Respirar correctamente es fundamental

Este hábito vital, automático, sutil y que gran parte de las veces pasa inadvertido por la gran mayoría de las personas, refleja una notable diferencia en la mejora de la salud cuando se le presta la atención necesaria y se le dedica tiempo y concentración para llevar a cabo una respiración correcta y lo más consciente que se pueda.

Si bien estamos constantemente respirando, ¿Alguna vez nos detuvimos a revisar cómo lo estamos haciendo?, ¿llenamos nuestros pulmones profundamente de aire? O ¿ tomamos una mínima cantidad de aire que ni se siente llegar profundamente en nuestros pulmones?. ¿Hemos notado cómo cambia la sensación de relajación, o no, en función de los ritmos de respiración, la contención del aire en nuestros pulmones?.

Si bien es básico y bien claro cómo mejora nuestra sensación de bienestar cuando respiramos correctamente, generalmente se le presta muy poca atención. Eso sí…, cuando existe alguna dificultad para respirar, o existe algún dolor en este proceso, enseguida notamos lo importante que es e intentamos prestarle más atención. Es bien claro identificar cómo cambian los ritmos y las frecuencias de la respiración cuando nos encontramos asustados, nerviosos, apurados o preocupados.

Ese agite en la respiración, con inhalaciones cortas y ligeras obviamente repercute en la funcionalidad de los demás órganos de nuestro cuerpo, poniéndolos bajo alerta ante una situación que se está viviendo bajo mucho estrés. Por otro lado, cuando estamos relajados, o disfrutando la respiración tiende a ser más pausada, profunda y armónica. Aquí también existe una repercusión en el resto de los órganos y sistemas en nuestro cuerpo, los cuales a través del ritmo, frecuencia y profundidad de la respiración captan un mensaje de calma.

Ocurre que muchas veces, aunque no nos encontremos bajo situaciones de estrés o de ansiedad, respiramos superficialmente, y hasta a veces con ciertas interrupciones en el proceso. Es clave comprender que el hecho de provocar un menor ingreso de oxígeno en nuestro cuerpo quita vitalidad y rendimiento en todos los procesos y funciones de nuestro organismo.

Sabiendo esto logramos comprender que sea cual sea la circunstancia en la que estemos, la forma en cómo respiremos se torna fundamental. No en vano cuando estamos muy ansiosos o saturados emocional y mentalmente, encontramos calma y un mejor ordenamiento de las ideas y emociones cuando nos tomamos un tiempo para «respirar hondo» y serenarnos. Lo mismo ocurre al atravesar experiencias agradables, una respiración profunda y consciente aumenta la apreciación y goce de la situación. La meditación y el Yoga hacen especial hincapié en el acto de la respiración ya que a través de ella se logra llegar a estados de conciencia y apreciación mucho más equilibrados, de contemplación del presente mucho más amplios y claros.

¿Cómo se podría mejorar la calidad de la respiración?

Lo primero es saber la importancia que ésta tiene en sus ritmos, pausas y profundidad. Luego sigue prestar atención e identificar cómo repercute y cómo nos sentimos cuando respiramos superficialmente la gran parte del día. Poner en práctica ejercicios de respiración a través de disciplinas como el Yoga, la meditación, o simplemente respirar siendo conscientes de cómo mejora nuestro estado vital a través de la entrada de oxígeno en nuestros pulmones (de manera relajada, pausada y natural) es fundamental.

Otras disciplinas que favorecen la salud de los pulmones y a la propia respiración, pueden ser actividades como la natación, caminatas al aire libre, o correr suavemente. Como es bien sabido buenos hábitos de ejercicios acompañados de una alimentación saludable y balanceada otorga resultados mucho mejores y notorios en menos tiempo también.

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