Una nueva oportunidad para profundizar la integración

A 30 años de la creación del Mercosur, Jorge Neme, Coordinador Nacional argentino en ejercicio de la Presidencia Pro Témpore del bloque, reflexiona sobre los logros alcanzados y los desafíos para los próximos años.

*Por Jorge Neme, secretario de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina

El Tratado de Asunción, que cumplió 30 años, marcó un antes y un después en la historia del cono Sur. El Mercosur se convirtió así en el centro de nuestra política de integración regional, una política exterior que se ha mantenido a lo largo de estos años y que ha tenido gran cantidad de logros tanto en materia económico-comercial, así como en los planos político, institucional, cultural y educativo, científico-tecnológico, entre otros.

El Mercosur ha sido fundamental para la consolidación de la democracia, el fin de las hipótesis de conflicto, el incremento del comercio intrazona, el aumento de las inversiones y el libre tránsito de ciudadanos, entre muchos otros. Asimismo, el establecimiento de un arancel externo común y la adopción de una política comercial común, que el artículo primero del Tratado establecía, es fruto de largas negociaciones y ha dotado al bloque de un mercado donde bienes, servicios y poblaciones pueden desenvolverse activamente, logro que no debe ser tomado a la ligera. 

Los vasos comunicantes entre nuestros países son muy importantes. Hoy más de cien mil uruguayos y sus hijos e hijas viven en Argentina, así como varios miles de argentinos habitan en Uruguay. El turismo refleja también la preferencia de los habitantes del Mercosur por los países vecinos y su oferta cultural.

El intelectual oriental Alberto Methol Ferré, a quien tuve el gusto de tratar, sostenía el concepto del “principio del umbral”: para que el desarrollo de un Estado sea posible y sustentable debe tener una escala mínima. La preocupación de Methol se centraba en el Uruguay pero se proyectaba a toda la región y es hoy más actual que nunca. Profundizar la integración regional es una necesidad y una oportunidad para nuestros países.

El Mercosur atraviesa hoy una coyuntura compleja. A los cambios de la economía en los últimos 30 años se suma una pandemia que dificulta aún más pronosticar los cambios que acontecerán a futuro. Asimismo, existen puntos de vista divergentes que debemos conciliar. Algunos socios del bloque consideran que el Mercosur tiene hoy más objetivos incumplidos que logros, razón por la que reclaman negociar individualmente con otros países o bloques o una baja unilateral de los aranceles sin concesiones similares de los países con los que negociamos acuerdos comerciales. De este modo piensan que separados, sin la espalda del Mercosur, nos puede ir mejor.

Otros socios concentramos la atención en todo lo logrado en 30 años y apostamos a la profundización del Mercosur. Esto no significa desconocer las imperfecciones del bloque sino estar convencidos de que la solución solo puede ser la consolidación de nuestros vínculos. 

En cuanto a los puntos pendientes, tenemos que concentrar esfuerzos para mejorar aspectos relacionados con el arancel externo común y la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales, lo que nos permitirá continuar avanzando. Al cumplirse 30 años de integración, las negociaciones prácticamente están concluidas con la Unión Europea, EFTA y Canadá, entre otros, lo cual se suma a los acuerdos en vigor que nos vinculan con todos los países de América del Sur y México, África del Sur, Egipto, India, Israel y Palestina.

La situación de la economía global muestra claramente que sólo a través de la integración regional y extrarregional, y una lectura correcta de los tiempos y los procesos internacionales, es posible generar las condiciones para el crecimiento económico sustentable y la creación de trabajo de calidad para nuestros pueblos.

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