Los corgi reales

La Reina Isabel II y sus perros

Los cuidados de las mascotas reales son excéntricos y más aún cuando se trata de los perros corgi de la realeza británica.

La historia de la Reina Isabel II por sus perros es relatada por la mayoría de los medios internacionales. El fallecimiento de uno de sus Corgi y el aislamiento de la reina en el castillo Windsor fue un puntapié para dar a conocer de a poco la historia de estos animales. 

Al comienzo de la pandemia, una foto de la reina Isabel II junto a sus perros en pleno aislamiento circuló por muchos portales y medios internacionales. Los tenía sobre la falda y se evidenciaba el fanatismo por los animales. 

Según relató el diario británico The Sun, la reina adquirió dos nuevos ejemplares. Además, fuentes cercanas relataron que estos dos perros nuevos fueron fundamentales para atravesar momentos de angustia por la internación de su marido y por la situación pandémica. 

Pero el fanatismo por los Corgi comenzó mucho tiempo antes. Algunos biógrafos reales aseguran que esta no es una nueva debilidad de la monarca. En un artículo de la revista Hola, se asegura que los corgis llegaron a la familia británica en 1933.

Jorge VI, rey y padre de Isabel II, trajo al hogar real el primer ejemplar. Allí surge la tradición de adoptar corgis. La primera mascota real de la familia fue Dookie, perro que arribó al hogar cuando Isabel tenía 7 años.

Pese a que los gustos de la pequeña Isabel ya se habían acoplado a los familiares, tuvo que esperar a cumplir 18 años para adquirir su propio corgi. En la fecha de su cumpleaños le regalaron a Susan, su primera perra. 

Así fue como comenzó el fanatismo real. Este se expandió tanto que la reina llevó a su luna de miel con el príncipe Felipe a Susan. Los descendientes de su primera perra también formaban parte de la familia. 

Uno de ellos fue el recientemente fallecido Willow, quien acompañó a la reina a la apertura de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012. 

La vida de las mascotas reales

El confort es parte de la vida cotidiana de los perros corgi reales. En una entrevista, la propia Lady Di fue quien contó que la reina Isabel siempre estaba acompañada por sus perros. Tanto así que la acompañaban a sus habitaciones privadas en Windsor y ella los alimentaba. Muchas veces comían con utensilios y ayudados por los asistentes. 

Los perros dormían en una habitación propia, ubicada dentro del Palacio Buckingham y bajo la vigilancia de cuidadores especializados. Darren McGrady, un ex chef que trabajó en el palacio durante 15 años, sostuvo en diversas entrevistas que su primer trabajo fue preparar comida para los corgi. 

McGrady también dijo que a las mascotas monárquicas les servían preparados muy específicos, elaborados día a día, con alimentos frescos y a base de carne cortada en trozos tan pequeños como resultara posible para que no quedara ningún hueso con el que pudieran atragantarse.

Más datos:
A mediados de mayo, el perro de la reina Isabel II, Fergus, falleció. Este cachorro acompañaba a la monarca mientras su marido se encontraba internado, y tenía cinco semanas de vida. 

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