Perspectivas educativas para el 2022

La dinámica educativa en el año 2022, e incluso años  siguientes,  está atravesada en una primera mirada por la resolución del referéndum derogatorio de 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC) con casi 35 de ellos relacionados a temas educativos, cuya aprobación tendría un impacto en múltiples variables educativas, especialmente del sector público, tales como volver a una gobernanza más colegiada y menos eficaz, anular el reconocimiento de saberes para el nivel universitario, volver a establecer las reválidas universitarias a cargo de la Udelar, mantener el régimen de exoneraciones por estudios para los procesados por delitos graves, derogar la obligatoriedad de la presentación de un Plan aprobado por el Poder Legislativo, o reducir el mayor rol supervisor del MEC, etc., etc. Ello sin duda establecerá un nuevo escenario que obligará a la formulación desde el Gobierno de nuevas iniciativas que favorezcan el impulso a la Transformación Educativa 20-24 con nuevos instrumentos, en tanto la Coalición de Gobierno,  le ha otorgado una centralidad a la problemática educativa. Es posible incluso, pero poco probable, que como Tabaré Vázquez luego de la declaratoria de la esencialidad o Mujica, luego de la aprobación de la creación de la UTEC, abandonen el impulso transformador de la educación que sus administraciones asumieron en los inicios. La parálisis y el mantenimiento de una situación de suma cero será el resultado de la pérdida del referéndum y de nuevas iniciativas

Pero, más allá de esta dinámica de corto y mediano plazo, la mirada a la educación del año próximo, debe verse desde una perspectiva más amplia asociada a la enorme transformación digital en curso, y en tal sentido es necesario introducir un marco prospectivo para pensar el futuro educativo. Ello implica construir algunos escenarios de más largo plazo, junto con la probabilidad de ocurrencia de ellos. Como será el futuro, es parte de una nueva agenda que ha colocado la pandemia con el aceleramiento de la disrupción digital y el cambio de las dinámicas económicas y sociales a escala global. .

Un primer posible escenario prospectivo en el ámbito educativo sería el regreso pleno a una dinámica social sin virus y con un mínimo de riesgo sanitario, lo cual facilitaría un posible regreso a la tradicional modalidad presencial que ha caracterizado la educación superior y las relaciones sociales. Las fuerzas de la tradición son aún más fuertes que los impulsores del cambio digital, lo cual reforzaría un relativo regreso a una dominancia presencial en las interacciones socioeconómicas. Este escenario pudiera considerarse utópico, en vista de la resistencia y mutabilidad del virus, e incluso viendo la situación epidemiológica  en Europa con nuevas oleadas de contagios.

Un segundo escenario, se apoyaría en la continuidad y el regreso del virus con nuevas cepas con una mayor o igual virulencia, el reforzamiento de la reducción en la tasa de vacunación de la ciudadanía ante las nuevas dosis, una presión social para no volver al distanciamiento con un  desbocamiento de la pandemia. Ello derivaría en un aceleramiento de la disrupción digital en curso con una mayor intensidad del teletrabajo, la telemedicina, la telejusticia, así como el mayor acceso a la información y la educación en red. En este escenario, se mantendría la emergencia educativa, habría políticas para mantener niveles de distanciamiento y las instituciones terciarias mantendrían sus ofertas en forma sincrónica dominantemente, al tiempo que continuarían su acelerada transformación hacia una oferta virtual y en red.

Un tercer escenario prospectivo, con un perfil más tendencial, mantendría la existencia del virus, pero bajo un destacado control sanitario y social, aunque con una tendencia moderada al incremento de los contagios pero a una reducción de su peligrosidad en términos de fallecimientos. Ello impulsaría el reforzamiento de las capacidades de oferta sincrónica por parte de las Universidades pero con mayor apoyo tecnológico y académico, y un aumento del uso de plataformas asincrónicas, de tabletas gráficas para las clases prácticas, un cierto corrimiento en el tiempo o en el funcionamiento hacia grupos de estudiantes más reducidos en la realización de las actividades prácticas. Este escenario educativo en red, pero con dominancia híbrida, implicaría el mantenimiento legal de la emergencia educativa, y por ende la propensión a una mayor libertad y flexibilidad de las instituciones educativas y las personas, con un incremento de sus capacidades de ofertas virtuales, pero ingresando con más intensidad en dinámicas virtuales también en las actividades prácticas que tradicionalmente se han venido realizando en forma presencial aún en la pandemia.

Por otro lado, podemos construir otro escenario catastrófico, en el cual el virus se acelere con nuevas variaciones inmunes a las vacunas, que las personas no tengan la disposición a la protección en igual intensidad, que los sistemas sanitarios sean superados por la pandemia y que no se logren los mismos niveles de eficiencia en los hábitos ciudadanos y que se retomen las demandas de salario básico universal en un contexto de desempleo creciente. Este escenario no sólo reforzaría  el avance de la virtualización, la flexibilización de los programas, la mayor regulación pública sobre las instituciones y las personas, y al tiempo un ingreso más significativo de componentes digitales, no sólo en las actividades educativas teóricas, sino también en las de evaluación, actividades prácticas, asignaturas cuantitativas u de laboratorio.

Desde el ámbito del mercado de trabajo, en casi todos los escenarios, las empresas aceleraran su disrupción digital, los niveles de protección sanitarios, probablemente se incorpore el pasaporte sanitario como mecanismo indirecto de obligatoriedad de la vacunación, ante el desbordamiento de la libertad responsable. De la burbuja familiar se pasaría a múltiples burbujas en la sociedad (viajes, trabajo, turismo, movimientos, enseñanza, diversiones), con los riesgos de exclusiones sociales pero propendiendo a imponer a las minorías que no se vacunen, y se continúen vacunando, una relativa obligatoriedad.

En casi todos los escenarios analizados, con o sin referéndum, la educación virtual o híbrida se mantendrá o incrementara. Los ejemplos internacionales y locales así lo muestran. La decisión de la Universidad de Harvard de mantener su oferta totalmente virtual, o de UDELAR de ofertar Derecho en forma virtual, es parte de muchas acciones que están las instituciones y los equipos educativos y mirando los futuros posibles. Sin embargo, hay que poner el acento también en la educación media o básica que actualmente solo puede desarrollarse normalmente bajo un paradigma presencial. El regreso del virus y las nuevas dosis, plantean la posible vacunación obligatoria de los niños si se pretende mantener la educación funcionando. Todo parece indicar que en el 2022, hay que prever transformar las escuelas en burbujas y la educación media y superior en virtual e híbrida, y que estos caminos en cursos continuarán, más allá de los pequeños cambios legislativos en discusión.

Eco. Claudio Rama

Dr. ED; Dr. DER; Post. Dr

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