China dice que el uso de la fuerza será el «último recurso» para tomar la isla de Taiwán

Siguen las repercusiones por la visita de de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi.

Las autoridades de China han reafirmado ayer su política de tolerancia cero con las «actividades separatistas» en Taiwán y han insistido en que harán uso de la fuerza para «tomar la isla» en caso de que sea necesario.

La alerta de Pekín, que considera Taiwán una provincia más bajo su soberanía, se produce días después de la polémica visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, a la isla. La oficina para Asuntos de Taiwán ha puesto ahora sobre la mesa una serie de directrices sobre cómo abordar las cuestiones taiwanesas, lo que incluye una serie de incentivos económicos y una «mayor seguridad y dignidad» para el territorio, si bien aboga también por un aumento de la presión militar.

En un documento publicado bajo el título «La Cuestión de Taiwán y la Reunificación de China en la Nueva Era», el Gobierno chino definió cómo Beijing pretende tomar la isla mediante incentivos económicos y presión militar. Tras un preámbulo que define a Taiwán como «parte de China» y subraya que este «es un hecho indiscutible», el documento suma una serie de argumentaciones históricas con «base sólida en la historia y la jurisprudencia» sobre el estatus de la isla.

Asimismo, «no renunciaremos al uso de la fuerza y nos reservamos la opción de tomar todas las medidas necesarias», agregó el texto de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado chino.

El documento del Gobierno chino enfatizó que el uso de la fuerza será de «último recurso» y para proteger a China «contra la injerencia externa y todas las actividades separatistas».

«De ninguna manera tiene como objetivo a nuestros compatriotas chinos en Taiwán», destacó. También este miércoles, un dirigente de la oposición taiwanesa viajó a China para reunirse con empresarios taiwaneses, pese a que Taiwán le había pedido cancelar el viaje. Andrew Hsia, vicepresidente del partido Kuomingtan, de tendencia pro-Beijing, realizó la visita a título personal y no estuvo en la capital. Sin embargo, la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen lo criticó duramente por cruzar el Estrecho de Taiwán en momentos que China realiza las maniobras alrededor de la isla.

Desde la década de 1990, la isla pasó de ser una autocracia a una democracia vibrante, y ha emergido una identidad taiwanesa particular. Las relaciones entre las dos partes se han deteriorado desde 2016, cuando llegó al poder la actual presidenta Tsai, cuyo Partido Progresista Democrático no considera a Taiwán como parte de China.

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