Junto a perros y gatos

Terapias asistidas: definiciones y aportes

Cuando hablamos de Terapias Asistidas con Animales nos referimos a la utilización de un perro como recurso terapéutico. Esta clase de tratamiento tiene el objetivo de mejorar funciones físicas, cognitivas, emocionales y racionales de las personas tratadas.

Así lo definió la protectora internacional Fundación Affinity, organización desde la que se asegura que estas terapias pueden utilizarse con cualquier persona o colectivo que presente “necesidades especiales”. 

Los padecimientos pueden ser dispares y tratarse de personas en riesgo de exclusión social, trastornos alimentarios, enfermos terminales, trastornos en la salud mental, internos y jóvenes en centros penitenciarios y diversidad funcional. Todas, sin embargo, deben ser tratadas con un profesional de la salud o la educación. 

Por otra parte, las Intervenciones Asistidas con Animales (IAA) engloban varios tipos de terapias. Las Terapias Asistidas con Animales (TAA), las Actividades Asistidas con Animales (AAA) y la Educación Asistida con Animales (EAA). 

Las TAA son intervenciones realizadas de manera ordenada, planeada y estructurada por profesionales de la salud y la educación. Los objetivos trazados por usuarios y funcionarios son concretos. Suelen ser terapias que auxilien un tratamiento central, por lo general, programas de largo recorrido y siempre se centran en una mejora física, cognitiva, emocional y relacional del usuario. 

Las AAA son actividades que ofrecen oportunidades de índole recreativo para motivar y educar a los usuarios. No se consideran terapias pese a tener un valor terapéutico importante. “No tienen que estar dirigidas por un equipo educativo o de salud. Las interacciones son espontáneas y no tienen objetivos concretos”, se definió desde la Fundación Affinity. 

La EAA, por otra parte, están consideradas dentro del grupo de Terapias Asistidas con Animales pero todas ellas se abocan al ámbito educativo. Las sesiones en este caso pueden estar dirigidas por un profesional de la educación. Igual que las TAA, son estructuradas, planeadas y con objetivos concretos a cumplir. Para ello, se utilizan mediciones. 

“El foco de las sesiones está dirigido a conseguir metas académicas, conocimientos sociales y funciones cognitivas. Un ejemplo de AAE sería un programa de lectura”, se ejemplifica en la Fundación Affinity.

“En todos los casos es muy importante que los profesionales que trabajan con los animales deben tener formación tanto en el manejo del animal como en el adiestramiento, comportamiento, el estrés o el estado emocional así como en las patologías o perfiles de los usuarios con los que se trabaje”, se subrayó. 

Las necesidades de los usuarios siempre son dispares, sin embargo, se pueden establecer cuatro áreas en las que se trabaja: el área física, adecuada a las actividades de mejora física del usuario; el área cognitiva, dirigido a procesos de memoria y aprendizaje del usuario; el área emocional, con énfasis en la expresión de emociones y sentimientos; y por último la racional, para mejorar las relaciones interpersonales. 

Más datos:
En nuestro país, 47.799 niños y adolescentes de entre 0 y 17 años presentan alguna discapacidad, lo cual se corresponde al 5,6% de la población infantil (INE, 2011), porcentaje similar al estimado a nivel mundial (OMS-Banco Mundial, 2011). Los mayores porcentajes se corresponden a las de índole intelectual, registrándose 23.472 casos (INE, 2011).

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