¿Qué implica ser un buen líder?

Cualquier grupo de personas que compartan una actividad, objetivo o un trabajo en común requiere de cierta organización para que el grupo en su conjunto trabaje organizadamente a favor de lo que se quiera conseguir. Este orden de roles tareas o actividades que toma o se le asigna a cada participante se puede dar de manera planificada, o se puede dar como algo más en automático, donde cada uno toma la tarea que le quede más cómoda, con la que se sienta más a gusto o la que nadie tomó aún.

Esta administración de tareas a realizar, responsabilidades a las que atender y objetivos particulares, es lo que habilita que ese grupo de personas logre lo que se propone, ya que lo que ocurre es un trabajo en equipo de forma sistémica que consigue un resultado en común. Para ilustrarlo de otra manera, es como si se tratara de una máquina, la cual cumple su objetivo o su función gracias al correcto funcionar y trabajo particular que cumple cada uno de sus engranajes, los cuales realizan la tarea que les corresponde, pero sin la cual el objetivo final no sería conseguido.

En los grupos sociales con objetivos en común ocurre lo mismo. Si bien todas las partes y roles son fundamentales, el trabajo que le toca llevar a cabo al líder del grupo es esencial, ya que es el que debe asignar los objetivos y los roles a las personas correctas, acompañar y chequear los procesos, evaluar y verificar si lo propuesto va dando los resultados buscados y saber implementar planes alternativos ante situaciones inesperadas o cambios repentinos.

Las gestiones que realice ese líder, las decisiones que tome, las formas de comunicación que utilice, la manera de enfrentar las situaciones adversas o inesperadas y la accesibilidad que el resto de su equipo tenga con éste serán reflejadas, inevitablemente, en los resultados de ese proceso de trabajo.

¿Qué características definen a un buen líder?

Si bien ciertas personas ya nacen o adquieren desde edades muy tempranas las habilidades o los rasgos característicos de un verdadero líder, estas habilidades también se pueden aprender o trabajar en profundidad para poder mejorar dentro de ese rol.

Básicamente para que dentro de un grupo de personas se pueda decir que existe un buen líder, éste deberá reunir ciertas capacidades que lo definan como tal. Podemos decir que algunas de esas facultades son:

1 – Conocer a su equipo de trabajo, sus fortalezas y debilidades, los talentos con los que cuenta y los aspectos que se deberían reforzar.

2 – Definir objetivos claros de trabajo, conociendo el contexto, las amenazas y las oportunidades.

3 – Delegar tareas a los perfiles que considere oportunos y apropiados para el cargo, aprovechando las capacidades y talentos de su equipo.

4 – Saber comunicarse efectivamente. Aunque parezca algo obvio y sin mucha importancia, la comunicación y su correcta gestión dentro de la organización hará la diferencia en los procesos y resultados de ese trabajo en equipo. Además es fundamental cómo el líder emita los mensajes que quiera hacer llegar a su grupo, qué lenguaje utiliza, qué medios emplea y si se asegura de que esos mensajes hayan llegado a los destinatarios deseados. Por otro lado, saber escuchar, estar disponible y atento a los planteos o ideas que puedan provenir de su grupo de trabajo también es muy relevante, ya que de esa forma puede obtener información esencial desde las diferentes partes de ese sistema que trabaja en conjunto.

5 – Valora a su equipo y se compromete con éste. Lo que significa que hace saber los logros que se obtienen y los comparte con todos, reivindica las tareas de los participantes y si hay fallas o errores los sabe comunicar y reparar sin acudir a la agresión, a la violencia o al abuso del poder con su grupo.

6 – Lo acompaña una actitud de respeto ante todos, motivando y estimulando el entusiasmo de la actividad dentro del equipo haciendo que todos los integrantes se sientan cómodos y seguros con el accionar de ese líder.

7 – Son personas verdaderamente empáticas con la facultad de saber dirigir las situaciones, hecho que les permite entender lo que ocurre o cómo se pueda estar experimentando determinadas situaciones y qué rumbos tomar.

8 – Saben guiar a su equipo ante situaciones que implican ciertos riesgos o incertidumbres.

9 – Suelen detectar fácilmente oportunidades de mejora o formas de estimular la creatividad.

10 – Son exigentes con los tiempos y los cumplimientos de los objetivos, pero sin dejar de conocer las circunstancias y situaciones que repercuten en su realidad.

Estos son algunos rasgos que influyen profundamente en este arte que es ser un buen líder.

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