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Pese a remontar un 0-3 en Belvedere, Peñarol se bajó de la pelea por el Apertura

El equipo de Larriera quedó a 8 puntos de Plaza Colonia y a 5 de Nacional.

Un empate 3-3 de visita en Belvedere remontando un resultado adverso de 0-3, sería, en cualquier otro momento del torneo, un resultado positivo y generaría conceptos elogiosos hacia la reacción anímica. Pero en este caso, en el que Peñarol ya venía alejado del líder de la tabla y estaba obligado a ganar para tratar de mantener una pequeña esperanza, este resultado implica el hecho negativo de quedar totalmente fuera de la discusión por el título del Torneo Apertura.

Además, tampoco resultó una buena jornada en lo que refiere a la Tabla Anual, ya que Nacional ganó y le sacó dos puntos más de ventaja.

Siempre se dice que después de un gran triunfo viene una derrota, tal vez porque los jugadores de distienden luego de haber conseguido algún objetivo importante.

Pues en este caso podría aplicarse eso, ya que los carboneros venían de ganar el mano a mano contra Nacional por Copa Sudamericana y menos de 72 horas después parecían un equipo totalmente distinto, dando enormes ventajas en defensa y perdiendo parcialmente por una goleada de 3-0. 

En parte es verdad que era “otro equipo”, ya que faltaban en la alineación titular piezas importantes como Fabricio Formiliano en la zaga, Joaquín Piquerez en el lateral, Walter Gargano en el medio y también Jesús Trindade que salió lesionado a los 36’.

La defensa compuesta por Carlos Rodríguez y Kagelmacher no estaba en su mejor tarde. De dos pelotazos metidos entre los zagueros llegaron el 1-0 y el 2-0 para el local. Primero, de un centro por la derecha Federico Martínez de cabeza batió a Dawson a los 14′. Y a los 40’ Federico Martínez desbordó también por la derecha, donde el juvenil Valentín Rodríguez estaba ocupando el lugar de Piquerez, y Sebastián Fernández se lanzó de palomita para darle un golpe a Peñarol con ese 2-0.

En el segundo tiempo, lejos de corregir errores, Peñarol seguía ofreciendo ventajas en defensa. En ningún momento logró contener en el mediocampo y mucho menos en defensa. Y así fue como Alan Medina puso el 3-0 a los 53′.

En ese momento lo único que podía esperarse era el 4-0. 

Pero llegó el 1-3. Se juntaron Agustín Canobbio y Facundo Torres y a éste le cometieron penal, bien sancionado por Esteban Ostojich. Pablo Ceppelini se encargó de ejecutarlo y descontó a los 59′.

Y Agustín Álvarez Martínez a los 65′ embocó una tijera, logrando meter la pelota lejos de Lentinelly. El carbonero se había puesto a un gol en pocos minutos, cuando estaba para recibir el 0-4.

Liverpool le perdonó la vida. Y siguió perdonándosela.

Tanto se la perdonó que al final le metieron el empate. A Giovanni González lo bajaron en el área, penal y gol, otra vez de Ceppelini, aunque ya estábamos en los minutos de adición y no habría tiempo para más nada.

El 3-3 dejó caliente a Liverpool, porque perdió la oportunidad de llegar a 22 puntos y seguir ilusionado en la pelea por el título. Y a Peñarol, que remontó un 0-3 y eso es para el aplauso, lo dejó acuchillado, ya que esta herida de dos puntos perdidos le significan haberse bajado definitivamente de la pelea por el Apertura.

Larriera: “Destaco la gran actitud”

Concluido el partido, Mauricio Larriera, entrenador de Peñarol, dijo que «Destaco la gran actitud del segundo tiempo» aunque aclaró que no quedó conforme porque “dejamos escapar puntos importantes para la tabla anual». Consultado por los colegas de Tenfield sobre los goles en juego aéreo que ha recibido en los clásicos de la Copa le dolieron, dijo que “Los goles de Bergessio y Corujo no duelen nada porque clasificamos nosotros. No me gusta perder clásicos, pero la verdad es que no sirvieron de nada. Creo que clasificamos de forma muy merecida en la Copa Sudamericana».

Por su parte, Jorge Bava, DT de Liverpool, dijo que “Es un empate que sabe a derrota por como se había dado el partido. Fueron dos tiempos muy diferentes e inclusive los primeros del segundo fueron diferentes al resto. No pudimos. Les dimos cancha y pelota y lo pagamos caro. El rival también juega y no nos gustó cómo terminamos. Tuvimos mala fortuna; jugadores que entraron, se lesionaron cuando ya no teníamos para hacer más cambios y otros terminaron exhaustos”.

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