De paseadora a dueña de un hotel canino

Sigor: más que un hotel, un sueño cumplido

Cuando Patricia Serrato vivía en Punta Gorda, le hubiera gustado convertir su mobiliario en un hotel para perros en ese mismo momento, pero no lo logró hasta la llegada de Sigor.

Así empieza la historia del hotel para mascotas Sigor, quien acompaña a la historia personal de Patricia. Sus primeros pasos por el camino que la llevó a ser actualmente dueña de un hotel fue pasear perros. “Mis tías tenían inmobiliaria, unos clientes le pidieron si ellas también les podría conseguir un alojamiento para su perro mientras no recibían la casa. Como yo era paseadora me consultaron si les podía recomendar alguno. Así que les pase datos de algunos y también propuse mi casa.

Los dueños de Sigor eligieron dejarlo en casa y así nació el hotel que hoy lleva su nombre”, narró. Por aquel entonces, puntualmente en 1999, los perros del vecindario ya conocían a Patricia y sus dueños sabían de la gran entrega que ella tenía con sus animales. El cuidado de Sigor, su primer huésped, duró unos tres meses de su vida, pero dejó en su historia la inigualable compañía de un perro que hoy es el nombre del hotel que maneja.

Al principio el mobiliario concedido para esta hazaña en 2001 era una casa ubicada en Montevideo que tenía un gran jardín. Pese a estar en un hogar que no era su casa, era un lugar al que los húespedes “siempre disfrutaban volver”.

En 2010, el espacio del hotel Sigor se extendió a lo que hoy es una chacra de tres hectáreas ubicada en el Fortín de Santa Rosa, en Canelones. Allí los perros tienen lugares donde bañarse, grandes extensiones de pasto donde jugar solos o en comunidad. Por lo tanto, el espacio comenzó a convertirse también en un centro de sociabilización para perros. “Desde entonces he dedicado mi vida a los perros. Incursioné y me perfeccioné en las técnicas  de adiestramiento, rehabilitación y entrenamiento en agility mientras continuaba con los paseos y comenzaba a desarrollar la guardería y el pensionado canino”, expresó Serratto.

Tras dos décadas de acompañamiento temporal para perros, la emprendedora ofrece recomendaciones para algunos de sus clientes.

“Si son perros de apartamentos ellos prefieren quedarse en su habitación y de a ratos salir a jugar con otros perros”, detalló. El tratamiento no es diferencial, solo que con el paso de los años el apego o desapego comienza a ser un factor de evaluación para Serratto a la hora de alojar un perro en Sigor.

Mientras, ella y dos empleados se dedican a sacarlos a pasear y a hacerlos socializar, para que en el disfrute estos animales de compañía no extrañen a sus dueños. “Principalmente nuestra misión es que esté contento. Para contrarrestar la situación de que no estén los dueños, y que la estadía sea también lo más parecido a su casa, respetando sus horarios. Algunos se adaptan a los horarios pero sí extraña mucho, la adaptación es algo que debemos considerar”, aseguró Serratto.

Los huéspedes, por otro lado, tienen disponible atención veterinaria las 24 horas y una serie de opciones que se acoplan a su personalidad. “Es aconsejable acordar antes de la estadía una serie de visitas para la adaptación del espacio”. En este sentido, el perro podrá demostrar dónde se siente más cómodo.

Las habitaciones pueden ser privadas o comunes, dependiendo del carácter y/o necesidades particulares de cada huésped. La habitación climatizada compartida, con un costo de 500 pesos por día, tiene un patio para compartir con otros perros, y está recomendada para “perros sociables que puedan compartir tanto con hembras como con machos y no sean muy cargosos”.

Por otro lado, la estadía climatizada individual cuenta con habitación y patio privado y es ideal para aquellos que necesitan estar aislados por carácter o una necesidad física.

Más datos:
Para realizar reservas, ver las tarifas o las instalaciones, se puede ingresar a la web sigor.com.uy o comunicarse por el teléfono 099 70 30 15.

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