La viruela del mono desconcierta: no es la que los médicos creían conocer

Los más de 48 mil casos identificados en todo el mundo han cambiado las ideas ques e tenáin sobre el virus.

viruela del mono

Cuando comenzó el brote de la viruela del mono, un hombre de veintitantos años llegó a una sala de urgencias del norte de California con pequeñas pústulas en los labios, las manos y la espalda. En doce horas, los médicos le diagnosticaron viruela del mono. Ahí terminó su certidumbre. El paciente no tenía fiebre, dolencias, debilidad, dolor ni ningún otro síntoma característico de esa enfermedad. No sabía cómo ni cuándo se había contagiado. Afirmó que, durante meses, no había tenido relaciones sexuales con nadie y que —hasta donde sabía— tampoco había tocado a nadie que tuviera pústulas, como se le llama a las lesiones, ni ningún otro síntoma.

Al principio del brote, los científicos pensaban que sabían cómo y cuándo se propagaba la viruela del mono, cómo se veía la enfermedad y quiénes eran más susceptibles. Los más de 48 mil casos identificados en todo el mundo han cambiado por completo esa idea. Los pacientes que tienen viruela del mono han llegado con algo parecido a piquetes de mosquito, espinillas o pelo encarnado, no con las grandes pústulas que casi siempre se asocian con la infección. Algunos ni siquiera tenían lesiones visibles, sino que sentían un dolor insoportable cuando tragaban, orinaban o evacuaban.

Otros tenían dolores de cabeza o depresión, confusión y convulsiones. Algunos más presentaban infecciones oculares agudas o inflamación del músculo cardiaco. Al menos tres de los seis decesos reportados hasta ahora estuvieron relacionados con encefalitis, una inflamación del cerebro. “En verdad estamos viendo una enorme gama de manifestaciones, señaló Boghuma Titanji, una médica especialista en enfermedades infecciosas de una clínica de Atlanta que trabaja con personas que viven con VIH.

Ahora, los científicos saben que el virus de la viruela del mono se encuentra en la saliva, el semen y otros fluidos corporales, en ocasiones varias semanas después de la recuperación. Siempre se ha sabido que el virus se contagia mediante el contacto cercano, pero muchos investigadores sospechan que la infección también puede transmitirse a través del sexo en sí.

El paciente de California tenía el virus en la garganta (pero sin síntomas respiratorios) y en el recto (pero sin dolor ni pústulas). Este caso pone de relieve otras investigaciones que plantean que incluso las personas con infecciones atípicas o asintomáticas pueden transmitir el virus, señaló Abraar Karan, quien diagnosticó al paciente y publicó un informe de caso reciente. En otro estudio, publicado también este mes, en los frotis anales de 200 varones sin síntomas aparecieron trece casos positivos de viruela del mono. Solo dos de ellos desarrollaron síntomas después. “Ya no es acertado decir que los pacientes asintomáticos no pueden transmitirla”, comentó Chloe Orkin, una médica especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Queen Mary de Londres. “Creo que esto significa que no es adecuado nuestro modelo de trabajo relacionado con la manera en que se transmite”. Al inicio del brote, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos afirmaron que “las personas que no tienen síntomas de viruela del mono no pueden contagiarla a otras personas”. El 29 de julio, esta agencia cambió ese planteamiento y dijo que “los científicos siguen investigando” la posibilidad de que la transmitan los pacientes asintomáticos.

Cuando surgieron las primeras docenas de casos de viruela del mono en Europa, para muchos científicos fue una sorpresa que el virus se transmitiera a través de relaciones sexuales y que hubiera lesiones genitales, pero no debió haber sido así. Investigadores nigerianos informaron acerca de un comportamiento similar en 2017 cuando documentaron 228 casos, muchos de ellos en hombres jóvenes con úlceras en los genitales. (En un estudio posterior, se describió a los pacientes como heterosexuales, pero en Nigeria es un delito tener relaciones con personas del mismo sexo).

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