Se multiplican en Canadá los actos de vandalismo contra las iglesias

«No es el camino a seguir para lograr la justicia», expresó el primer ministro canadiense.

El hallazgo en los últimos dos meses de 1.315 tumbas sin marcar en antiguos internados para niños indígenas que sacudió a Canadá provocó que al menos 48 templos cristianos (católicos en su mayoría) se hayan visto afectados por incendios u otros actos vandálicos.

La Asamblea de las Primeras Naciones de Canadá, ha condenado los hechos; pide unidad y esfuerzos para construir relaciones en estos momentos difíciles. «Apoyo a todos mis miembros, independientemente de su religión o creencias. Esto es inaceptable», declaró a Global News Keith Crow, líder de la reserva Lower Similkameen.

De esos 48 templos, 21 han sido consumidos, parcial o totalmente, por las llamas. La policía los investiga como «fuegos sospechosos». Además de templos católicos, también han sufrido daños instituciones de los anglicanos de la Iglesia Unida de Canadá, de los coptos ortodoxos y de la Iglesia de la Alianza vietnamita.

El primero de estos incendios tuvo lugar el 21 de junio en la iglesia del Sagrado Corazón, ubicada en la reserva Penticton (Columbia Británica). El más reciente ocurrió el pasado día 19 en la iglesia copta ortodoxa de St. George, situada en la ciudad de Surrey (en la misma provincia).

«No es el camino a seguir para lograr la justicia»

Al menos otros 27 templos han sufrido distintos tipos de actos vandálicos, especialmente pintadas en rojo. El 26 de junio, una estatua de Juan Pablo II junto a la iglesia del Santo Rosario en Edmonton (Alberta) fue atacada con pintura de ese color. Los mensajes escritos sobre muros y puertas de templos de Saskatchewan, Columbia Británica, Ontario y Alberta se repetían en muchos casos: «Éramos niños»; «Nuestras vidas importan»; «215» (el número de tumbas halladas en Kamloops).

Steve Addison, portavoz de la Policía de Vancouver, advertía la semana pasada que «hay mejores formas de mostrar puntos de vista, enojo y frustración. La gente puede pensar que está realizando una buena causa, pero no es así».

Justin Trudeau, primer ministro canadiense, ha calificado estas acciones de «inaceptables e incorrectas». Trudeau dijo comprender la ira de muchas personas, especialmente hacia el Gobierno federal y la Iglesia católica, que gestionó la mayoría de centros abiertos entre 1883 y 1996, pero subrayó que ese «no es el camino a seguir para lograr la justicia».

«Estamos profundamente tristes por los incendios provocados y el vandalismo en contra de lugares de culto en el país, la mayoría de ellos católicos. Manifestamos nuestra solidaridad con las comunidades afectadas y nos oponemos categóricamente a cualquier forma y expresión de violencia o vandalismo contra toda comunidad de fe», ha declarado un portavoz de la Conferencia canadiense de obispos católicos.

Líderes de confesiones protestantes se han sumado a la condena, así como el Centro para Asuntos Judíos y de Israel y el Consejo Nacional de Musulmanes Canadienses.

Los anglicanos y la Iglesia Unida de Canadá administraron algunos internados para niños indígenas pero, a diferencia de las congregaciones católicas, se han disculpado y aportado los montos establecidos en los acuerdos de reparación.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.