Cine

Ojos grises: el postapocalipsis a la uruguaya

Inusual producción nacional

Desde estas páginas muchas veces hemos hablado de la apertura que la producción audiovisual uruguaya viene teniendo en relación a sus contenidos y géneros. En este último caso vale la pena subrayar que, muchos años atrás, quizás resultara impensable que Uruguay podría filmar una película de terror -por ejemplo- pero ahí estaban cineastas como Maxi Contenti o Gustavo Hernández para demostrarnos que todo era cuestión de creatividad. (Como también fue el caso de Fede Álvarez y su célebre videoclip “Ataque de pánico” que presentaba el tema compuesto por el grupo Snake). Ahora, en un momento de aparente auge de la filmografía nacional -con varios estrenos uruguayos en cartel- los hermanos Ventura, directores de la película, suman su cuota de diversidad temática con el estreno de “Ojos grises”, filme de corte postapocalíptico que fuera premiado en la sección argentina de Ventana al Sur y llega a nuestras pantallas luego de varios años de haber comenzado el proyecto cinematográfico.

En la historia, el holocausto nuclear ha dejado, entre otros efectos colaterales, la imposibilidad de que el ser humano vea en colores. En dicho estado de situación, una chica adolescente sobrevive a la incapacidad señalada y es perseguida por bandos que pretenden descubrir el secreto de su resiliencia. Esta breve paráfrasis del filme resume una idea que la dirección plasma en pantalla a través de una apuesta arriesgada y plena de claroscuros. Lo primero que cabe decir es que llama la atención el nivel fotográfico y manejo de acción que la propuesta ofrece. No era un proyecto fácil pero la pericia de los cineastas hace que salgan bien parados de tremendo desafío a pesar de cierta debilidad que asoma en la historia y el recorte estereotipado de algunos personajes que parecen salir de una película de Mad Max. Obviamente, los Ventura sabían al riesgo que se exponían pero la humilde audacia con que encaran un rodaje de fanta-ciencia, que alguna crítica puede catalogar de Clase B, supone un paso adelante -con aciertos y errores- que sirve para ir desterrando prejuicios sobre lo que se debe y puede filmar por estos pagos. No es un filme totalmente logrado y quizás tenga algunos baches guionísticos que no redondean bien el fondo de la trama, es cierto. De todos modos, es de suponer que muchos espectadores, adictos a este tipo de apuesta fílmica, traspasen dichas barreras prejuiciosas para ver que, hoy por hoy, se puede filmar cualquier tipo de género en un país pequeño pero que cada vez sorprende más por el nivel profesional de sus artistas. Renglón aparte para mencionar que en el largometraje figuran algunos pesos pesados como Roberto Suárez, Néstor Guzzini y Adhemar Rubo. Y la joven actriz Cecilia Milano no desentona para nada en medio de esta verdadera aventura audiovisual tan impredecible como atrevida. 

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