Rebellato II

“Los procesos emancipativos de construcción de poder, se transforman en posibilidades de procesos de pedagogía de poder”, es con esta frase de Jose Luis que queremos dar espacio a una nueva nota para continuar recuperando su practica y su teoría.

En la columna anterior (19 de octubre de 2022) avanzamos en traer algunas ideas de José Luis Rebellato, que nos parecen contribuciones fundamentales para pensar el hoy.
De alguna manera tenemos una deuda pendiente con José Luis, pero sobre todo el compromiso de continuar buena parte de camino. No ha sido fácil colocar la centralidad de su propuesta en nuestras izquierdas, por una cosa o por otra, en el mejor de los casos se toman algunas palabras, pero cuesta que se incorporen como parte de las prácticas políticas cotidianas.
Por otro lado, cuanto más uno recorre la trama de organizaciones sociales y populares, es notorio como vive latente esa práctica que impulsaba Rebellato, desafiando lo instituido y promoviendo lo instituyente.
Queremos introducir hoy otra idea que José Luis manejó con fuerza y tiene que ver con la Democracia.
José Luis coloca en varias oportunidades la tensión que se refleja entre neoliberalismo y democracia En tanto el neoliberalismo promueve una ética superficial que no repara en el otro más que como un contrincante en la carrera a la salvación, la apuesta democrática tiende a la participación amplia del pueblo en las definiciones de su destino.
Sin embargo, avisa que es necesario revertir el modelo democrático-autoritario que solo tiende a colocar la participación popular cada 5 años, donde delega su poder además de su confianza.
Por eso coloca con fuerza la propuesta descentralizadora acompañada de la participación popular, permite reinstaurar una democracia ciudadana, con espacios de participación que se transforman en escuelas de ciudadanía protagónica. Nos dice claramente Jose Luis: “Una democracia que impulse formas de participación, control, gestión y distribución del poder, debe oponerse, tanto al proyecto neoliberal imperante, como a las formas de pretendida democracia política, donde el componente sistémico, predomina sobre la iniciativa y el ejercicio del poder por parte de los actores sociales”.
Es fundamental, entiendo, que logremos comprender que la actividad política hoy, es ante todo, o debería ser, una actividad pedagógica, en el sentido amplio del concepto pedagógico, donde la relación y el vínculo se impone sobre una lógica que profundiza las relaciones autoritarias. El encuentro con el otro implica reconocerlo como otro, reconocerlo no es “descubrirlo” sino “descubrirse uno”. El encuentro exige escucha, ante todo como actividad profundamente democrática, pero es necesario saber que para escuchar alguien tiene que hablar y por tanto reconocer su palabra como palabra sincera. Parece un juego de palabras, pero se transforma en el acto por excelencia de la construcción de espacios democráticos.
De ahí también el impulso que hace José Luis a la descentralización y a los espacios de construcción de poder local y comunitario. En una propuesta descentralizadora de la que tenemos que reflexionar más y colocarla como experiencias democratizadoras y educadoras de nuevas ciudadanías.
En esta tarea de la descentralización, es importante comprender también que socializar los recursos sin socializar la política no implica demasiado y tiende al paternalismo, mientras que socializar la política, pero no los recursos, lleva al desánimo generalizado.
Debemos impulsar y profundizar los espacios de descentralizamos como verdaderos espacios de disputa a una democracia que puede caer en las manos de un neoliberalismo feroz que promueva cada vez más un acuerdo de cúpulas y un tecnocratismo exacerbado.
Por eso el lado representativo de la democracia, tan importante y necesario debe ir acompañado de mecanismos e instituciones más directas y permanentes de participación.
De nuevo volvemos a Jose Luis cuando nos dice: “Democracia radical significa radicalización del poder comunicativo, fortalecimiento del espacio público no estatal, y articulación entre formas representativas y directas de democracia. Una vez mas, la novedad del modelo de una democracia radical tiene su sustento en la novedad de hombres y mujeres nuevas que impulsan audazmente un proceso de recuperación de su inteligencia de su poder”
Son tiempos para permitirnos la reflexión profunda acerca de la participación protagónica y activa, sobre la generación de instrumentos nuevos de democracia directa y sobre la contextualización de experiencias descentralizadoras que fueron innovadoras, pero sin duda, a la luz de nuevos tiempos precisan ser re-construidas.

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