La sensación musical y cuántica

Luisa Pereira, la ingeniera con un gusto musical tecnológico

Luisa Pereira siempre tuvo “dos vidas”: la música y la tecnología. Su interés por la ingeniería en sistemas se desarrolló en la Universidad ORT, mientras que la música ocupaba parte de su vida cotidiana desde la infancia.

“Integrar estas dos maneras diferentes de trabajar fue difícil. El sistema educativo uruguayo es bastante rígido en el entendido de que en una carrera de cinco años todas las materias estaban orientadas al desarrollo de software”, explicó en diálogo con LA REPÚBLICA. 

Pereira expondrá en el evento organizado por la Universidad ORT, TechINSPIRA, para transmitir su vocación a mujeres que se encuentren cursando la carrera. 

Desarrollar sistemas eficazmente no representaba un desafío para Pereira, pero sí el qué se desarrolla, para qué y para quién. En un principio, su inquietud e interés personal hacia humanidades y poder mezclarla con la tecnología, le generaba frustración. Ambos trayectos parecían paralelos. 

“Particularmente, en este enfoque humanista, me interesaba la música. Entonces comencé a estudiar el área de interacción entre persona y máquina. Sobre esta ‘interaction design’ conseguí libros, realicé cursos, hice algún trayecto. Por el lado del diseño encontré la escena de los nuevos medios y conocí a gente en Montevideo que tenía los mismos intereses”, describió la programadora. 

Fue así como dio con el Centro Cultural España, donde la organización intentaba “derribar las fronteras” entre las diferentes disciplinas. Allí realizó una exposición en el Subte. Un grupo estaba interesado en la parte de microprocesadores y artes gráficas, la invitaron. Esa fue la primera vez que pudo integrar sus dos vidas. 

“Esta primera instalación de mi carrera, era una habitación oscura y cuando entrabas habían dos fuentes de luz. Al recorrer los espacios, los usuarios podían llevar consigo los haces de luz y la música de un lado a otro”, contó la ingeniera. La exposición revelaba al usuario las composiciones y el “mecanismo” de una obra musical.

Águas de Março de Tom Jobim es una de las canciones predilectas de Pereira y fue la elegida para realizar la primera exposición de su vida y su carrera. “Habían variables: podías escuchar la canción en tono acústico o volverla más electrónica a medida que te desplazas de una habitación a otra”. 

A partir de una canción lineal pudo establecer ejes de “variación”. El primer paso fue dividir las canciones y separar los sonidos que eran de interés. El usuario podía ver una canción de distintos parámetros. Pereira también diseñó las luces y colaboró con diseñadores industriales. 

De esta manera, al recibirse se postuló a una maestría en Nueva York, donde actualmente reside, para avanzar en sus estudios. Logró acceder a una beca generosa en la Universidad de Nueva York. Allí la formación académica es distinta a la uruguaya. La tecnología y los medios eran contemplados desde la institución. 

La creación fue la siguiente etapa en la vida de Pereira. Primero tuvo que concebir a la música desde una perspectiva más teórica. El programa académico, por otra parte, le permitió “inventar su propia” carrera. La combinación entre la música y la tecnología pudo efectivizarse. 

Los proyectos que realizó de manera independiente tanto en Uruguay como en muchos países la llevó a evaluar las capacidades de los algoritmos y las interacciones con los seres humanos. Sus estilos de música predilectos, como es el Bossa Nova, comenzaron a ser estudiados desde una perspectiva sensorial.

“Algunos aparatos y sintetizadores de música me permitieron volcar los conocimientos adquiridos de la teoría de la música. Tuve que explorar la música de una manera distinta y no tanto desde mis estilos predilectos, como hice cuando comencé, sino desde una perspectiva sensorial para luego poder volcarlo a una computadora”, explicó. 

Es que los sintetizadores inteligentes le permitieron volcar “reglas de la música” y poder jugar con los sentidos del usuario y los suyos propios. También tuvo que reforzar algunos conocimientos sobre física. “Ahora entiendo realmente cómo funcionan los acordes y entiendo qué significa la armonía a nivel de ondas”, puntualizó. La idea fue integrar los sentidos humanos con espejos, imágenes, música y luces. “Después volví a mis comienzos, a transitar más estilos donde la música es más orgánica”, señaló.

Fue así como al expresarse mediante exposiciones fue contactada por empresas tecnológicas para aplicar sus conocimientos a la industria musical. “Uno de mis últimos trabajos fue integrar en un solo disco los sonidos corales en cada tema”, ejemplificó. 

“A futuro me interesa volcar la música del sur a la del norte. Siempre se da de manera contraria: la música del norte llega al sur. Me interesaría conseguir educar el oído de los norteamericanos a los sonidos rioplatenses”, concluyó. 

Más datos:
Luisa Peira también es docente de la Universidad de Nueva York. El próximo jueves 5 de agosto participará del evento TechiINSPIRA, organizado por la Universidad ORT. En esta oportunidad, las ponencias girarán en torno a las mujeres jóvenes en el mundo de la Ciencia y Tecnología. “No hay nada masculino o femenino”, enfatizó. 

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