Meditar, una práctica de paz

Calmar la inquieta y vertiginosa mente, respirar conscientemente, bajar revoluciones, tomar consciencia del entorno que nos rodea, percibir sus sonidos, olores, vibraciones y estímulos, conectarnos con el momento presente y contemplarlo desde una perspectiva pacífica, sin prisas, apuros o necesidad de ejercer ningún tipo de control son acciones que implica poner en práctica la meditación. A través de la cual, una vez que logramos o nos acercamos a calmar la mente, experimentaremos una sensación de armonía y paz que beneficia nuestro estado físico, mental y emocional.

Pareciera que en este último tiempo esta práctica hubiera tomado cierta popularidad y mención entre las personas de todas las edades. Quizá estemos atravesando tiempos de mucho estrés y agotamiento, además de estar un tanto saturados de estímulos y rutinas que cansan y terminan perjudicando nuestra salud.

Los beneficios que se obtienen al meditar son muchos, y afortunadamente es una práctica que la pueden realizar todas las personas, sin importar edades. Una vez que la meditación se transforma en un hábito o en un ejercicio realizado con cierta frecuencia, las sensaciones de mejoría son mayores y más evidentes.

¿Qué es importante tener en cuenta si se quiere lograr una buena sesión de meditación?

Primero es necesario tener la disposición y el tiempo necesario para llevar a cabo el proceso. No es recomendable intentar meditar estando apurados, o sabiendo que a determinada hora debemos interrumpir la práctica y sustituirla de inmediato por otra. También es importante contar con un lugar (no importa si es pequeño o grande) cómodo, que ofrezca cierta tranquilidad y que sea agradable a nuestros sentidos, o sea que tanto vista, olfato, gusto, tacto como oídos estén estimulados placenteramente. ¿Y esto, por qué?, porque se tornaría incómodo o un poco más difícil lograr relajarnos y concentrarnos frente a estímulos que tienden a distraernos o a incomodarnos.

Otro de los puntos a tener en cuenta es que nuestro confort también es importante. Contar con ropa adecuada que nos permita estar frescos o abrigados, dependiendo del clima y a la vez cómodos y distendidos es básico. Son pequeños detalles que suman y aportan a la experiencia. Relajarnos y respirar conscientemente, tranquilos y sin distractores son los pasos iniciales para disfrutar de una grata meditación. Ésta puede ser guiada por un profesor o alguien capacitado que ayude en esa relajación y puesta en contacto con nuestro ser y sus sensaciones. También existen personas que meditan sin ser guiados, tan solo a través de su disposición y puesta en práctica.

Algo muy común de escuchar al momento de comenzar a meditar: es «¿Cómo se hace para calmar la mente?»

El libro de Eckhart Tolle denominado «El poder del ahora» el autor plantea una perspectiva interesante y completa sobre cómo podemos hacer para concentrarnos en el presente, tomar consciencia de él y experimentarlo de forma más saludable. Con respecto al hecho de habitar el presente y poder concentrarnos, el autor expresa en uno de sus capítulos: «Se necesita presencia para ser consciente de la belleza, la majestad, la sacralidad de la naturaleza.

¿Alguna vez ha contemplado la infinitud del espacio en una noche clara, sobrecogido por su absoluta quietud y su vastedad inconcebible? ¿Alguna vez ha escuchado, escuchado verdaderamente, el sonido de una quebrada en el bosque? ¿O el canto de un mirlo en un tranquilo atardecer de verano?. Para ser consciente de tales cosas, la mente debe estar quieta. Usted tiene que dejar por un momento su equipaje personal de problemas, de pasado y de futuro, así como todo su conocimiento; de lo contrario, usted verá sin ver, oirá sin oír. Se requiere su total presencia.»

«Dejar por un momento el equipaje personal de problemas, de pasado y de futuro», una buena propuesta para dedicarle un tiempo a la meditación.

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