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Tribuna presente en la intimidad de Palmeiras: el asado en casa de Piquerez y los festejos dentro mismo de la cancha

La amistad de nuestro periodista con la familia Piquerez hizo posible que Tribuna viviera todo lo previo a la final y los festejos desde dentro.

El sábado 27 de noviembre es un día que los hinchas de Palmeiras jamás olvidarán. Derrotó por 2-1 a Flamengo en el tiempo suplementario y se quedó otra vez, con la Copa Libertadores.

Por segundo año consecutivo consigue este deseado trofeo y una vez más con un lateral izquierdo uruguayo, Joaquin Piquerez.

Tribuna estuvo presente en el asado del mediodía junto a ‘torcedores’ del verdao en la casa de Daniel Piquerez, padre del campeón uruguayo. Entre ellos estaba Edu Barduchi, representante de futbolistas cómo Willian quien ayer también conquistó América. 

Luego del asado, estuvimos en la Olímpica palpitando el partido y tras la coronación tuvimos acceso al campo de juego para participar de las celebraciones junto a los futbolistas.

Nuestra amistad con “Joaco” Piquerez

Tuvimos el privilegio de participar en el asado en casa de Piquerez, de estar en la tribuna con los torcedores y de entrar al campo de juego con el debido permiso, todo gracias a nuestra amistad con “Joaco” Piquerez.

Esta amistad viene de hace muchos años. Nos conocimos en la Sagrada Familia y desde ahí somos como hermanos. Muchísimas historias, tomadas de mates y momentos que han sido maravillosos, como otros que no han sido así pero también hemos estado. Verlo en la Tercera, estar presente en su debut en el Saroldi, son cosas que uno no se olvida. Haber salido de Defensor tan mal como salió fue difícil. En River Plate volvió a sonreír y a ser él con Jorge Fossati que fue su gran amuleto para volver a crecer en el fútbol. El paso por Peñarol, equipo del cual él es hincha y pudo jugar la mayoría de los partidos siendo una pieza fundamental y muy querido por el hincha carbonero es increíble.

Ni que hablar su pase a Palmeiras, un equipo al cual llegó con muchísima felicidad pero teniendo presente la responsabilidad que lleva ponerse esa camiseta. Tan unidos somos que al mes ya estábamos con otro amigo Matías Pacce (lo conoce desde los 2 años a Joaquín) visitándolo en San Pablo. La ciudad es preciosa, él está súper contento de estar ahí, feliz con sus compañeros también, que eso es importantísimo. Ahora es campeón de América, y uno sabe porque lo vive desde adentro todo lo profesional que es Joaquín. Su forma de entrenar, sus comidas entre otros millones de cosas que hace para nunca cruzar ese límite y siempre estar al 100% para su club. Y como lo prometido es deuda, me voy a tener que tatuar a él levantando la copa porque esa fue la promesa que hicimos algunos días antes.

El asado previo a la final

Por medio de colitas de cuadril y chorizos hubo muchas charlas y emociones vividas. Desde Brasil llegaban con mucha expectativa por este partido. La ansiedad era absoluta. Estaban súper contentos de que su equipo pueda vivir nuevamente una final y de poder estar presentes en el estadio. 

Quedaron sorprendidos con lo rica que es la carne uruguaya, la cerveza y sobre todo nuestra música. Los uruguayos presentes no tardaron mucho en mostrarle tanto la plena como el rock de nuestra tierra. Quedaron encantados. 

A eso de las 13:30 o 14:00 horas comenzó la marcha hacia el Estadio Centenario. Calles cortadas, varias barreras con controles de seguridad para poder ingresar y muchas cuadras que caminar hasta que llegamos. 

El cambio del campo de juego y sus instalaciones es increíble. Todos esperamos que no sea solo para esta final y seguirá de la misma forma para próximos encuentros. Butacas, vestuarios, pero sobre todo el pasto. Es increíble, no hay forma de que los futbolistas se excusen de que les haya picado mal la pelota. 

Los primeros 90’ se vivieron con muchísima adrenalina. Ir al tiempo suplementario con un equipo tan poderoso como el Flamengo da miedo. En plantel es muy superior al Palmeiras, pero a la vista está que no es lo más importante y “que la historia se respeta” como dijo el capitán Felipe Melo.

Luego del suplementario y cuando Néstor Pitana finalizó el partido los festejos fueron de locos. Los hinchas lloraban literalmente de emoción. Daban tan favorito al equipo contrario que el gusto de haber ganado esta final seguro es aún más lindo.

El único problema que surgió en el correr de todo el encuentro fue cuando los futbolistas querían festejar junto a sus allegados. La seguridad de Conmebol por “protocolo” no dejaba. ¿A qué protocolo se referirán? Cuando los hinchas estaban todos pegados el uno al otro sin tapabocas y sin ningún cuidado. Luego de varios insultos entre algunos protagonistas y la seguridad, la familia y amigos lograron entrar.

¿Qué más lindo que ser campeón de América y poder festejarlo con los tuyos? Todo eran abrazos, llantos, gritos y mucha felicidad. Por supuesto no faltó en ningún círculo familiar la foto con la copa y la medalla.

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