Pérez Brignani: “La Justicia se debe comunicar mejor con la sociedad“

El abogado, juez y ministro asumirá por un año el cargo de presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ)

El doctor John Pérez Brignani, nacido en 1957 y con 63 años,asume el próximo martes 1º de febrero como presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Hasta ahora ha ocupado el cargo de ministro, ya que en diciembre de 2020fue designado para integrar la Suprema Corte, y así cubrir la vacante que dejó el doctor Eduardo Turell quien se retiró.

En su extenso currículum se destaca que se desempeñó como ministro de Tribunal de Apelaciones en lo Civil desde 2008. Antes de eso, fue ministro de Tribunal de Apelaciones del Trabajodesde 2002. Además, ocupó el cargo de representante del Poder Judicial en el Consejo Consultivo de la Unidad Reguladora y de Control de datos personales (2015-2020) e integró el Grupo de Planificación Estratégica de la SCJ en el período comprendido entre 2013 y 2017. A falta de cuatro días para asumir el principal reto de su carrera, dialogó con el Diario La R.

Usted ingresó al Poder Judicial en 1980.Pero antes, ¿qué lo impulsó a decidirse por lo que es el derecho?

En 1980 hubo un concursode oposición y méritoy participamos 500; quedé entre los primeros 30. Hace 42 años que estoy acá. Las dos terceras partes de mi vida. Desde siempre, o sea, desde joven, me incliné por llegar a ser juez. Cuando ingresé estaba haciendo una última práctica forense. Me recibí y cuando hubo un cargo y tenía la edad entré.

El 15 de diciembre del2020 juró para ingresar a ser ministro de la Suprema Corte de Justicia.¿Qué significó ese paso?

Es la culminación de la carrera de toda la vida, porque yo empecé de Paz en el interior, juez Letrado en el interior, ministro del Tribunal de Apelaciones en Montevideo, toda una carrera que está detallada en el currículum que está en la página web de la Suprema Corte.

Después de un año y dos mesesasumirá como presidente de la Suprema Corte de Justicia. ¿Qué sensaciones le provoca esa oportunidad?

Es un paso de responsabilidad administrativa. El cargo de presidente es una función representativa de la Corte. Sigo teniendo el mismo poder que los demás ministros, pero para el trámite uno representa a la Corte. Es una cuestión administrativa. En lo personal, es un orgullo poder representar el Poder Judicial, y más después de tantos años de ejercicio 

La línea de gestión que piensa desarrollar, ¿Por qué camino va?

En la línea de gestión que yo pretendo llevar es una línea de diálogo con todos los gremios.Digamos, de hacer una política de comunicación, estar, relacionarme con los demás poderes de Estado, cada uno manteniendo sus independencias y sus controles. Una relación cordial porque todo el Estado es uno, y tratar de mejorar la gestión dentro de lo que esté a mi alcance.

Considerando los cargos que ocupó, ¿piensa que la sociedad valora el trabajo de la justicia hoy en día?

Yo creo que no es valorado en su totalidad por un problema de comunicación. Generalmente se valora por la parte penal o por la parte de familia, que es una ínfima parte de todo el Poder Judicial. Tiene que tener en consideración que por el Poder Judicial pasan por año, más o menos entre un millón y un millón y medio de personas. No tenemos una cifra exacta, pero es importante la cantidad de personas que pasan y, dentro del área penal ahora, el 90% lo hace Fiscalía, pero igual significa entre el Poder Judicial menos del 11% de la labor. Las cifras son a grosso modo, pero tenemos que ir afinando las estadísticas para saber exacta la cantidad de gente. Esto en los últimos años, con excepción de los últimos dos que fueron atípicos porque realmente el 2020 y 2021 ha bajado notablemente la actividad judicial, la actividad económica y todo.

¿Cómo ha visto la evolución de la justicia uruguaya en los últimos 10 años?

La justicia uruguaya ha evolucionado. Estamos en el puesto 25 de 139 países en Estado de Derecho en el WorldJustice Project (Proyecto de Justicia Mundial), que es una organización que mide el Poder Judicial, y que mide todos los países. Es un puesto excelente. Uruguay está primero en América Latina y una excelente posición en el mundo. Se han hecho encuestas anteriores, en el año 2013, y la gente que pasa por el Poder Judicial tiene mejor imagen que la gente que nunca pasó. Es un problema de comunicación. Hay que perfeccionar todo, porque tienen que bajar el nivel de los juicios. Hay que profesional muchas cosas siempre que perfeccionar. Al menos en mi forma de ver. El día que diga que no piense que tenga que perfeccionar, chau; me retiro.

Con respecto a las penas y los principales delitos que se cometen en la sociedad, ¿eso preocupa en la Justicia?

Ha ido aumentando desde hace muchos años el nivel de delincuencia. Y la prueba está que el sistema funciona porque hemos pasado de 6.000 o 7.000 presos por año, y ahora hay 15.000. El problema es por qué hay tanta delincuencia, y eso no nos compete a nosotros. Habría que estudiar el problema desde el punto de vista sociológico, 

Desde la Justicia, ¿cómo analiza la situación de las cárceles, el hacinamiento en algunos centros y las condiciones en que se encuentran los reclusos?

Depende del Poder Judicial el control de los reclusos, de la situación en la que están. Por eso los jueces de vigilancia van periódicamente, hablan con ellos, los entrevistan y se dedican a eso. Entonces, tener un juez especializado para este tipo de casos.

Elnuevo Código del Proceso Penal (NCPP) y los cambios que trajo consigo. ¿Cómo observó el tema desde adentro del sistema?

Yo siempre estuve en el área civil, hasta que llegué acá. Desde que fui juez del interior que no veía la parte penal, que era el Código anterior. O sea, nosotros tenemos que aplicar la ley. Los cambios han sido sustanciales, ha cambiado el paradigma porque ante todo la investigación la hacía el juez y ahora la haceFiscalía, y el juez es de garantías, un juez de sentencia. Se ha modificado la posición. Cuando yo era una juez en el interior, llevaba adelante toda la investigación, condenaba; todo lo hacía una sola persona. Y ahora el fiscal es el que investiga y el que acusa -como siempre acuso, dicho sea de paso-, resuelve los casos y da las garantías a los posibles imputados.

¿Qué balance puede hacer de su etapa como ministro?

Es todo un tema. Hay muchos temas complejos, y sobre todo administrativos y jurisdiccionales, mucho más de lo que pensaba.

¿Rescatar alguna enseñanza o aprendizaje que tuvo al ocupar ese cargo?

No sé, no puedo decir una que se destaque sobre otras.

Con las modificaciones del Código de Proceso Penal, ¿el juez perdió peso en sus tareas?

Y sí. Pasó de hacer todo a una actividad de darle garantías a la gente, y de fallar. Una actividad más imparcial, porque antes tenía que recolectar las pruebas y llevar todo el expediente adelante. Ahora toda la investigación la lleva el fiscal, y tiene que decidir, realmente, si lo que presentó el fiscal en Fiscalía tiene razón o no. 

¿Considera que las personas entienden la responsabilidad y peso que tiene un juez?

Tengo mis serias dudas. Creo que no se entiende por parte de la sociedad el peso de ser juez. Creo que la sociedad no capta la función judicial, pero también es culpa de la comunicación mejor. Creo que la justicia se debe comunicar mejor con la sociedad. Habría que ver un plan de comunicación. Creo que ahí puede fallar. Ahí creo que podemos fallar. Pero vamos a tener que hacer una buena política de comunicación. Es mi opinión.

¿Qué le dejó su etapa como juez?

Fueron buenas experiencias. Estuve en varios lugares del interior. Mantengo contacto con la gente. Con mis ex funcionarios y amigos, sobre todo. Es toda una experiencia conocer el país. Estuve en Tacuarembó, después en Mercedes, Soriano, también en Rivera, en San José. Y todo el país es distinto, y en todos los lugares uno deja conocidos, amigos y costumbres del lugar. La parte más rica es la emocional.

¿La Justicia sigue teniendo dificultades de recursos y presupuesto?

Y con recursos siempre, de toda la vida. Desde que se creó el Poder Judicial hay problemas de recursos. Es casi crónico, lo que pasa es que igual funciona.Yo siempre digo que es una analogía. Siempre funcionó, entonces mientras funcionan, cuando precisa un recurso lo da. O sea, le da la importancia relativa que tiene, en los recursos. Fuera de eso, el sistema político reconoce la independencia en todo sentido, pero los recursos… tienen que repartir con una bolsa chica para muchas cosas. Y más en estos tiempos. La pandemia ha hecho estragos en la gente.

¿Cómo está la Suprema Corte en materia de recursos humanos?

Tenemos buenos recursos humanos, y alguna vacante también. Los recursos humanos se seleccionan por concurso general, de oposición y méritos. Incluso se puede decir cualquier persona. Vamos a hacer el llamado, pero se ha ido demorando, y eso por la pandemia, ya que no se ha podido tomar pruebas. Vamos atrasados, pero se hace lo posible. Estos dos últimos años fueron bravos. 

¿Cómo es la realidad actual de la Suprema Corte en el interior?

Desde que asumí, empecé a recorrer el interior, y lo voy a volver a hacer hasta que recorratodo el paíseste año. No sé si lo voy a poder lograr, pero trataré. El año pasado visité Colonia, San José y Mercedes, y voy a ver si antes de mitad de año puedo recorrerlas localidades que están al sur, y después las ciudades que se ubican al norte. Es importante tener contacto la gente, porque se ven los problemas, ve las pequeñas cosas. Algunas me consta que son solucionables y, aparte,muestra una cercanía, no está tan distante de la sociedad. La Corte de Justicia tiene que estar cerca de la sociedad; no puede estar lejos.

Sobre la Ley Integral contra la Violencia basada en género, Nº 19.580, ¿qué puede decir acerca de esa ley y su cumplimiento?

Todas las denuncias se tratan en los juzgados especializados. Es una buena ley, y nosotros tenemos que aplicarla. Pero en la violencia de género también hay que atacar desde otras cuestiones; me refiero a políticas de familia y demás. 

En febrero próximo se dará apertura a los dos primeros juzgados especializados en violencia de género en el interior, ¿qué significó para la Suprema Corte?

Así es. Se consiguieron los fondos a través de una buena gestión de la vicepresidenta, de las intendencias y se van a inaugurar en febrero. Los dos primeros en la ciudad de San Carlos ahora en febrero, después dos más en Rivera en Rivera y luego otros dos en otros puntos del país, el problema como siempre son los recursos. Las intendencias se han puesto el tema al hombro. Las bancadas femeninas, la directora de INMujeres, Mónica Bottero, ha hecho una colaboración muy buena. No es mala voluntad, pero con la pandemia, las arcas del Estado han quedado diezmadas.

¿De qué manera observa hoy el relacionamiento del Poder Judicial con el Ejecutivo y Legislativo?

Correctísimo. Se respeta ampliamente, hay un buen diálogo, y esa comunicación se incrementará aún más en todos los poderes, en un nivel de respeto mutuo, de cada una de sus competencias. No hay ningún problema.

¿Tiene opinión formada con respecto a cuándoun actor político sale a cuestionar a la justicia por esa decisión que tomó y con la que está en desacuerdo?

Desde el ciudadano más humilde hasta el senador o diputado, todos tienen derecho a criticar a la justicia. La libertad de expresión es uno de los pilares de la Democracia, y eso hay que respetarlo. Y de la crítica en la función pública es normal, y aparte necesaria a veces. O sea, lo tomo así, como venga. Usted no le puede decir a la gente no diga o diga por si es senador, diputado, ministro o simple obrero, o sea lo que sea. Obreros del partido o lo sea, tiene derecho a criticar. Prefiero que critiquen a que no puedan criticar. La libertad de expresión para mí es lo mejor de lo mejor que tenemos, y debemos proteger.

El pasado miércoles 26 asumió la ministra, la señora Dolores Morales Morales. Y con ese hecho, es la primera vez en la historia que hay mayoría femenina en la Suprema Corte

Es un hecho para mí muy importante. En toda la historia de la Corte de Justicia, de 1907 en adelante, es la primera vez que hay mayoría femenina, pero, aparte de eso, es también un fenómeno latinoamericano. Rompe con la historia, y en cualquier momento habrá cinco mujeres. Y va a ser lo más normal del mundo. Ahora quedó con tres y dos hombres. Acá, en el Poder Judicial, todos llegan por concurso y por esfuerzo.

¿Qué expectativas tiene una vez que asuma como presidente de la SCJ?

Es un cargo máximo de representación de la Corte. Pero se tiene el mismo poder porque se divide entre los cinco ministros. La expectativa es representar dignamente al Poder Judicial, que funcione lo mejor posible. Tratar de perfeccionar cada vez más la función y tener un buen relacionamiento con la sociedad y con los demás actores. 

Después que termine su mandato como presidente, ¿visualiza algún otro desafío u objetivo dentro del Poder Judicial?

Para mí el Poder Judicial representa prácticamente mi vida. Hice la carrera de abogado para ser juez. Mi carrera judicial significa todo. Es la profesión que amo. Por lo tanto, estaré en la Suprema Corte los seis años de carrera que me quedan, hasta cumplir 70 años. Luego me iré a casa. 

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