Crisis del 2002: Uruguay crujió y vio en juego su institucionalidad

Se cumplen 20 años de la "crisis del 2002" cuyos daños se prolongaron en el tiempo y Uruguay vio en 248 días sus horas más oscuras en materia financiera,y social

Uruguay

El año 2002 quedará marcado en la memoria colectiva de los uruguayos, por una crisis de 248 días que puso de rodillas la constitucionalidad del Uruguay.

Todo comenzó a gestarse en silencio, como un germen que se extendió tomando a todo el organismo. En el año 1999, Brasil sufría una importante devaluación de su moneda; el Real. Por aquel entonces, la moneda norteña cotizaba a 1.20 por dólar. No obstante, en solo unas semanas pasó los 2 reales por dólar, encendiendo las alarmas. Como respuesta, Brasil desarrolló el “Plan Real”.

Con ello se buscaba estabilizar la economía y liquidar la hiperinflación en los primeros años de la década de los años 90. Entonces se fijó inicialmente la paridad de R$ 1 – US$ 1. Brasil era por aquel entonces el principal destino de las exportaciones de Uruguay.

Uruguay arrastraba consigo una larga recesión económica previo al crítico 2002, agudizando el golpe del efecto contagio. A finales del año 2001, Argentina comienza a naufragar ante una crisis sin precedentes, envuelta en un fuerte deterioro institucional, donde desfilaban presidentes por la Casa Rosada. La denominada «ley de convertibilidad» había ahogado a una economía seriamente dañada a razón de estar encarecida, muy endeudada, sin crédito, con un alto nivel de desempleo y una profunda crisis social.

En enero del año 2002, se daba paso a la debacle de Argentina y el segundo socio comercial de Uruguay casi quedaba fuera de combate y postrado. El peso argentino pasaría a cotizar rápidamente 1.4 por dólar, la devaluación era un hecho. Posteriormente ingresa en Default, siendo este el cuarto en toda su historia como nación soberana. Adolfo Rodríguez Saa, anuncia en diciembre de 2001 que Argentina suspendería sus pagos a la deuda externa.

Uruguay comienza a medir sus límites

Uruguay veía de reojo y preocupación la acontecido a sus dos vecinos, y principales socios comerciales de la región. Pero el incendio alcanzó las costas uruguayas, en donde Jorge Batlle, último presidente del Partido Colorado hasta la actualidad, enfrentó y a la cuales se le sumaron otras fatalidades como fueron la aftosa y una importante sequía. El 25 de abril del 2021, el sector agropecuario recibía un duro golpe, tan duro como inesperado al igual que toda la economía nacional . Se detectaron 22 focos de aftosa.

Uruguay había alcanzado la certificación de un país libre de aftosa, sin vacunación. Eso se traducía en el ingreso de mejores mercados y aumentar el cupo de colocación de carne. Automáticamente se perdió la certificación, mercados y las exportaciones cayeron en un año en un 10 %, varios mercados poderosos le bajaron el pulgar a la carne uruguaya. En lo que a animales respecta, significó el sacrificio de aproximadamente 27 mil de estos.

En lo que se debía al sistema financiero nacional, por aquel entonces nuestro país tenía un alto porcentaje (40%) de depósitos de no residentes, en su mayoría argentinos.

Con el «corralito» en Argentina, un fenómeno que de buenas a primera no se le midió la magnitud que podía tener. Las medidas impuestas en Argentina, trajeron como resultado el desangramiento de los depósitos en Uruguay, si eso no era poca preocupación, dejó en evidencia una supervisión financiera medieval. El dominó dio inicio con la caída el Banco Galicia y sus sucursales en Uruguay, luego le precedieron el Banco Comercial y Montevideo.

Horas oscuras

Las estafas del Banco Comercial y Montevideo, arrojaron entre otros resultados nefastos fue la pérdida del grado inversor. Además el fraude retroalimentó la caída de reservas del Banco Central que ya no podía comprometer recursos para sostener las bandas de flotación del tipo de cambio.

Se daba paso a la caída libre, comprometido con la promesa de campaña de no devaluar, el gobierno optó por liberar la banda de flotación del dólar. El resultado; se disparó su valor, generando que miles de compatriotas no pudieran hacer frente a sus deudas. Sobre el mes de junio, el pánico se apoderó de los ahorristas cuando Caja Obrera y Montevideo colapsaron.

El Banco Central del Uruguay se quedó sin reservas, ya que se drenaron los depósitos. Se negoció ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) un crédito de carácter leonino, en donde básicamente nuestro país debía devaluar y declarar default, algo que el Gobierno de Batlle rechazó de manera enfática.

No obstante a nivel político, las tensiones aumentaban. Desde filas nacionalistas se solicitaba el cambio del equipo económico. A nivel social el malestar era mayúsculo y se expresaba con revueltas y saqueos a algunos supermercados.

En el mes posterior, Alberto Bensión y el directorio del BCU, que por esos años era comandado por Alejandro Atchugarry y Julio De Brun. El gobierno decretó el feriado bancario por cuatro días. Uruguay buscaba tiempo para concretar un préstamo puente del gobierno de la administración Bush.

Donde posteriormente y tras arduas negociaciones se logra un préstamo puente de 1500 millones de dólares. La transferencia se hizo a las 8 de la mañana al Banco Central del Uruguay. El Gobierno de Estados Unidos hacía una excepción a no conceder préstamos del tipo bilateral.

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