Renuncia la primer ministra británica: duró seis semanas

Cuando Liz Truss llegó a Downing Street el 6 de septiembre, lo hizo con la esperanza de dotar a Reino Unido de estabilidad política y económica tras unos últimos meses convulsos. Seis semanas después, y con la muerte de la reina Isabel II de por medio, la 'premier' ha caído víctima de un terremoto político que ha tenido como epicentro un fallido plan fiscal.

El ‘mini presupuesto’ anunciado en septiembre provocó el caos en los mercados, lo que obligó al Gobierno a retirar primero la reducción del impuesto sobre la renta de las grandes fortunas y a asumir, el viernes de la semana pasada, que también debía recuperar la subida del impuesto de sociedades contemplada por el anterior gabinete.
Este segundo cambio llegó aparejado del cese del ministro de Finanzas, Kwasi Kwarteng. Su sucesor, Jeremy Hunt, terminó prácticamente de desmantelar el ‘mini presupuesto’ este lunes, lo que llevó a la oposición pero también a parte de los diputados ‘tories’ a cuestionar la capacidad de gestión del actual Gobierno y, en particular, de su líder.
«Soy una luchadora, no alguien que abandona», proclamó en la Cámara de los Comunes, donde también admitió «errores» sin dar pistas de una posible dimisión. De hecho, esta misma semana se había mostrado dispuesta a liderar a los ‘tories’ hasta las próximas elecciones, que en principio no se prevén hasta enero de 2025. El cruce de reproches, sin embargo, se agudizó el miércoles, una jornada marcada por la dimisión de la ministra del Interior y por una caótica votación parlamentaria sobre el ‘fracking’ impulsada por el Partido Laborista y que puso en evidencia que la unidad en el seno del Partido Conservador era una utopía. Unos 40 ‘tories’ se abstuvieron o no votaron entre dudas sobre la ‘hoja de ruta’ del Gobierno.
Las peticiones de dimisión se sucedían, en público y sin paños calientes, y finalmente Truss ha comparecido ante Downing Street para asumir que no tiene capacidad para cumplir el mandato que le otorgaron sus propios compañeros. «Es la mejor decisión para mantener a Reino Unido en una condición económica estable», ha alegado. El proceso para elegir un sucesor debería estar completado en el plazo de una semana. El Partido Conservador quiere así evitar un limbo de poder como el vivido con Johnson, que aguantó dos meses entre el anuncio de la dimisión y la culminación de las primarias.
Nada evitará, sin embargo, que Truss sea la dirigente que menos tiempo ha estado en Downing Street, como ya se vaticinaba en todos los círculos políticos en las últimas horas. El récord actual lo ostentaba George Canning, que gobernó 118 días en 1827, aunque en su caso porque falleció por problemas de salud. En este tiempo, ha vivido un momento clave en la historia británica, ya que durante su breve mandato falleció Isabel II tras 70 años de reinado. De hecho, las últimas fotos que constan de la difunta monarca se hicieron durante la recepción oficial a Truss en el castillo de Balmoral para proclamarla formalmente primera ministra.

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