Los Recuerdos y el Presente

Politica Exterior de Estado

Cuando recién comenzaba el retorno a la democracia, no se concebía que la Política Exterior fuera motivos de división interna. El Presidente Sanguinetti, cuando viajaba, se hacía acompañar por una delegación multipartidaria siempre. Los Cancilleres, Iglesias, primero, Luis Barrios Tassano después, eran hombres que generaban consenso. No tomaban una decisión sin hablar con principales líderes opositores.

Creímos que esa costumbre, quedaría para siempre. La representación del país en el exterior es de todos los uruguayos. Sus consecuencias, y aún credibilidad, dependen de la continuidad en el tiempo. Ningún país, menos aquellos países que nos importan, están interesado en negociar por un periodo de gobierno. 

Yo mismo tuve la suerte de integrar algunas delegaciones presidenciales pluripartidarias: la primera fue en 1985 cuando en Brasil asumía la Presidencia, el primer mandatario electo en un cuarto de siglo: Tancredo Neves. También viajaba el Gral. Líber Seregni. Tancredo enfermó la noche antes y murió pocos días después. En su lugar asumió José Sarney, Vice Pte. Electo.

Un par de años después, más tarde integré la delegación del viaje más largo de su mandato: Madrid, El Cairo, Jerusalén, México y Costa Rica, Viajaba por el Frente y el Partid Colorado los diputados Yamandú Fau y Edison Rijo respectivamente. Por la Unión Cívica Federico Slinger. En esa ocasión, además, los tres poderes del Estado, ya que nos acompañaba Jacinto Balbela de Delgue, Ministra de la Suprema Corte.

Esos viajes, además de exhibir al Uruguay todo ante las negociaciones internacionales, contribuía mucho al buen relacionamiento ínter partidario, y aún ínter poderes. 

Otras delegaciones, no presidenciales, se pensaban con el mismo criterio. Días antes del cambio de gobierno en Uruguay, asumió (constitucionalmente) Daniel Ortega. La delegación (extra oficial) que viajó en el avión presidencial argentino, junto al Presidente Alfonsín, la integrábamos también el Gral. Seregni y yo, junto al Canciller designado Enrique Iglesias y al diputado colorado Roberto Assiaín. Allí estuvimos con Fidel Castro, y su Canciller Ricardo Alarcón muerto el pasado mes de mayo. Luego Ortega vino a la Asunción de Sanguinetti.

También viajamos legisladores de varios partidos, junto al General Seregni, a un encuentro del Partido Demócrata de EEUU. Nos reunimos con su Presidente, todos juntos y hablábamos, como no podía ser de otro modo, con una sola voz.

Ha corrido mucha agua debajo del puente de Iglesias a Bustillo. Y, más allá de posturas partidarias, Sanguinetti manejó el tema con otra actitud que el Dr. Lacalle Pou. Tanto ha cambiado todo, que ahora las relaciones con los socios del Mercosur, se anuncian sin siquiera avisar antes al sistema político. La última cumbre del MERCOSUR, primero uno y luego el otro, amenazan con romper el bloque, cuya constitución firmó su padre, para tirarse por cuenta propia en el Tratado de Libre Comercio (TLC) con China. 

No se termina de entender que significa “flexibilizar” el MERCOSUR. ¿Que cada uno negocie los aranceles por su cuenta? Entonces ¿Para qué el bloque? Se dice que ha fracasado. Entonces para remediarlo, en vez de corregir errores, se les ignora. Hay una máxima en diplomacia: “si se pierde credibilidad, no queda nada”.

La Historia del TLC con China deja mucho que desear. Ha habido más generación de expectativas, que avances reales. Se anunció que era la prioridad número uno de nuestra Política Exterior. Pero ya se fue la mitad de este gobierno y recién estamos por empezar a negociar con China. Veamos.

Primero se dijo que era inminente, pero luego que se firmaría antes de finales del 20. Más adelante se habló de que sería en el correr del 21. El propio Canciller Bustillo, con cero experiencia en China y en TLCs, puso como fecha tope, el 31 de diciembre del año pasado. Sonaron las cañitas voladoras recibiendo el Año nuevo 22 y nada.

Ahí recién se enteró, que previo al INICIO (no a la culminación), debe formalizarse la Carta Intención (CI). Esta, contrariamente con lo que dicen como “cortina de humo”, no es parte de la negociación, sino requisito para comenzar la negociación. Se trata de informar a la contraparte, sobre qué productos no serán incluidos en la negociación, por la eventual necesidad de proteger a los mismos en el mercado interno de cada parte.

Naturalmente, que cada parte puede aceptar iniciar las negociaciones, o desistir del esfuerzo. Pero no es parte de la negociación. Es un requisito para iniciar la misma.

Siempre me apasionó China. Tuve la suerte en tiempos que la inserción internacional del país eran tema de todos y no un botín de guerra, de conocerla. No precisamente haciendo turismo. Una comisión parlamentaria fue la primera en aterrizar en aquel país por allí por el 85. Me tocó presidirla, a pesar de algunos de sus integrantes luego ocuparon cargos mayor responsabilidad, que los míos. Luis Hierro fue Vice Presidente y Gargano, Canciller. También el diputado Lenzi (foto) a quien pronto San Ramón recordará con el nombre de una calle.

Esa misión fue la disparadora del esfuerzo concluido en febrero de1988, con el reconocimiento de la República Popular y el establecimiento de Relaciones Diplomáticas con dicho país. Pero le debo mucho al Prof. Gabriel Quirici, con quien cursé “Historia de China”. Me enseño cuanto me falta saber… Pero sé si que los Chinos pisan sobre seguro y piensan a muy largo plazo. 

La falsa oposición MERCOSUR o TLC con China, tiene patas cortas. ¿Qué es mejor ofrecerle a China? ¿Armonía o Conflicto Regional? ¿Un mercado de dos millones y medio o uno de uno de 260 millones? ¿Un acuerdo que del sistema político en su conjunto o de un gobierno ocasional y pasajero?

La reunión Cumbre del organismo regional se caracterizó por las unánimes críticas al Uruguay, por parte de sus socios: Cancilleres y Presidentes. La vanidad del discurso del Presidente solo la supera, la falta de contenido de las dos carillas que leyó (con errores) el Canciller. 

Es cierto que a la región le falta avanzar. Europa fue de la “Comunidad Económica” (libre Comercio); luego a la Unión Aduanera (arancel externo común) y finalmente a la Unión (moneda, Banco Central política monetaria única (Acuerdos de Maastricht).Pero cuidado, este año van a hacer 65 años que empezó el proceso. Ni el Presidente ni su Canciller eran nacidos… 

A 24 horas de “sobrar” a nuestros vecinos, regresaron con la noticia: “Largamos”. Ya empezamos las negociaciones. Vienen los chinos a Uruguay de tanto interés que tienen. Y vinieron. No a hablar de aranceles. Más bien a pedirles que no dejen a la región afuera. Ni se lo imaginaban. 

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