La Iglesia Stella Maris: un ícono de Carrasco

La Iglesia Stella Maris fue fundada por Juan Francisco Aragone, quién era arzobispo de Montevideo, en el año 1934. Su edificio tiene un estilo neogótico. Su virgen tallada en madera por la escultora Estela Calvo fue traída desde Paris. Hoy se encuentra a la derecha de la puerta principal.

  La Iglesia Stella Maris queda ubicada sobre la calle Dr. Gabriel Otero al 6489, atrás del Hotel Sofitel Montevideo en pleno barrio Carrasco, antes conocido como Villa del Mar. Fue fundada por el arzobispo de Montevideo, Juan Francisco Aragone en el año 1934. Es la primera que se publicitó bajo la imagen de Stella Maris.

Según lo que consigna la página icm.org.uy, hay una alta probabilidad de que la imagen de la virgen haya sido traída desde Paris en el año 1919 por la familia Arocena. Desde esa época la misma, que se encuentra a la derecha de la entrada principal, acompaña a la comunidad que se hace presente a celebran la misa. 

Dicha imagen la realizó la escultora Estela Calvo y fue tallada en madera. La misma fue financiada por la comunidad parroquial, al igual que la casa parroquial nueva.

Con respecto al templo, fue construido gracias a la obra del arquitecto Ruano y el ingeniero Capurro que le dieron el estilo neogótico que tiene hasta el día de hoy. El actual párroco, Gonzalo Estévez, dijo que “lo que más lo identifica es su altísimo techo de dos aguas y su sistema de vigas interiores. Las columnas son de madera, al igual que los arcos. Es muy hermoso y peculiar”.

Como se puede leer en la página Nómada.uy, en el exterior de su edificio se puede ver lo sencillo que es por dentro. Además, presenta un volumen que busca hacer notar la verticalidad por medio de un techo pronunciado e inclinado que se corona con la torre campanario como eje. Este tiene un lenguaje con diversos elementos que pertenecen al repertorio historicista, que están concentrado cerca de los vanos.

Al haberla realizado así se plantea una mayor relación entre el interior y el exterior que la usual, lo que permite abrir sus naves laterales al jardín.

Sobre el proceso de la comunidad, González acotó que “en el camino de consolidación como comunidad se compró la casona que estaba por la calle Arocena, de las más antiguas de Carrasco; su dueño fue Bidone. Por casi 50 años vivieron los sacerdotes y funcionó la actividad pastoral. Durante el curato de Alberto Sanguinetti se construyó la actual casa sacerdotal. Actualmente ―agregó― la casona funciona con actividades pastorales, fundamentalmente con catequesis de niños. En el predio de la parroquia, Pro Mejores Viviendas construyó un local comercial. El año pasado lo entregaron y se construyeron cinco nuevos salones”. 

“La Stella Maris es parte de nuestra vida, y sobre todo en la época de la cordillera de Los Andes, íbamos al templo a rezar todos los días. También nos reuníamos con los familiares de los chicos desaparecidos a rezar el santo rosario en los hogares”, manifestó Ago Páez Vilaró, hija de Carlos Páez Vilaró.

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