones que van desde lo educativo a lo emocional y de lo popular a lo profundo.

“¿Goya en un hospital? nos habla de la enfermedad como oportunidad, la convalecencia como ocasión de autoconocimiento, las afecciones como momento de desatar afectos, el paso por un hospital como una nueva manera de contactar con la cultura para mejorar la salud y el bienestar de la persona”.

Cómics y pandemia

El cómic, nos explica Juan Alberto García de Cubas, es uno de los últimos protagonistas de las iniciativas de Cultura en Vena, que se ha llevado a cabo coincidiendo con la pandemia.

En su página web refieren que “más allá de las historias concretas sobre el coronavirus, esta iniciativa aprovecha la mirada de los creadores para reflexionar sobre todo aquello que la pandemia ha hecho aflorar a la superficie, y que considerábamos ‘normalidad’: las desigualdades sociales, el trato a las personas mayores, la importancia de los cuidados y los roles de género, la amenaza de la libertad individual y las democracias, la aceleración tecnológica, el papel de la cultura, la conciencia ante la inminente crisis medioambiental…”.

En su conversación con EFEsalud, García de Cubas ha defendido que el sector sanitario debe contar con la cultura como aliado, como herramienta, y tiene una responsabilidad, la misma que deben tener las instituciones culturales hacia la salud de los ciudadanos.

Cultura y salud

Invita este arquitecto por último a sumar a la actual medicina, con todos sus avances y tecnologías, el concepto de los cuidados sanitarios como algo holístico, como así se entendía la medicina hace decenas de miles de años , incluso ligado a ciertas manifestaciones artísticas y recuerda que ya en el paleolítico, una escultura como la Venus de Willendorf representaba la fertilidad.

“En el Antiguo Egipto, los papiros describían ciertas prácticas sanadoras a través de experiencias teatrales; en Grecia, Pitágoras escribía sobre los beneficios de la música en la salud, igual que lo haría Boecio un poco después”.

García de Cubas concluye que su fundación también desarrolla programas similares para las poblaciones de las pequeñas comunidades rurales en riesgo de despoblación: “Se trabaja para integrar las artes en la atención hospitalaria, y para concienciar a las instituciones culturales y sanitarias de que existe un camino común a transitar, donde se abre además un nuevo yacimiento de empleos para el sector de la cultura”.

La Fundación Cultura en Vena acaba de recibir el Premio Humanizando la Sanidad que otorga Teva.

El programa premiado, Pequeños pacientes, grandes lectores, ha sido galardonado «por crear una biblioteca digital de cuentos creados por y para pacientes, por organizar videotalleres de escritura creativa para la gestión de las emociones, y por ayudar a mejorar el estado anímico de los pacientes a través de la lectura, en cuatro hospitales de Madrid, Santander y Mallorca.

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