Recuerdos del tenis: aquel increíble atentado contra Mónica Seles

En 1993, en Hamburgo, un alemán demente, fanático de Steffi Graf, la apuñaló por la espalda.

Esta una historia que muestra, estimado lector, cómo el fanatismo deportivo puede llegar a límites inconcebibles.

En el año 1987 ganaba por primera vez un torneo de Grand Slam una alemanita, rubia, de prodigiosas piernas, que plantearía el dilema de quién era la mejor tenista de la historia, sitial ocupado hasta ese momento por la gran Martina Navratilova. Steffi Graf, de ella se trata, rápidamente dominó el circuito femenino y consiguió al año siguiente, en 1988, el Grand Slam Dorado. No sólo ganó los 4 torneos que forman el Grand Slam, sino que también se hizo de la medalla de oro de los JJOO de Seúl, que por primera vez incluían al tenis como disciplina. 

Sin embargo, este monopolio de la WTA se vio amenazado por otra jovencita nacida el 2 de diciembre de 1973 en Novi Sad, en la vieja Yugoslavia, hoy Serbia, llamada Mónica Seles.

Esta chiquilina flaquita que pegaba drive y revés a dos manos inauguró la «moda» de jugadoras que al pegar gemían, luego continuada por las hermanas Williams y corregida y aumentada por la casi insoportable María Sharapova.

A los 16 años ganó su primer Abierto francés, triunfo que repetiría en 1991 y 1992, y al ganar Australia y US Open en 1991 llegó al número 1 del mundo desplazando a Steffi cosa que parecía imposible un año antes.

Mantuvo el máximo escalafón en 1992, y en 1993 la tragedia tocó las puertas de la joven serbia.

En abril de ese año, en Hamburgo, un alemán demente, fanático de Steffi Graf, llamado Gunther Parche, la apuñaló por la espalda cuando Mónica se había sentado a descansar en un cambio de lado, para sacarla del circuito y permitirle a su adorada Steffi recuperar el número 1 de WTA.

Esta puñalada cambió la historia del tenis femenino y motivó cambios en las medidas de seguridad de todos los torneos de la WTA y ATP e increíblemente este desquiciado aunque ustedes no lo crean logró su objetivo. Mónica estuvo 27 meses alejada de los courts, más por problemas psicológicos que físicos, ya que la herida curó rápidamente sin secuelas orgánicas pero nunca volvió a ser la misma.

Perdió movilidad, velocidad y competitividad y después de retornar a las pistas solo ganó, en Australia 1996, 1 de sus nueve Grandes.

¿Cuántos hubiera ganado si nada hubiera sucedido? Nunca lo sabremos, pero para el final de esta nota algo increíble: Seles demandó al torneo de Hamburgo por US$ 10.000.000 en concepto de daños y perjuicios, y «la Justicia» alemana ¡no hizo lugar al reclamo!

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