Petro asumió la presidencia en Colombia y es el primer izquierdista en llegar al Palacio de Nariño

Miles de personas lo acompañaron al cántico de “sí se pudo, sí se pudo”.

Gustavo Petro se convirtió este domingo en el primer presidente de izquierda de Colombia, un país históricamente dominado por conservadores y liberales, que prometió gobernar con un “gran acuerdo nacional para construir los máximos consensos” en torno a las ambiciosas reformas que propuso en la campaña. En medio de gritos de ovación como “Petro, amigo, el pueblo está contigo” y “sí se pudo, sí se pudo”, Gustavo Petro asumió y juró como presidente de Colombia.

Ante miles de simpatizantes reunidos en la Plaza de Bolívar en Bogotá, Francia Márquez, la primera vicepresidenta afro de Colombia, también asumió su cargo. 

En su discurso Petro dijo «que la paz sea posible. Tenemos que terminar, de una vez y para siempre, con seis décadas de violencia y conflicto armado. Se puede. Cumpliremos el Acuerdo de Paz, seguiremos a rajatabla las recomendaciones del informe de la Comisión de la Verdad y trabajaremos de manera incansable para llevar paz y tranquilidad a cada rincón de Colombia. Este es el Gobierno de la vida, de la Paz, y así será recordado». Ahregó que las drogas «fortalecieron a las mafias y debilitó los Estados».»El 10 % de la población colombiana tiene el 70 % de la riqueza. Es un despropósito y una amoralidad. No naturalicemos la desigualdad y la pobreza», pidió Petro.

Al hablar sobre la futura reforma tributaria dijo que es «llevar una parte de la riqueza de las personas que más tienen y más ganan, para abrirle las puertas de la educación a toda la niñez y la juventud. No debe ser mirado como un castigo. Es simplemente el pago solidario que alguien afortunado hace a una sociedad que le permite la fortuna. No es un asunto solo de caridad, es un asunto de solidaridad humana».

«Para que la paz sea posible en Colombia, necesitamos dialogar, dialogar mucho, entendernos, buscar los caminos comunes, producir cambios», subrayó Petro en su discurso en la Plaza de Bolívar, en el corazón de Bogotá.

Petro pidió la dejar las armas y que los grupos acepten «beneficios jurídicos a cambio de la paz, a cambio de la no repetición definitiva de la violencia, a trabajar como dueños de una economía próspera, pero legal, que acabe con el atraso de las regiones».

El optimismo de la investidura de Petro como presidente colombiano, está empezando a llegar a la zona fronteriza con Venezuela. Ya que ha prometido normalizar las relaciones con Nicolás Maduro, y se anunció que la apertura de la frontera se hará gradualmente después de que ambas naciones restablezcan sus lazos diplomáticos.

Acompañaron a Petro en su investidura una decena de jefes de Estado, lista que encabeza el rey Felipe VI de España.

Igualmente, asistieron a la ceremonia los presidentes de Chile, Gabriel Boric; Argentina, Alberto Fernández; Ecuador, Guillermo Lasso; Paraguay, Mario Abdo Benítez; Bolivia, Luis Arce; República Dominicana, Luis Abinader; Panamá, Laurentino Cortizo; Costa Rica, Rodrigo Chaves, y Honduras, Xiomara Castro. Por Uruguay se encontraba la vicepresidenta Beatriz Argimón. 

La delegación de Estados Unidos la lideró la administradora de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, en inglés), Samantha Power.

La primera orden

Gustavo Petro ha ordenado llevar la espada de Simón Bolivar a la plaza de Bolívar de Bogotá en su primera orden tras tomar posesión como presidente de Colombia. La espada tiene un especial simbolismo por la antigua militancia de Petro en el M-19.

La espada del dirigente independentista latinoamericano no estaba en el lugar por orden expresa del presidente saliente, Iván Duque, que no permitió su traslado. «Como presidente de la República le ordeno a Casa Militar que traigan la espada de Bolívar a la plaza de Bolívar», han sido las primeras palabras del nuevo mandatario, antes de tomar juramento a la nueva vicepresidenta, Francia Márquez.

La polémica comenzó a primera hora de este domingo, cuando la oficina de prensa de Petro difundió que Duque había decidido no permitir el traslado de la espada pese a que los organizadores del acto de posesión habían gestionado los permisos correspondientes ante el Ministerio de Cultura, el Museo Nacional y la Quinta de Bolívar.

La espada es una pieza histórica que tiene un gran valor simbólico para el presidente Gustavo Petro, pues fue la que robó la guerrilla M-19, a la que perteneció el propio Petro, como primer acto de insurgencia. Cuando el grupo llegó a un acuerdo de paz con el gobierno de Virgilio Barco la espada fue devuelta y trasladada a la Quinta de Bolívar. El presidente Duque se la mostró a Petro cuando se reunieron después de su victoria en las elecciones presidenciales y en ese momento Petro le manifestó a Duque su intención de que la espada fuera utilizada como elemento simbólico durante los actos de posesión.

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