“Somos la primera línea de fuego de la salud”

El multimedio La República entrevistó a Mariana Kenny, estudiante de Medicina, de la Universidad de la República (UDELAR).

El pasado 21 de julio, un grupo de practicantes de medicina de la Universidad de la República se manifestó frente a la Torre Ejecutiva, en reclamo de una partida de dinero de emergencia inmediata para cubrir la remuneración de 200 practicantes internos. “Somos 580 que ingresamos este año, pero 200 compañeros no tienen sueldo ni seguridad social. Venimos trabajando para buscar una solución estructural que abarque a futuras generaciones, porque es un problema que se arrastra”, explicó Kenny.

Como todavía no hubo respuestas concretas, el grupo de practicantes de medicina de la UDELAR ahora pide una partida de emergencia transitoria, “hasta que se logre esa solución estructural, para los compañeros que empiezan en poco más de una semana, y no tienen remuneración”. La estudiante explicó que la posición de practicante no es una beca, “nosotros somos estudiantes de la UDELAR hasta 6°. Al terminar el curso y los exámenes, nos dan el título de “practicante interno”. Y por decreto de ley, al ser obligatorio desde el año 1989, se remunera ese trabajo”.

“Trabajamos entre 36 y 44 horas por semana, con obligaciones que cumplir, con riesgos a los que nos enfrentamos. Y tenemos colegas que no cobran, y otros que sí”, explicó sobre el trabajo de practicante. La estudiante indicó que existe diferencia entre los practicantes remunerados y los que no tienen remuneración por la siguiente causa: “La diferencia se viene dando desde hace algunos años, cuando los practicantes internos empiezan a acceder en cantidad a los cargos disponibles con remuneración. Como es obligatorio hacer este año la práctica preprofesional para recibir el título, se consiguieron lugares de trabajo, pero sin remuneración”.

“Cada año se aumenta 2, 3 o 4 lugares. Pero nunca equipara el aumento de practicantes internos que se da año a año. Para el año que viene van a haber 230 a 250 nuevos”, agregó. “La generación que termina el 31 de julio, son entre 100 y 150. Y los que comenzamos el 1° de agosto son casi 200”, dijo sobre la cantidad de practicantes internos que no cobran remuneración.

Una de las tareas que desarrollan los practicantes internos es de atender a los pacientes en las puertas de emergencia, policlínicas y salas de internación. “La mayor cantidad de puestos de trabajo es en la salud pública. Las puertas de emergencia dependen bastante del nivel asistencial y de lo que es nuestro trabajo”, indicó. “Llega el paciente y nosotros lo atendemos como si fuéramos el médico sin el título. Haciendo el interrogatorio, el examen clínico, planteamos diagnóstico y tratamiento, siempre consultando al médico docente”, agregó.

Para Kenny “en la primera línea de juego estamos nosotros, porque somos la primera cara que ve el paciente cuando va a consultar”. Explicó que aparte de los riesgos y la tensión que tienen en su trabajo, algo que les preocupa es el que no los cubra el Banco de Seguros ante un riesgo de enfermedad laboral, al no tener remuneración ni seguridad social.

La estudiante explicó que la remuneración que piden “es una remunerabilidad económica», ya que ahora ni siquiera se puede pedir ayuda a un familiar. «Al haber tanta desocupación y tanto seguro de paro, hay familias que a lo largo de la carrera apoyaron en la carrera de sus hijos, y que ahora se ven en una situación más compleja”.

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