Los objetivos para un Desarrollo Sostenible “están lejos”, según la ONU

El número de personas con hambre crece, los sistemas alimentarios generan un tercio de las emisiones de efecto invernadero y son los agroquímicos los responsables del 80 por ciento de la pérdida de biodiversidad.

Quema de plásticos en Nairobi / Fuente: ONU

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, dijo que unas 811 millones de personas padecieron hambre el año pasado, una cifra que supera los 161 millones registrada en 2019. Sus palabras fueron dirigidas previo al evento sobre la Cumbre de los Sistemas Alimentarios, donde se analizará por qué 3.000 millones de personas no tienen acceso a dietas saludables y el hambre en el mundo, aumenta. 

Los efectos de la pandemia fueron analizados por la mayoría de los países que conforman la ONU. El titular del organismo apuntó a una responsabilidad de los países en las emisiones de efecto invernadero y aseguró que estas son causa del 80 por ciento de la pérdida de biodiversidad en el mundo. 

En esta línea, Guterres recordó que los países habían firmado un acuerdo con 17 objetivos para el Desarrollo Sostenible mediante la transformación de la industria alimenticia. En este sentido, invitó a los países al encuentro de Nueva York para analizar la problemática y poder establecer algunos planes de acción comunes. 

La Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios fue organizada por el gobierno de Italia y tuvo lugar desde el pasado 26 al 28 de julio. En esos dos días los gobiernos del mundo hicieron una puesta a punto. Por eso, la ONU intentó involucrar en la temática a millones de personas que formarán parte del medio rural en el globo. 

La subsecretaria general de la ONU, Amina Mohamed, sostuvo que durante la pandemia hubo un retroceso en los Objetivos de Desarrollo Sostenible que habrá fijado ya algunas transformaciones para el 2030. 

“Este es nuestro reto, pero también es nuestra oportunidad. Es el lado positivo de la crisis del Covid”, destacó Amina Mohamed, que encogió el liderazgo mostrado por 145 Estados miembros que están aprovechando la coyuntura causada por la pandemia.

“Los resultados se están afianzando mediante vías nacionales, tenemos visiones claras de lo que los gobiernos, junto con las diferentes partes interesadas, especialmente la sociedad civil y los pueblos indígenas, esperan de los sistemas alimentarios para 2030”, destacó.

Mohamed también ensalzó el liderazgo regional y señaló que “todas las regiones han explorado las especificidades únicas de sus propios contextos y han identificado prioridades para la cooperación y la acción”.

La dirección especializada en Alimentación y Agricultura de la ONU (FAO) recordó durante el pasado G20 que existe un enorme desafío a la hora de pensar en producir alimentos y reducir las emisiones de gases invernaderos. 

“Hoy, la humanidad enfrenta una triple crisis de pérdida de biodiversidad, cambio climático y Covid-19”, dijo el director de la FAO, Qu Dongyu, y añadió que “hace falta un medio ambiente sano para tener una alimentación sana”.

El titular de la FAO subrayó la necesidad de abordar la escasez de agua, que afecta a más de mil millones de personas, aumentando la eficiencia y la gestión sostenible de los recursos naturales.

Transversalidad en Uruguay

La vicepresidenta de Uruguay, Beatriz Argimón, participó de la apertura de la Precumbre sobre Sistemas Alimentarios. En su intervención brindó detalles de los diálogos sobre Sistemas Alimentarios desarrollados en Uruguay en el mes de junio de este año, y destacó “la amplia participación y contribución al diálogo de distintos sectores: Parlamento, gobierno, sociedad civil, academia y sector privado”, según consignó la web del Parlamento.

Argimón mencionó que “los Sistemas Alimentarios no son un concepto teórico ni lejano sino una parte integrante de nuestras vidas cotidianas, nos referimos a la manera como producimos, cómo consumimos y nos alimentamos. Cómo cuidamos el medio ambiente, nuestra salud, nuestras familias, nuestras comunidades y las consecuencias que de ello se deriva”.

Destacó “el rol de las políticas públicas como instrumentación práctica de la responsabilidad principal del Estado de garantizar los derechos humanos de su población, como el derecho humano a la salud y a la alimentación”.

Además, subrayó el “necesario enfoque de género transversal en todas las políticas y medidas vinculadas a los servicios alimentarios”, con el rol clave de las mujeres para la transformación de los sistemas productivos. “Son responsables de transmitir prácticas ancestrales de producción como la agroecología”, destacó.

Para finalizar, Argimón recordó la importancia del cuidado del medio ambiente para la salud de los Sistemas Alimentarios. Señaló que “en el caso de Uruguay el sistema productivo está principalmente asentado en cadenas agroindustriales y la gran mayoría del territorio está dedicado a las actividades agropecuarias a cielo abierto expuestas a la variabilidad y al cambio climático”, y agregó que se han desarrollado “diversos planes de adaptación al cambio climático para el sector agropecuario”.

Más datos:
En Uruguay uno de los planes que continúa con los lineamientos de un desarrollo sostenible en la agricultura es el Plan Nacional de Agroecología, que actualmente lidera el ingeniero agrónomo, Eduardo Blasina. 

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