MIS ARCHIVOS DEL EXILIO 47

Proceso de un Exilio En etapas del 73 al 76

Todo exiliado recuerda el momento en que decidió irse. No es mi caso. Uno es fruto de las “circunstancias que lo rodean” , Decía Ortega y Gasset. Hasta después de la muerte de Zelmar y Toba yo nunca elegir el camino del exilio. Me lo imponen las circunstancias.

La noche del Golpe, tras el discurso de despedida (que la TV repite año a año), Wilson sale del Palacio. Militantes jóvenes esperaban fuera como se narra en Cto. aparte. Según convenido nos siguieron a un amigo y a mi, a su auto, en el que todas las noches regresaba con el viejo a casa. Mientras, Wilson se escabullía a otro auto. Al que subo le sigue un camión de fusileros navales, a los que entonces llamábamos “camellos”.

Se pone en marcha el operativo organizado para sacar al viejo del país. Yo soy detenido, hasta la mañana siguiente, preguntándome por su paradero, que desconocía. Me oculto unos días en casa de un amigo y salgo por Brasil. Tomo un avión a Buenos Aires. En el Hotel (Carson) donde parábamos cuando viajábamos, los encuentro. 

Allí me quedo. Casi por inercia. Una semana más tarde llega, un amigo Alfredo Arocena, (que había sacado a Toba de Montevideo) Era gerente la agencia del Vapor de la Carrera. Nos cuenta de la marcha que se organiza para la noche siguiente: 9 de julio. Papá me ve la cara y me dice “andate, allí me vas a poder ayudar mucho.”

Mamá nos mira desconcertada, ocurrirá otras dos veces: “No sean etéreos.” Alfredo logra que me embarquen sin pasaje y que eluda el control migratorio, que se hacía a bordo. Tras bajar, el último pasajero, desembarco oculto. Pude ir a la histórica manifestación.

Me volví a instalar donde vivían mis padres. Seregni cae preso el 9 de julio. En el breve lapso desde que lo dejan en libertad en el 74 hasta que cae preso nuevamente, nos reuníamos con dirigentes del Partido Nacional, para organizar jornadas de resistencia no reprimibles (apagones voluntarios, jornadas de no consumo). Los coordinadores éramos, el hoy famoso politólogo Oscar Botinelli por el Frente y yo por el Partido Nacional. La última reunión estaban Goñi Castelao, Dardo Ortiz, Lopez Balestra, Seregni y Bottinelli.

En el 74 militares demócratas nos advierten que Wilson está en peligro en Buenos Aires. El 3 de octubre nació la menor de mis sobrina Morelli, Bravo convencer a papá que se tenía que ir el día que nace su nieta. Pero con la ayuda de mamá lo logramos. Ella voló a Montevideo para conocer y despedirse de su nueva nieta. Se fueron a Lima.

Mientras estuvieron en Perú fui tres veces a verles. En una de las visitas, mamá vino a ver a Babina y sus hijas. Quedamos solos él y yo. No recuerdo haber hablado tanto con él antes. Volví triste de dejarlos pero el viejo me había insuflado optimismo y ganas de luchar. Regresaron a los pocos meses.

A principios del 75 me mudé a un departamento más pequeño y alquilamos el de mis padres. Me fui a Francisco Vidal 683 ap.102. Seguía yendo cada vez que podía a verlos. Al regresar me detenían para ser interrogado por el Inspector Castiglioni. En seguida me dejaban en Libertad.

Visitaba dirigentes blancos del interior. Tras actividades organizadas por Pompo Requiterena (diputado por Río Negro del disuelto parlamento) me prohiben salir de Montevideo. No había terminado de organizar la biblioteca de mi nuevo hogar cuando lo allanaron. Me llevaron varias semanas a la Dirección de Inteligencia Policial de la Calle Maldonado.

No me tocaron. Pero para ir al baño debía pasar por una sala con mujeres torturadas. Dormía en el piso del despacho de Castiglioni con las ventanas tapiadas. Fue cuando con el viejo preparábamos un viaje, exploratorio.Toba había estado en Estrasburgo y Zelmar en el Tribunal Russell. Por primera vez me llevan ante un juez militar.

Me sueltan intimándome a ir al día siguiente al Juzgado. Por las dudas paso nuevamente en casa de un amigo. Mi inolvidable madrina Lucía Castells, la única que sabía cómo ubicarme, me avisa de un nuevo, esta vez brutal allanamiento. Otra vez vía Brasil voy a Buenos Aires.

Me encuentro con mis padres, pasada la fecha prevista para el viaje. A las 24 horas volábamos a Caracas. Nos reciben líderes parlamentarios y el Pte. Carlos Andrés Perez. Salía todo bien pero la demora en partir obligaba a improvisar sobre la marcha. En Mexico fuimos a un seminario en Oaxtepec, al que nos había invitado Enrique Iglesias, entonces Secretario de CEPAL.

Algunos contactos hechos en el seminario, nos permitieron organizar una entrevista con el Presidente Luis Echeverría. El nos cuenta de los dos primeros ingresos a la Embajada en Uruguay: Carlos Borche y Carlos Puchet. También pudimos organizar desde Oaxtepec la gira en EEUU donde vimos a Kennedy, conocimos a Eldridge de la WOLA, varios senadores y a Tom Quigley, (recientemente desaparecido) encargado de América Latina en la Conferencia Católica. Se empezó a organizar el Corte de la ayuda militar de EEUU.

De regreso, volver Uruguay tras la difusión que había tenido el viaje, era imprudente. Pero en ningún momento “decidí” quedarme. Trataba de volver y pasaba algo. El 17 de mayo del 76 me decido volver y les digo a mis padres. Segunda vez que mamá casi nos mata: “etéreos.” Vivíamos en un tambo pocas horas de Buenos Aires. Llego en tren a Buenos Aires a las 16:30. De noche visito a Toba y Zelmar. Me acuesto para regresar a Montevideo a la mañana siguiente. Teníamos, frente al Hotel Liberty donde vivía Michelini, un monoambiente.

Había estado hasta las tres de la madrugada con Zelmar. Tres horas después, Marcos, hijo del Toba me avisa que se habían llevado a su padre. Cruzamos al Liberty y ya se habían llevado a Zelmar. (Todo esto lo cuento con detalles en Cto. aparte). en un abrir y cerrar de ojos estoy ingresando con papá a la Embajada de Austria, el 25 de mayo. El 28 partíamos a Paris, donde días después, nos juntamos con mamá.

Un mes en Europa, de país en país, conferencias de prensa denuncias hasta que, invitado Wilson por el Congreso, viajamos a EEUU. (También hay un Cto. especial sobre ello). Papá decide vivir en Londres. En el aeropuerto les digo que me quedo. Quería dar seguimiento al Corte de la ayuda militar y tener una voz permanente en Washington. Otra vez, casi matamos a mamá.

Es la primera decisión que tomo sobre mi exilio. Vivirlo, dónde y cómo. Ahí empieza mi exilio. No tuvo otra fecha de comienzo, las circunstancias se habían encargado de ello. A pocos días la soledad del inicio de Washington recibo una foto con Papá con una dedicatoria “No hay Camino Difícil con un buen Compañero, un abrazo de Tu Padre, Londres, junio de 1976.

1 Comentario

  1. En la actualidad hay un infiltrado solapado que se las tira de no corrupto es » El Bocon» Jorge Bonica defensor de los opresores genocidas que llevaron a cargo el terrorismo de estado entre 1973 y 1985.

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